martes, 06 diciembre 2022
resentimiento

Hay que sanar el resentimiento que amenaza a la democracia. CYNTHIA FLEURY

Después de una crisis pandémica de más de dos años, una crisis socioeconómica, la guerra de Ucrania y el difícil contexto geopolítico…vivimos bajo un sentimiento difuso de coacción, impedimento o incluso derrumbe, de agotamiento permanente, de horizonte bloqueado, al que hoy nadie parece ajeno.

Parece que sobrevivimos a las circunstancias más que vivir. Es difícil identificar con precisión a qué se debe esto -aceleración descrita por el filósofo alemán Hartmut Rosa, crisis de atención, individualismo, vigilancia, neoliberalismo… es necesario un diagnóstico: nuestra relación con el mundo está dañada y es urgente restaurarla.

En su último libro en francés “Ce qui ne peut être volé. Charte du Verstohlen” la filósofa y psicoanalista francesa Cynthia Fleury conjunto al diseñador Antoine Fenoglio sintió la necesidad de tener un manifiesto que vendría a plantear sin jerarquía lo que no se nos puede robar, al silencio en el horizonte, a la salud a largo plazo, así como los métodos y enfoques que permiten prevenirlo.

Esta carta estaría destinada a inspirar a todos aquellos que necesitan rearmar su deseo, a apoyarse en unos pocos compañeros ya establecidos, a compartir métodos de diseño y despliegue y a recorrer juntos los caminos de la ‘buena vida’. Porque somos seres humanos  cuyo humanismo es frágil.

Sin embargo lo último que llega de la filósofa al mundo – más allá de lo publicado en Francia – es su ensayo “Ci-gît l’amer. guérir du ressentiment” (Aquí yace lo amargo. curar el resentimiento) en donde aplica sus conocimientos en filosofía y psicoanálisis en un examen de las patologías de la democracia y su análisis de cómo sanar este estado de resentimiento que considera estéril y produce estancamiento.

Dice que para no caer en la depresión, hay sujetos envenenados y resentidos transforman el odio que sienten hacia sí mismos en el otro, por ejemplo el inmigrante, convirtiéndolo en un objeto, casi un fetiche, negativo. “Hay que salir de esta trampa, porque el sufrimiento existe, pero no se puede quedar en este bucle que implica falta de madurez y encierra a quien lo sufre en busca de signos que confirmen su tesis”, advirtió Fleury.

“El resentimiento no es la traducción exacta de la desigualdad socioeconómica, es una disfunción psicológica, una alienación, una gangrena que pone en peligro las democracias”, argumenta en una reciente  entrevista para El País.

La filosofa critica como uno de esos factores  de resentimiento el actual sistema capitalista y sociedad de consumo donde el individuo se encuentra más presionado “Todo ello contribuye a “desnarcisarlo”. Y luego, en el otro extremo de la cadena, el mundo del consumo lo “renarcisiza”, al contrario, ofreciéndole el producto cultural de moda. El individuo desea lo que cree necesario para ser reconocido como sujeto. Lo que el eslogan “brillante” de L’Oréal había entendido perfectamente: “Porque yo lo valgo. En realidad, el consumo no es en modo alguno una ética del reconocimiento, engaña al sujeto haciéndolo desear objetos adictivos que lo hacen entrar en un régimen de frustración permanente”.

El salir de esta dinámica no es fácil pero Fleury dice que “la conciencia es un requisito previo para todo: Se trata, en primer lugar, de reconocer que estamos resentidos”.

El trabajo de análisis consiste, pues, en hacerles comprender que lo que están pasando “es, por supuesto, inicuo o incluso doloroso, pero que no deja de ser posible ” jugar” con esta realidad, para alejarse de ella”.

“El reto, básicamente, será hacer surgir un nuevo sujeto capaz de volver a actuar, de crear y dirigir su energía hacia nuevos proyectos, de hacer surgir otras posibilidades” sentencia.

CYNTHIA FLEURY
Filósofa y psicoanalista especializada en política, ocupa la cátedra de Humanidades y Salud en el Conservatoire national des Arts et Métiers y es profesora en la École national supérieure des Mines de Paris (Mines-ParisTech).

Redacción
En Positivo

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