domingo, 14 agosto 2022
indígenas

Cuidar a los pueblos indígenas, jardineros de la Amazonia y del planeta. LEONARDO BOFF

El asesinato del indigenista brasileño Bruno Pereira y el periodista inglés Dom Phillips al interior de la selva amazónica oculta una extensa red de crímenes vinculados a la minería y la pesca ilegal, donde los homicidios crecieron un 54% entre 2020 y 2021. Solo durante el primer año del gobierno de Jair Bolsonaro, el número de denuncias de explotación ilegal de recursos forestales, tomas ilegales de tierras protegidas y daños al patrimonio dentro de zonas indígenas aumentó un 130%.

En los primeros seis meses de este año, la mayor selva tropical del mundo vio cómo se esfumaba una superficie cinco veces mayor que la de la ciudad de Nueva York, según cifras del Gobierno brasileño. La devastación de la Amazonia continúa su imparable ascenso desde la llegada al poder del ultraderechista Jair Bolsonaro; este primer semestre de 2022, con cifras récord.

Tal y como explica el teólogo y ecologista brasileño Leonardo Boff urge tomar medidas para la protección de la Amazonia y de sus pueblos indígenas, que son los guardianes y jardineros de la Amazonia y del planeta. Vale la pena oír su voz que viene de lo más profundo de la selva, voz que nunca o poquísimas veces fue escuchada. Tiene mucho que enseñarnos.

Saludamos la realización del Sínodo Panamazónico, una extraordinaria iniciativa del Papa Francisco por la cual esta importante asamblea colegial puede ver la problemática, analizar y evaluar la realidad a la luz de la Palabra y diseñar propuestas de acción. La iniciativa es una señal de esperanza en medio de los peligros que amenazan la supervivencia de la Casa  Común.

Pedimos al Papa Francisco y a todos los padres sinodales una declaración de la Amazonia como Santuario de la Casa Común.

Esta declaración sería un llamamiento espiritual y profético a todos los hombres y mujeres de buena voluntad para que se reconozca a la Amazonia, que se extiende por nueve países, como tierra santa, tan sagrada como la zarza ardiente de Moisés, que escuchó estas palabras de Dios “el lugar en el que estás es tierra santa”.

Sería un llamamiento a la conciencia universal y particularmente una petición a los organismos mundiales y a los estados responsables para que tomen las medidas urgentes y profundas que se hacen necesarias para salvar la vida en el planeta.

Las medidas deberían ser hechas y aplicadas con sentido de emergencia, considerando la velocidad y profundidad de los cambios adversos que están afectando cada vez más el clima, el hábitat y la vida de los pueblos amazónicos. Los objetivos deben enfocar el problema como un todo, pues todo está afectado sistémicamente. Han sido impactadas la flora y la fauna, el clima, el aire y el régimen de lluvias, comprometiendo el delicado equilibrio de todos los ecosistemas así como la vida de los pueblos amazónicos, cuyo exterminio está cada vez más próximo. Los pueblos no son una especie más del sistema. Son una obra magnífica de Dios, su imagen y semejanza. Ellos recibieron del Creador ese paraíso natural, lo disfrutan y lo protegen. Sabiéndose y sintiéndose uno con su mundo, saben cómo vivir sin comprometer su equilibrio.

Consecuentemente deberían implementarse las siguientes medidas.

  1. Que se determinen legalmente los territorios suficientes para cada una de las distintas nacionalidades indígenasque habitan en la Amazonia, considerando su forma de vivir y de interactuar con la naturaleza.
  2. Que la delimitación y la localización de los territorios seatal que cada uno constituya un refugio seguro y la base de sustento y nutriciónde los pueblos indígenas y la vida de la Amazonia.
  3. Que se aplique a estos territorios una moratoria significativa de las actividades extractivistas que perjudican a la selva, también de las petroleras y de las mineras. De la misma manera, que se discuta seriamente la implementación de plantaciones ydecría de ganado que implican deforestación. Especialmente que se garantice la sostenibilidad de una eventual apertura de carreteras y de centrales eléctricas. En fin, que cesen las intervenciones predatorias tanto por parte de los gobiernos como de los grupos económicos interesados, nacionales e internacionales.
  4. Que los pueblos indígenas puedan ejercer en estos territorios su autoridad, en el marco de la autodeterminación, del autogobierno, de la justicia ancestral de acuerdo con los usos y costumbres, y su vida política, cultural y espiritual en plenitud, sintiéndose parte de la nación.

Los acuerdos y pactos internacionales han resultado ineficaces porque no son obligatorios para los países. No se establecieron consecuencias por su no implementación. Aspiramos a que el Sínodo pueda demandar a los organismos internacionales para que pidan la aplicación efectiva y eficaz de las resoluciones tomadas.

Pedimos a los padres sinodales que actúen con energía para pedir que los estados ejecuten los compromisos contraídos en favor de la Amazonia mediante la adopción de mecanismos idóneos, independientes del vaivén de las coyunturas políticas.

De esta forma, la Declaración de Santuario será un instrumento idóneo para salvaguardar a los pueblos indígenas en aislamiento voluntario. Ellos son los grupos humanos más vulnerables de la Amazonia y del mundo, víctimas de la violencia del modelo económico global, depredador, impuesto. Al mismo tiempo comparecen como un testimonio de resistencia a esta globocolonización que uniformiza y mata la diversidad y la vida de la humanidad y del planeta.

LEONARDO BOFF
Es un teólogo, exsacerdote franciscano, filósofo, escritor, profesor y ecologista brasileño

Redacción
En Positivo

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