viernes, 19 agosto 2022

O cambiamos, o cenizas. JORGE DOBNER

La tierra está en llamas y no podemos mirar hacia otro lado cuando el planeta, su fauna, flora y especies sufren. Si la tierra arde, ardemos nosotros directa o indirectamente más pronto que tarde.

El ser humano es un eslabón más de lo que aquí acontece y si gaia está expuesta a peligros nosotros nos vemos igualmente amenazados en un detrimento de nuestra salud y disposición de recursos naturales que garantizan nuestra supervivencia.

Es terrible ver la proliferación de incendios alrededor del globo terráqueo. Los servicios de emergencia están luchando contra los incendios forestales en franjas del sur de Europa en medio de evacuaciones, cuando suenan advertencias en Londres después del día más caluroso de Gran Bretaña de que era necesario intensificar la lucha contra el cambio climático.

Estamos viviendo una ola de calor sin precedentes, ampliamente atribuida al calentamiento global por científicos y climatólogos. Había advertencias desde hace tiempo y hoy las consecuencias son devastadoras.

El cambio climático hace que las olas de calor sean más calientes y más frecuentes. Este es el caso de la mayoría de las regiones terrestres, y ha sido confirmado por el panel global de científicos climáticos (IPCC) de la ONU.

Las emisiones de gases de efecto invernadero de las actividades humanas han calentado el planeta en aproximadamente 1,2 grados centígrados desde la época preindustrial. Esa línea de base más cálida significa que se pueden alcanzar temperaturas más altas durante los eventos de calor extremo.

“Cada ola de calor que estamos experimentando hoy se ha vuelto más caliente y más frecuente debido al cambio climático”, explica Friederike Otto, científica climática del Imperial College London que también codirige la colaboración de investigación de World Weather Attribution.

Es indicativo para mal que la lluviosa Gran Bretaña esté viviendo una ola de calor semejante que también se ha saldado con incendios forestales en el país.

Un estudio en la revista Nature este mes encontró que las olas de calor en Europa han aumentado de tres a cuatro veces más rápido que en otras latitudes medias del norte, como los Estados Unidos. Los autores vincularon esto con los cambios en la corriente en chorro, una corriente de aire rápida de oeste a este en el hemisferio norte.

Para averiguar exactamente cuánto afectó el cambio climático a una ola de calor específica, los científicos realizan “estudios de atribución”. Desde 2004, se han realizado más de 400 estudios de este tipo para eventos climáticos extremos, incluidos el calor, las inundaciones y la sequía, calculando el papel que jugó el cambio climático en cada uno.

Las temperaturas solo dejarán de subir si los humanos dejan de agregar gases de efecto invernadero a la atmósfera. Hasta entonces, las olas de calor empeorarán. Si no se aborda el cambio climático, los extremos de calor aumentarán aún más peligrosamente.

Estos días el Secretario General de la ONU, António Guterres, pidió al G20 medidas urgentes para atajar la crisis climática, la recuperación de la pandemia y la escasez de alimentos.

Al mismo tiempo insta a los universitarios, a las nuevas generaciones, que enfoquen su talento en impulsar la “transición renovable”. “No trabajéis para los destructores del clima” añadió, refiriéndose a las multinacionales de los combustibles fósiles y los países y grupos de inversión que siguen alimentando la explotación de recursos a pesar de las evidencias que los sitúan como principales responsables de la crisis climática que golpea todos los rincones del planeta.

Son las mismas que están detrás de los incendios y deforestación masiva de la Amazonia “el pulmón del planeta”. Porque nunca saldrá a cuenta que nos roben el oxígeno que necesitamos para vivir.

En este sentido las políticas del presidente de Brasil y precursor del negacionismo climático, Jair Bolsonaro, se ha vendido a los lobbies para destrozar la selva. El Instituto Nacional de Investigación Espacial de Brasil publicó un estudio en el que afirmaba que con la llegada de Bolsonaro la deforestación aumentó en un 278%. Con tal indecencia que anima la celebración del ‘Día del Fuego’.

Se necesitan soluciones urgentes y es preciso la colaboración de todos. Recientemente científicos de Australia demostraron cómo la implementación de los conocimientos aborígenes sobre incendios puede reducir la destrucción ambiental y las emisiones de gases de efecto invernadero. El proyecto “West Arnhem Land Fire Abatement” llevado a cabo en los territorios del norte es un buen ejemplo en este sentido. Ignorar este conocimiento ancestral aborigen tiene un costo cultural y ecológico.

Los jóvenes hoy están más concienciados. Y como bien decía Guterres los jóvenes tienen un importante papel para un cambio radical de modelo y destinar su talento a empresas comprometidas con el medioambiente.

Pero el resto de generaciones, adultos y mayores son los que hoy tienen más responsabilidad para dejar a sus hijos la tierra que ellos heredaron y que por el cambio climático se está perdiendo.

En verano vemos como la tierra puede también a nosotros convertirnos en ceniza. Pero son múltiples las consecuencias que ya se intensifican en el resto de estaciones y que son resultado de una misma causa.

Es por ello que el cambio de modelo hacía uno más sostenible es inevitable.

JORGE DOBNER
Editor
En Positivo

Leer más:

Ante el cambio climático se puede/debe luchar. No está todo perdido. JUAN LÓPEZ DE URALDE
Cuidar a los pueblos indígenas, jardineros de la Amazonia y del planeta. LEONARDO BOFF
Cuidar el planeta, cuidarnos nosotros. JORGE DOBNER
EE.UU aprueba un proyecto de ley que protege el matrimonio igualitario. El verano en el que la crisis climática se hizo evidente.
Soluciones anti-sobrecalentamiento para mantener las ciudades habitables
Esta web utiliza cookies propias y de terceros para su correcto funcionamiento y para fines analíticos. Al hacer clic en el botón Aceptar, acepta el uso de estas tecnologías y el procesamiento de tus datos para estos propósitos.
Privacidad