viernes, 07 octubre 2022

Basta de privilegios para ‘los intocables’. JORGE DOBNER

Desde hace semanas se barruntaban las medidas extraordinarias para gravar sobre las ganancias de empresas energéticas y petroleras, pero por fin es oficial.

Bruselas ha puesto pies en pared y ha dicho que recaudará más de 140.000 millones de euros de los impuestos extraordinarios sobre las ganancias de las empresas de energía para suavizar el golpe de los precios récord de la energía este invierno. Una medida razonable y previsora frente a los augurios invernales sobre la amenaza de pobreza energética.

Con los precios de la energía disparados a raíz de la invasión rusa de Ucrania y los crecientes temores de escasez este invierno, Bruselas planea canalizar algunas de las ganancias inesperadas de las compañías de energía a los hogares y las empresas para reducir las facturas.

La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, ha dicho que “en nuestra economía social de mercado, las ganancias son buenas. Pero en estos tiempos está mal recibir beneficios récord extraordinarios beneficiándose de la guerra y a costa de los consumidores”.

“Las ganancias deben compartirse y canalizarse a quienes más las necesitan”, agregó.

El impuesto de emergencia, que se aplicará a los productores de energía que no sean de gas, estará acompañado de propuestas para un recorte obligatorio de la demanda de electricidad y una “contribución solidaria” de las empresas de combustibles fósiles que se destinará a aliviar el impacto del aumento de las facturas de energía. Los ministros de Energía de los estados miembros se reunirán el 30 de septiembre para discutir las propuestas de la comisión.

Los parques eólicos y solares y las centrales nucleares se enfrentarían a un tope de 180 euros (180 dólares) por megavatio hora (MWh) en los ingresos que reciben por generar electricidad.

Esto limitaría los ingresos de los generadores a menos de la mitad de los precios actuales del mercado. El precio de la electricidad en Alemania alcanzó un récord de más de 1.000 euros/MWh el mes pasado y el miércoles cotizaba por debajo de 500 euros/MWh.

Las empresas de combustibles fósiles también se enfrentarán a una tasa extraordinaria para recoger los beneficios de la subida de los precios del petróleo y el gas, avivada por la reducción de los suministros de gas por parte de Rusia tras la invasión de Ucrania.

Las empresas de petróleo, gas, carbón y refino deberán contribuir con el 33% de sus beneficios excedentes imponibles a partir del año fiscal 2022, según el proyecto.

Dichas medidas no solo ha conseguido un consenso bastante aceptable dentro los grupos parlamentarios europeos, incluido buena parte de conservadores que cada vez son más verdes, como es la propia Von de Leyer.

También de forma inaudita pone cerco a los loobies energéticos y petrolero que acostumbran a pasar su rodillo de privilegios sobre el resto de mortales. Los hasta ahora ‘intocables’ por fin dejar de serlo y eso es una buena noticia en aras del avance de los derechos democráticos y consecución de más igualdad.

Recordaba en un anterior editorial los beneficios inmorales cuando en medio de esta crisis los oligopolios de energía y petróleo han registrado un récord de ganancias.

Por suerte la necesaria transparencia hace que se conozcan cada vez más datos de la fortuna que amasan estas compañías. Así dichas empresas de empresas de suministro de energía eléctrica y agua, saneamiento y gestión de residuos cerraron el segundo trimestre con un alza del 2% en su cifra de negocios. Eso supone un crecimiento del 86,4% respecto al mismo ejercicio de 2021 y que, en lo que va de año, sus ingresos llevan ya acumulado un crecimiento del 108,3%, más del doble de los ingresos con que acabaron el ejercicio pasado.

Un derecho fundamental como es el acceso energético al final se oferta al consumidor a precio de oro como si fuera un privilegio o un producto de lujo.

Con más inmoralidad si cabe al atender que muchas de estas compañías se han visto beneficiadas por los fondos europeos. Y sin embargo ellas se atreven a cortar suministros si los más vulnerables  – y ahora incluso familias de clase media – no pueden pagar las facturas de energía.

No es de extrañar que esta semana en una entrevista para RTVE, el presidente del Gobierno de España, Pedro Sánchez, criticara que los conservadores patrios se han desmarcado de la mayoría de los europeos que están de acuerdo en que “los costes de la crisis se tienen que repartir de forma equitativa”.

Si bien el nuevo plan anticrisis de energética viene a atacar las más inmediatas necesidades de estos próximos meses. Igualmente Von der Leyen dijo que la UE está planeando una revisión más profunda de su mercado de la electricidad para desvincular los precios de la energía de la subida del coste del gas.

La industria de la energía debe explorar nuevas soluciones. Hay que comprometerse a trabajar junto con los minoristas de energía que representan a comunidades vulnerables brindándoles precios justos y asequibles.

El dinero NO debería ser un requisito previo para acceder a suficiente energía para mantener caliente el hogar o cocinar para alimentar a una familia.

JORGE DOBNER
Editor
En Positivo
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