miércoles, 07 diciembre 2022
anti-sobrecalentamiento

Soluciones anti-sobrecalentamiento para mantener las ciudades habitables

Las temperaturas de la superficie del planeta aumentan a gran ritmo. En los últimos 100 años, la temperatura media global ha aumentado 0,76 ºC y 11 de los 12 años más calurosos desde 1850 se concentran entre 1995 y 2006. A este fenómeno de aumento de temperatura se le conoce como calentamiento global.

Europa experimentó una ola de calor temprana en junio y el mercurio alcanzó máximos históricos en todo el mundo. Las consecuencias del calentamiento global se sienten particularmente en las grandes ciudades.

Casi 50°C en India en mayo, 42°C en España en junio, hasta 40°C en Francia durante el mismo período. Incluso antes del comienzo del verano, se registraron temperaturas extremas en varias regiones del mundo. En Suiza, la temperatura media anual ha aumentado más de 2°C desde 1864, “y si las emisiones de gases de efecto invernadero siguen aumentando sin restricciones, podrían aumentar entre 2 y 4,4°C en verano a mediados del siglo” informan desde el diario Le Temps.

A principios de julio, el diario suizo se interesó por las consecuencias del calentamiento global para las grandes ciudades. Un día, cuando el termómetro marcaba 31°C en Ginebra, un periodista de Le Temps midió la temperatura de varias superficies de la ciudad. Efectivamente, existen diferencias significativas entre las superficies construidas y las de los espacios donde hay árboles y puntos de agua. En el experimento del periodista, la temperatura a veces se duplica, con 24,4 °C registrados en un parque, en comparación con los 47,7 °C de un piso de concreto.

Entre 5 y 7 grados adicionales en la ciudad

Si bien las olas de calor son cada vez más frecuentes, explica, “el efecto isla de calor urbano hará que nuestras ciudades sean cada vez menos habitables”. Este fenómeno se refiere a los momentos en que la temperatura del aire nocturno es más alta en la ciudad que en el campo. “En verano, las ciudades suizas pueden ser entre 5 y 7 °C más cálidas que las zonas rurales que las rodean”, dice el periodista.

En áreas densamente construidas, el calor almacenado por las construcciones de concreto, asfalto o grava permanece almacenado en las calles, impidiendo la circulación adecuada del aire.

La buena noticia es que hoy en día gracias a los avances disponemos de soluciones  anti-sobrecalentamiento para mantener las ciudades habitables y luchar contra el fenómeno de la isla de calor urbana.

Con el aumento de la frecuencia y la intensidad de las olas de calor, debemos abordar urgentemente el exceso de calor que enfrentamos tanto dentro de nuestros edificios como en los espacios exteriores de nuestras ciudades. Afortunadamente, hay muchas maneras en las que podemos mitigar el efecto de isla de calor urbano, al mismo tiempo que creamos lugares más atractivos para vivir, trabajar y jugar.

La ecologización es la principal palanca para redescubrir una sensación de frescura en la ciudad: la instalación de grupos de árboles crea un “efecto sombrilla” y genera “más evapotranspiración”.

En Ginebra, prosigue Le Temps, “el objetivo es aumentar la superficie arbolada del 21 al 30 % para 2050”. Como parte del proyecto Cool City, un colectivo llamado Urbz está trabajando con las autoridades del cantón de Ginebra para ecologizar ciertos barrios. El objetivo es deshidratar el suelo -para que el agua pueda regar las plantas-, instalar fuentes y mobiliario urbano bajo los árboles para crear espacios frescos.

Papel clave de la arquitectura

Pero para construir ciudades más frescas las reflexiones sobre la arquitectura urbana son esenciales. Reto Camponovo, profesor de HEPIA, Escuela Superior de Paisajismo, Ingeniería y Arquitectura de Ginebra, explica que es necesario ante todo interesarse por los vientos dominantes que atraviesan la ciudad para adaptar la orientación de las fachadas y ventanas. También es importante favorecer las construcciones en colores claros, que absorben menos calor.

Por último, “no hay que olvidar el efecto negativo de las fachadas de cristal, el del doble sol: cuando estás al pie de una fachada de cristal, recibes tanto la luz solar directa como la reflejada por la fachada”. Algunos arquitectos abogan por una vuelta a la arquitectura vernácula, que tenga en cuenta el entorno y el clima para adaptar los materiales y la construcción. Un diseño que “habría desaparecido por completo en la arquitectura moderna” explica. 

Redacción
En Positivo

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