viernes, 07 octubre 2022
crisis energetica

Giro positivo de Bruselas: límite a las empresas eléctricas para ayudar a los hogares a superar la crisis energética

En un informe publicado por los analistas del banco Goldman Sachs alertaban de que la factura de la luz, de media en Europa, podría llegar a su punto máximo a inicios de 2023, y este se situaría en los 500 euros al mes.

Lo cual supondría un incremento de aproximadamente el 200% respecto a lo que pagaba una familia típica europea en 2021 e implicaría un aumento conjunto para todos los países miembros de la Unión Europea (UE) de 2 mil millones de euros en facturas (un 15% del PIB).

Es tal la gravedad que hasta el propio banco apunta al intervencionismo. La crisis energética ha llegado a un punto de inflexión, “que probablemente requiera una intervención política significativa” apuntan.

En muchos casos de producirse tal subida puede crear el doloroso dilema a familias entre comer o tener luz, algo del todo inconcebible y bochornoso para las empresas suministradoras de energía.

Por eso en la misma línea la Comisión Europea quiere imponer un impuesto a los generadores de energía que no sean de gas para ayudar a los hogares a superar la crisis energética.

Luego la UE busca un umbral de impuesto sobre las ganancias extraordinarias para los grupos eléctricos muy por debajo de la tasa de mercado.

“Queremos sustraer parte de los beneficios excesivos de las empresas energéticas y ponerlos a disposición de los ciudadanos”, la cita es de una política conservadora europea, Ursula von der Leyen, que no es susceptible de afinidades ideológicas ni socialistas ni comunistas.

Así viene a confirmar de nuevo que lo que llevan décadas proponiendo organizaciones sociales y algunos partidos no era una medida radical sino más bien una herramienta hoy en día básica, que incluso en estas circunstancias aceptan partidos conservadores: en Reino Unido, la nueva jefa de Gobierno impondrá un precio máximo a la luz; en Austria, igualmente vemos que Leyer se ha pronunciado en el mismo sentido.

En un borrador de propuestas visto por medios como el Financial Times, la Comisión Europea recomienda que los gobiernos impongan un impuesto sobre los ingresos generados por los productores de electricidad que no sean de gas cuando los precios de mercado superen los 200 €/MWh. El precio spot actual de la electricidad en Alemania, la referencia regional, está por encima de los 450 €/MWh. Los ingresos excedentes se redistribuirían para ayudar a las empresas y los hogares.

Los precios mayoristas de la electricidad se han disparado porque están vinculados al precio del gas, ya sea que la energía se produzca a partir del gas o de otras fuentes. Los precios de la gasolina son aproximadamente 10 veces más altos que los promedios de la última década como resultado de los cortes de suministro de Rusia en respuesta al apoyo occidental a Ucrania.

La presidenta de la Comisión Europea continúo diciendo que los productores de energía baja en carbono, como la energía eólica, solar y nuclear, estaban obteniendo “ingresos enormes, ingresos que nunca calcularon, ingresos que nunca soñaron e ingresos que no pueden invertir tan rápido”.

Estas “ganancias inesperadas” deben canalizarse a los estados miembros para apoyar a los consumidores y empresas vulnerables, explicó 

Redacción
En Positivo

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