viernes, 19 agosto 2022

Pirineos Sur, la música de la naturaleza.

Hace 30 años, cuando las palabras globalización, multiculturalidad o mestizaje todavía no habían entrado en nuestras vidas, arrancaba en el Pirineo aragonés el Festival Internacional de las culturas. Un evento ecléctico, diverso y mágico, en uno de los parajes más bellos de nuestra geografía y un punto de encuentro entre continentes y culturas que se ha convertido con los años en uno de los festivales más veteranos del panorama nacional.

            Entre la inmensidad de las montañas que rodean el Valle de Tena, en lo más al norte de la provincia de Huesca, unos visionarios decidieron en 1992 poner luz, sonido y movimiento a un paraje pacífico y silencioso, un entorno natural y rural que tenía como principal reclamo la nieve y el esquí que facilita la estación de Formigal y Panticosa.

 

Desde entonces, cada verano, excepto en las recientes y obligadas cancelaciones por la pandemia, se levanta a escasos metros del pueblo de Lanuza un escenario tan pequeño y peculiar, como magnético. La pista se adentra, se rodea y se sostiene flotante en las aguas del embalse y en él, músicos de todos los rincones del mundo y de estilos totalmente diferentes disfrutan del entorno natural y hacen gozar a los asistentes al maravilloso anfiteatro del auditorio, con capacidad para más de cinco mil personas, con sonidos envolventes y diversos que ya quedarán para siempre en el recuerdo de quien lo visita.

A modo de ejemplo, los dos conciertos celebrados hace unos días que fusionaron el flamenco electrónico de Fuel Fandango y la música africana de Amadou & Marian.  Compartieron escenario para interpretar un tema que compusieron durante la pandemia y que simboliza metafóricamente lo que no se oía en ese período, y lo que no se oye normalmente en el Valle de Tena, “Ruido”. Los dos conjuntos encandilaron al auditorio e hicieron revivir el espíritu originario de Pirineos Sur en una jornada memorable.

Leticia Rodríguez, pareja del productor Alejandro Costa (Fuel Fandango) nos explica su experiencia familiar y musical en el festival.

El ambiente que se genera alrededor del festival es inimitable

            Muchos de los asistentes ya son asiduos y reservan parte de sus vacaciones para adentrarse en el Pirineo, y además de disfrutar de sus grupos favoritos, vivir al aire libre, practicar diferentes deportes, hacer senderismo o simplemente pasear por el mercado artesanal de Sallent de Gállego. Todo lo que rodea el festival hace que la experiencia sea completa y para todos los públicos.

Quizás es una de las cosas más bonitas del festival, ver a gente que lleva casi treinta años asistiendo, ver a los novatos que alucinan con todo lo que viven por primera vez, ver niños participando de las actividades propuestas por la organización, familias con adolescentes que disfrutan de la música que les gusta a unos y a otros, o jóvenes que exprimen hasta las últimas gotas de la noche bailando en la carpa al son del DJ que normalmente cierra las veladas. Gente de toda España, extranjeros venidos de todo el mundo, grandes, pequeños, todos tienen cabida en el festival.

Hasta llegar a esta vigesimonovena edición han pasado por Pirineos Sur infinidad de artistas y cientos de miles de visitantes y el festival goza de una salud envidiable. Cada año el cartel de invitados crece y los músicos, pese a los requerimientos técnicos específicos del escenario flotante del embalse de Lanuza, sueñan con poder actuar en él porque la conexión y la cercanía con el público es tanta que la magia tarda poco en aparecer en cada uno de los conciertos. Música africana, árabe, mediterránea, cubana, negra, latinoamericana, flamenco, electrónica, folk, rock, hip-hop, indie, pop y cualquier género que se nos ocurra tienen cabida en el Festival Internacional de las culturas donde en el transcurso de los fines de semana que suena la música sin duda se vive mejor.

Jesús Gericó, alcalde de Sallent de Gállego nos hace un recorrido por los casi treinta años del festival y nos explica como viven los lugareños el Pirineos Sur y lo que significa para la zona.

La emergencia climática también se nota en este paraje paradisíaco

Temperaturas cada año más cálidas, pese a estar en pleno Pirineo, embalses faltos de agua y demasiada vegetación en algunos lugares, con el riesgo de incendio que eso supone, nos recuerdan que no podemos vivir sin música, pero que tampoco podríamos escucharla si seguimos destrozando el planeta.

 

Pese a todo, cabe destacar el cuidado extremo de los asistentes, de los organizadores y de los artistas, por el entorno rural y natural. Pese a la constante circulación de personas y vehículos durante los cuatro fines de semana que comprende el evento, el monte se mantiene en perfectas condiciones.

Lanuza, Sallent de Gállego y Formigal, principalmente, facilitan alojamiento a los amantes de la montaña y la música y se habilita una zona de acampada para los grupos de jóvenes que prefieren montar su tienda o aparcar su furgoneta o su autocaravana a las puertas del auditorio de Lanuza. Todos los actores tienen muy claro que el entorno y su cuidado es fundamental y durante el mes largo que dura el evento todos, nos convertimos en animales musicales y nos mimetizamos con la naturaleza para disfrutar de una experiencia única.

Más información: www.pirineos-sur.es

CARLOS GARCÍA VERA 
Periodista, experto en producción audiovisual, nuevas tecnologías, redes sociales y empresa. Licenciado en Periodismo y Diplomada en Dirección de Empresas.

Leer más: 

Los bosques proporcionan toda una serie de servicios a la sociedad humana. FRANCISCO LLORET

O cambiamos, o cenizas. JORGE DOBNER

Cuidar el planeta, cuidarnos nosotros. JORGE DOBNER

Esta web utiliza cookies propias y de terceros para su correcto funcionamiento y para fines analíticos. Al hacer clic en el botón Aceptar, acepta el uso de estas tecnologías y el procesamiento de tus datos para estos propósitos.
Privacidad