lunes, 27 junio 2022
cortoplacismo

Hay que desterrar el cortoplacismo, hemos colonizado el futuro. ROMAN KRZANRIC

Aunque a priori el cortoplacismo pueda poner parches sobre la herida, a medio y largo plazo es una táctica negativa. El no ver y actuar más allá de nuestras miras más inmediatas conduce a una gestión desastrosa para conseguir los objetivos y resolver problemas de calado.

Sin embargo en política vemos a menudo como el condicionarse por determinadas elecciones hace a los representantes tomar el camino más rápido, todo a pesar de como vemos desde hace años hay problemas estructurales que exigen una planificación estudiada a largo plazo.

Con acierto el filósofo público Roman Krznaric (Sídney, 1971) lanza su último libro “El buen antepasado. Cómo pensar a largo plazo en un mundo cortoplacista” (Capitán Swing, 2022) donde analiza cómo somos esclavos de la era de la tiranía del ahora, las noticias veinticuatro horas, el último tuit y el botón de «comprar ahora».

Con un cortoplacismo tan frenético en la raíz de las crisis contemporáneas —desde las amenazas del cambio climático hasta la falta de planificación para una pandemia mundial—, la llamada al pensamiento a largo plazo crece cada día. Pero ¿ha funcionado alguna vez?, ¿podemos hacerlo?

“Domina el presente. Lo que va desde nuestros gestos, pues miramos 130 veces al día el teléfono, hasta el capitalismo neoliberal como ideología que propugna el ahora, como forma de maximizar las ganancias o el crecimiento, sin valorar los impactos a largo plazo en las personas y el planeta” critica en una entrevista para ATTAC.

“Creo que el problema clave con este cortoplacismo es que hemos colonizado el futuro, que tratamos al futuro como una propiedad colonial distante donde podemos descargar libremente la degradación ecológica y el riesgo tecnológico como si no hubiera nadie allí.

Y el problema es que las generaciones futuras no están aquí para hacer frente a este saqueo de su herencia, no pueden salir a la calle. Nosotros debemos hacerlo por ellas”.

Esta visión tan inmediata está incluso minando nuestras capacidades pues según diversos estudios ahora se prioriza más la memoria a corto plazo.

Tal y como argumenta el filósofo “Los buenos antepasados consideran lo que hemos heredado del pasado y lo que vamos a dejar en el futuro. Hemos heredado muchas cosas positivas como las ciudades en las que vivimos o los descubrimientos médicos de los que nos beneficiamos, pero también somos herederos de legados muy negativos como la esclavitud, el colonialismo o el racismo, así como de economías estructuralmente adictas a los combustibles fósiles y al crecimiento sin fin que ahora debemos transformar.

El peligro existe si olvidamos el pasado, pues entonces no sabremos qué debemos transmitir, o no, a las generaciones futuras” reflexiona.

Este modelo considera que ahonda en una crisis de la democracia e institucional que es incapaz de resolver los grandes problemas de la sociedad. Es por ello que sugiere algunas medidas de planificación novedosas que aunque muy exiguas son relevantes.

Por ejemplo recomienda el modelo de Gales que tienen un comisario de Generaciones futuras “un cargo público cuyo trabajo es mirar 30 años hacia el futuro, en diferentes aspectos como empleo, educación o medio ambiente. Ese es un modelo, el problema es acabar como Platón demandando tener un filósofo sabio, que tome las decisiones complejas”.

ROMAN KRZANRIC
Filósofo y autor. Es miembro fundador del cuerpo docente de The School of Life en Londres y asesor en materia de empatía de organizaciones como Oxfam y Naciones Unidas.

Redacción
En Positivo

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