sábado, 02 diciembre 2023

Las finanzas sostenibles no son una mera utopía; son una realidad creciente y poderosa.

En el corazón de la Gran Manzana, en Nueva York, un evento de trascendental importancia acaba de desplegarse: la Cumbre de Sostenibilidad de la ONU 2023. Este destacado encuentro, que reúne a líderes de naciones y personalidades de todo el mundo, marca un paso crucial hacia la realización de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).

Los ODS, 17 pilares que abordan los desafíos más apremiantes de nuestra época, son una hoja de ruta para la humanidad, un compromiso global para erradicar la pobreza, proteger el medio ambiente y promover la prosperidad.

Establecidos en 2015, estos objetivos han marcado un hito en la historia de la cooperación internacional. Sin embargo, el camino hacia su cumplimiento no ha estado exento de obstáculos, y la pandemia de COVID-19 y los conflictos como la vigente guerra en Ucrania han arrojado sombras sobre sus avances.

La Cumbre de Sostenibilidad de la ONU se plantea teóricamente como un faro de esperanza en tiempos inciertos, y es aquí donde debemos centrar nuestra atención en un término que se ha proyectado y encierra un potencial transformador: “las finanzas sostenibles”. En la búsqueda de un futuro más sostenible, las finanzas sostenibles representan una pieza esencial de este rompecabezas.

Las finanzas sostenibles no son una mera utopía; son una realidad creciente y poderosa. Estas implican considerar factores ambientales, sociales y de gobernanza (ESG) en las decisiones de inversión.

¿Por qué es esto crucial? Porque, además de contribuir a la preservación de nuestro planeta, estas inversiones también ofrecen un rendimiento superior. Los inversores, cada vez más conscientes de la importancia de la sostenibilidad, prefieren alinear sus valores con sus carteras de inversión. Las empresas sostenibles, a su vez, obtienen beneficios tangibles al reducir costos, atraer talento y ganar contratos.

La inversión en proyectos de energía verde, la promoción de prácticas laborales justas y la inclusión social son solo algunas de las áreas que están experimentando un aumento significativo en la inversión sostenible.

La creación del Consejo de Normas Internacionales de Sostenibilidad es un paso hacia la validación de las afirmaciones de sostenibilidad, lo que garantiza la transparencia en este nuevo paradigma financiero.

No obstante, es comprensible que exista escepticismo, especialmente en las naciones del Sur Global, que han experimentado promesas incumplidas en el pasado.

La falta de efectividad y responsabilidad ha minado la confianza en la implementación de los ODS. Pero debemos recordar que la Cumbre de Sostenibilidad de la ONU es un catalizador para cambiar este paradigma, no solo en el Norte, sino también en el Sur frente al problema de la desigualdad.

El compromiso de líderes como el canciller alemán, Olaf Scholz que ha sido especialmente incisivo sobre esta cuestión “los flujos financieros públicos y privados deberían estar más alineados con los objetivos de sostenibilidad para aumentar el margen financiero para una transformación social y ecológica” o el mismo secretario general de la ONU, António Guterres, evidencias que se van a seguir dando pasos hacia esa dirección.

La promoción de las finanzas sostenibles, la reforma de la arquitectura financiera internacional y la inversión en proyectos sostenibles son pasos cruciales hacia un futuro más verde y justo.

Es importante comprender que las finanzas sostenibles representan un cambio profundo en la mentalidad financiera tradicional. Durante demasiado tiempo, el enfoque principal de muchas inversiones y empresas se centró en la explotación de recursos naturales sin considerar las consecuencias a largo plazo. El crecimiento económico, en muchos casos, se produjo a expensas de la salud de nuestro planeta y de la equidad social. Esto nos ha llevado a una encrucijada peligrosa, con desafíos como el cambio climático, la degradación ambiental y la creciente desigualdad.

En este sentido las finanzas sostenibles representan un cambio hacia un modelo que prioriza la preservación y restauración del medio ambiente, junto con un compromiso firme con la justicia social.

Las oportunidades en el campo de las finanzas sostenibles son inmensas, y las inversiones ESG están en camino de superar los 53 billones de dólares para 2025.

Este es un llamado a la acción para los inversores, las empresas y los líderes mundiales: es hora de invertir en un futuro sostenible, donde los valores humanos y ambientales sean prioridad.

Unidos, podemos construir un futuro donde la prosperidad y la equidad sean la norma, no la excepción. En este desafío, en esta oportunidad, reside nuestra promesa de un mundo mejor.

JORGE DOBNER
Editor
En Positivo

Leer más:

Hay mucho que podemos hacer como individuos para crear conciencia sobre el cambio climático.
Cambiar nuestra relación con la Tierra. LEONARDO BOFF
Es posible recuperar las democracias liberales, pero con un esfuerzo colosal. MARTIN WOLF
Superar el pesimismo con abundancia y optimismo. PETER DIAMANDIS

Recibe nuestro boletín semanal
con lo más positivo de los medios

Opiniones

Descarga gratuita

Esta web utiliza cookies propias y de terceros para su correcto funcionamiento y para fines analíticos. Al hacer clic en el botón Aceptar, acepta el uso de estas tecnologías y el procesamiento de tus datos para estos propósitos.
Privacidad