domingo, 14 agosto 2022
prosperidad

Debemos transformar la economía para avanzar hacia una nueva prosperidad. ANTON COSTAS

Algo importante se mueve bajo las aguas, antes aparentemente calmas, de la economía y la política democrática. Desde hace algo más de una década, la insatisfacción sobre el comportamiento de la economía en algunos aspectos, los emergentes horizontes tecnológicos y un visible malestar de amplios sectores sociales han dado paso a crecientes deseos de renovación del contrato social vigente.

En el orden de las ideas el cambio es perceptible. Los dogmas que marcaron el final del siglo xx han dado paso a una conversación más abierta. Preguntas cruciales como cuál es el propósito de la empresa, qué papel han de jugar los Estados en la economía, por qué importa la desigualdad, cómo repartir mejor los riesgos entre Estado, empresas y trabajadores, o conciliar la búsqueda de la eficiencia económica con la justicia social tienen ahora nuevas respuestas.

La pandemia, con sus efectos de parada inducida y nuevo arranque, ha acelerado esos cambios, de modo que algunos procesos de transformación parecen proyectarse inexorablemente hacia el futuro. Destacan la llamada doble transición, tecnológica y medioambiental, la ruptura de lo que hemos conocido como globalización o las encrucijadas políticas asociadas al malestar.

De todo ello emana la oportunidad de avanzar hacia una nueva prosperidad, pero el camino estará plagado de dudas y riesgos.

Los economistas Antón Costas y Xosé Carlos Arias analizan en su último libro “Laberintos de la prosperidad” la complejidad de esa dinámica de cambios múltiples y proponen tejer un hilo -un nuevo contrato social para una economía digital y verde, pero decididamente inclusiva- que pueda servir para orientarnos en estos laberintos.

“Una de las tesis que sostienen el libro es la idea de que el intenso resentimiento que vemos en nuestras sociedades democráticas occidentales, el exceso de partidismo político y el retorno del populismo autoritario tiene que ver con la pérdida de prosperidad que han experimentado algunas comunidades territoriales desde finales de los años setenta como consecuencia de los procesos de desindustrialización y de reconversión social asociados a la globalización” explica Costas en una entrevista para Ethic.

Para el economista la prosperidad es aún muy dependiente del empleo, por lo que perder prosperidad supone perder empleo o resignarse a empleos precarios.

El recuperar la prosperidad supone que debemos hacer una transformación en el modelo económico “a partir de una nueva revolución en la redistribución, una nueva revolución de impuestos y de gasto social que podría pasar por el ingreso mínimo vital.

Ahora bien, tampoco creo que sea la solución a la salida del laberinto: si nuestros problemas vienen de la pérdida de empleo y de los malos empleos, la redistribución por sí sola no resuelve nada”.

Costas considera clave la creación de mejores empleos para más personas, y en mayores lugares del país, porque la dimensión territorial es clave.

Y para eso hay que potenciar a las buenas empresas “Por eso tenemos que actuar especialmente en el ámbito de la producción y de la distribución. Es decir, una mejor distribución a partir del excedente de productividad que crea la economía, entre salarios y beneficios de empresas” reflexiona.

Asimismo hay que potenciar las políticas de vivienda, que en el caso de España expone que nunca han existido, sino que se ha parcheado con una política fiscal de deducción a la vivienda que facilita el acceso de quienes tienen bases imponibles suficientes “Quienes no las tienen, por no tener un salario o empleo adecuado, no optan a ese incentivo”.

“Solucionarlo, una vez más, pasaría por aumentar la vivienda pública, algo en lo que estamos a la cola de Europa” sentencia.

ANTON COSTAS
Es un economista español. Catedrático de Política Económica de la Universidad de Barcelona, ha presidido el Círculo de Economía de Barcelona entre 2013 y 2016.​ Desde el 28 de abril de 2021 es presidente del Consejo Económico y Social de España

Redacción
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