viernes, 19 agosto 2022
emociones

Una guía para conocer las propias emociones y saber nombrarlas

En los últimos años, ha habido un interés abrumador en la ciencia de la felicidad y la psicología positiva, y muchos libros sobre el tema. Hay una buena razón para esto: es un impulso humano fundamental y universal. Y aunque la felicidad ha abierto la puerta para que muchos sigan adelante, hay una creciente curiosidad sobre la gama completa de emociones humanas, todas las cuales influyen en la experiencia humana. ¿Qué hacemos cuando la vida no sale según lo planeado?

La neurociencia revela que para comprender y utilizar cualquier emoción, necesitamos “nombrarla para domarla”.

Resulta que incluso las emociones negativas tienen algo que ofrecer, si sabemos aprender de ellas. ¿Alguna vez te has despertado en una niebla de sentimientos y te has sentido sin dirección? ¿O tal vez fue difícil identificar exactamente lo que estabas sintiendo, pero no era donde querías estar? ¿Qué pasaría si pudiéramos usar nuestros sentimientos como un camino para guiarnos de regreso a nuestra brújula interna? ¿Y si, como los alquimistas, tuviéramos las herramientas para transformar nuestras emociones para hacernos cargo de crear nuestra mejor vida? ¿Qué pasaría si pudiéramos entender cómo incluso las emociones más problemáticas envían mensajes para alertarnos, protegernos y alimentarnos?

Mientras que abundan los libros de educación emocional para niños, son muy pocos los que enseñan a los adultos a orientarse por el mundo emocional de manera práctica, sencilla y accesible.

Randy Taran, conocida por el brillante documental Proyecto felicidad, nos propone en su último libro “La ventaja emocional” (Ediciones Urano) un recorrido por diez de nuestras principales emociones: felicidad, tristeza, miedo, ansiedad, seguridad, tolerancia, culpa…

Con este libro aprenderemos a identificarlas a partir de las señales físicas, a explorar qué situaciones tienden a desencadenarlas y cómo es su progresión una vez manifestadas para que podamos decidir de antemano cómo gestionarlas.

Más importante, nos revela cómo abordar cada emoción para acceder a sus dones, porque hasta los sentimientos más problemáticas albergan mensajes que nos protegen e indican el camino para seguir avanzando. Cuando exploramos todos los sentimientos en lugar de rechazarlos, se convierten en una fuente de seguridad interior y sentido vital.

Este libro nos mostrará cómo una nueva perspectiva sobre el miedo puede llevarnos al coraje, cómo la culpa puede aclarar nuestros valores y cómo la ira puede ayudarnos a crear límites saludables.

Las principales emociones reflejadas en el libro son las siguientes:

Felicidad:  no es la ausencia de obstáculos; es un depósito interno que nos ayuda a manejar lo que se nos presente. Cuando reconocemos que nuestra verdadera naturaleza es la felicidad, recordamos que aunque la vida sucede, depende de cada uno de nosotros elegir cómo interpretamos y tratamos con lo que se nos presente. Cualquier cosa que podamos hacer para amplificar nuestra alegría envía más de ella al mundo. Los siete hábitos de la felicidad: atención plena, gratitud, bienestar, generosidad, autenticidad, conexión social y propósito respaldan esta energía con prácticas comprobadas que nos permiten reconectarnos con quienes realmente somos por dentro.

Tristeza:  seguirá su curso y volverás a sentirte mejor. Si desea acelerar ese proceso y no quedarse atascado en la rumiación, sintonice sus recursos internos. Otra cosa que puedes hacer es asegurarte de no estar siempre solo. La tristeza es parte de la vida y hace que la alegría sea aún más conmovedora. Es importante conocer ambos lados, porque cuando cerramos la tristeza, cerramos también nuestra capacidad de alegría. Son como las dos caras de una moneda; cada uno es necesario.

Deseo: la esperanza, el deseo y la pasión son impulsores poderosos para llevarlo hacia su mejor vida. La esperanza, cuando se aprovecha, conduce a un mayor bienestar, una mentalidad más resiliente y una mayor productividad. El deseo enciende tu potencial y te da el jugo para alcanzar tus metas. Cuando alineas tu deseo con lo que más valoras, tu vida adquiere más significado y creas oportunidades para convertirte en quien estabas destinado a ser. La pasión es como un fuego interior que activa tu alegría. Cuando te comprometes con tu pasión, sientes que la vida fluye a través de ti de maneras maravillosas. Cuando mantienes la pasión fuera de la obsesión, mejorarás tanto tu energía como tus relaciones.

