martes, 07 febrero 2023

Que Rusia deje de ser una amenaza. Que lleguen la paz, la piedad y el perdón. LLUÍS BASSETS

Plegaria para el nuevo año
Que sea Pushkin y no Putin el vencedor. Que lleguen la paz, la piedad y el perdón. Que los europeos podamos vivir unidos y reconciliados con una Rusia libre y democrática.

Ante todo, que la guerra termine. Que llegue la paz. La paz verdadera y justa. Que los ucranios puedan vivan sin temor a las bombas y a la muerte. Que regresen a sus casas y recuperen sus trabajos, sus amistades y sus vidas. Que se enciendan las luces y llegue el agua a los grifos, abran las escuelas y los comercios, circulen los autobuses y los trenes, los niños jueguen en las calles, y los jóvenes y los viejos paseen de nuevo por la orilla del mar y de los ríos.

Que no queden sin castigo los crímenes de guerra, los saqueos y las torturas, los secuestros y las violaciones, los asesinatos de civiles y las ejecuciones sumarias de militares, de uno y otro bando, por supuesto, y encuentren auxilio, indemnización y consuelo los mutilados y los familiares y amigos de los fallecidos en los combates y en los bombardeos.

Que sean perseguidos los gobernantes responsables de la agresión ilegal e injusta contra Ucrania, aquellos que debían cumplir y hacer cumplir los tratados, convenciones y acuerdos internacionales por los que estaban obligados a respetar la soberanía de Ucrania, la integridad de su territorio y la invulnerabilidad de sus fronteras.

Que se endurezcan las sanciones contra Rusia y contra los países que le proporcionen suministros y apoyo militar y que no se levanten hasta tanto no cese totalmente la agresión. Que se establezcan las justas y legales indemnizaciones y reparaciones a cargo de los fondos embargados del erario público ruso, así como de las fortunas de sus oligarcas.

Que la Unión Europea se vuelque en la creación de fondos de reconstrucción de Ucrania y de recuperación de su economía, para que pueda integrarse plenamente en la familia europea a la que pertenece tan pronto como sea posible. Que se firmen tratados de seguridad bilaterales con los países aliados y se agrupen luego en un compromiso colectivo como garantía para que Ucrania cuente con una capacidad de defensa equivalente al artículo 5 del Tratado Atlántico, de forma que goce de todas las ventajas de estar en la OTAN sin necesidad de integrarse en ella.

Que Ucrania recupere la integridad de su territorio, incluida la península de Crimea, y se regrese así a la statu quo anterior a 2014. Que prosigan y se intensifiquen las reformas democráticas en Ucrania, la persecución de la corrupción y la vigilancia sobre los oligarcas surgidos del antiguo sistema soviético. Que queden garantizados el respeto de los derechos humanos y la protección a los derechos y las libertades individuales de todos los ciudadanos.

Que Rusia deje de ser una amenaza. Que la lengua y la cultura rusas sean reconocidas y respetadas. Que sea Pushkin y no Putin el vencedor. Que lleguen la paz, la piedad y el perdón.

Que los europeos podamos vivir unidos y reconciliados con una Rusia libre y democrática.pie

LLUÍS BASSETS
Escribe en EL PAÍS columnas y análisis sobre política, especialmente internacional. Ha escrito, entre otros, ‘El año de la Revolución’ (Taurus), sobre las revueltas árabes, ‘La gran vergüenza. Ascenso y caída del mito de Jordi Pujol’ (Península) y un dietario pandémico y confinado con el título de ‘Les ciutats interiors’ (Galaxia Gutemberg).
Publicado en: EL PAÍS

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