Miedo: está ahí para un propósito. Pueden señalarnos nuestra intuición y cambiarnos de nuevo en el curso para alinearnos con nuestra verdadera naturaleza. Tómate un momento para reconocer tu voluntad de mirar todas las partes de la vida. No es fácil mirar nuestros miedos. Reconoce tu coraje y disposición para traer estos aspectos a la superficie. Cuando aprendemos de nuestros miedos, su energía se transforma en sabiduría. Cuanto antes podamos hacer las paces con nuestra “sombra” (difícil o más dolorosa) capa de creencias, antes podremos tomar el aprendizaje dentro de las situaciones y avanzar.

Ansiedad: al usarla como su mensajero, estará más en contacto con lo que su mente, cuerpo y alma necesitan, y con esta información, puede respaldar un nuevo nivel de ser fiel a sí mismo y tomar las decisiones que lo ayudarán a prosperar. La razón por la que tantas personas experimentan ansiedad es porque la cultura está ansiosa, el mundo está más ansioso que nunca y aún no hemos aprendido a manejar nuestra adicción a las redes sociales.

Confianza: tener una confianza saludable a veces se confunde con tener una alta autoestima, pero en realidad no son lo mismo. Lo complicado de la autoestima es que depende del éxito externo y se basa en cómo te comparas con los demás. Así es como funciona: cuando nos sentimos exitosos, entonces la autoestima está en gran forma. Digamos que tenemos éxito en una presentación, nos va bien en un juego deportivo o ganamos una discusión, y nos juzgamos valiosos: la vida es buena. La desventaja es que cada vez que algo no sale bien, cada vez que cometemos un error o fallamos en una meta, nos juzgamos indignos; la autoestima estalla como un globo que pierde todo su aire. Depender de circunstancias externas es una trampa para erosionar la confianza en lugar de construirla.

Enfado: aunque la ira a menudo tiene mala reputación, hay algunas situaciones en las que su potente energía es fundamental para proteger a quienes han sido maltratados. Algunas situaciones requieren ese nivel de intensidad para impulsar el cambio. Para Gandhi, Martin Luther King Jr. y las sufragistas, la ira era el combustible necesario para hacer frente a la injusticia social. Pudieron usar esa energía y canalizarla hacia la mejora de las condiciones para el bien común. La ira puede ser una reacción instintiva volátil o puede ser una fuente de información emocional que enfoca tu atención para hacerte más fuerte, más decidido y más protector.

Tolerancia, aceptación y empatía: La tolerancia crea una plantilla para que la humanidad coexista, y la aceptación fomenta un espíritu acogedor y nos acerca, pero la empatía puede sacar lo mejor de nosotros. La empatía es simplemente la capacidad de ponerse en los zapatos de otra persona, de imaginar cómo se sentiría estar en su posición y de mirar la vida a través de sus ojos. También ayuda a abrir la comprensión, disolver divisiones y crear conexiones significativas.

Culpa y vergüenza: en un mundo en el que se supone que debemos ser “felices”, la vergüenza no es un tema del que mucha gente quiera hablar. Esta emoción es astuta, a menudo difícil de detectar, y es algo que tendemos a esconder incluso de nosotros mismos. Según Thomas Scheff, profesor emérito de sociología en UC Santa Barbara, “En la modernidad, la vergüenza es la emoción más obstruida y escondida, y por lo tanto la más destructiva. Las emociones son como la respiración: causan problemas solo cuando están obstruidas.” La vergüenza da lugar a adicciones, trastornos alimentarios y otros intentos de controlar, adormecer o desviar los malos sentimientos. Por el contrario, la culpa conduce a curar las adicciones, tomar medidas para rectificar el pasado y encontrar soluciones para el presente y el futuro. Donde la vergüenza fomenta un sentimiento de falta de control sobre lo que sucederá, la culpa fomenta la esperanza de que “puedo mejorar esto”.

Amor: sin importar cuál sea su forma, abre las puertas a nuestra verdadera naturaleza y nos muestra lo mejor de nosotros mismos en el mundo. Es lo que nos une, nos ayuda a conectarnos profundamente y alimenta un cambio positivo. Cuando amamos, nos abre para experimentar la plenitud de la vida. Nos recuerda por qué estamos aquí y nos permite ver que la vida nos está llamando.

RANDY TARAN
Es fundadora y CEO de Project Happiness Global, una organización que acumula más de dos millones y medio de seguidores en todo el mundo. Cree profundamente en el espíritu humano y su capacidad para cambiar la vida de los demás. Ha producido un premiado documental sobre la naturaleza de la felicidad en el que aparecen personalidades como George Lucas, Richard Gere, el neurocientífico Richard Davidson y el dalái lama.

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