martes, 27 septiembre 2022
suicidio

Prevenir el suicidio

Según la Organización Mundial de la Salud cada año se suicidan cerca de 700 000 personas. Sin olvidar que por cada suicidio consumado hay muchas tentativas de suicidio.

En la población general, un intento de suicidio no consumado es el factor individual de riesgo más importante. El suicidio es la cuarta causa de muerte entre los jóvenes de 15 a 19 años.

Estas preocupantes cifras de suicidios han de ser una alarma para descubrir las motivaciones individuales y estructurales que lo propician, tratar de solventar las causas por las que se comete y no juzgarlo en términos morales.

El cuidado de la salud mental es fundamental pues distintos trastornos son  detonante del suicidio. Si bien hay otros muchos indicadores que llevan a las personas al suicidio en situaciones de crisis porque no encuentran otra salida o sentido a la vida.

En Japón, donde las altas tasas de suicidio lo convierten en un problema nacional – en 2020 con el inicio de la pandemia se quitaron la vida en el país el doble de personas que las que murieron por coronavirus – han creado un ministerio de la soledad para paliar esta problemática.

El objetivo es fortalecer los lazos sociales para combatir la soledad no deseada y así las personas se sientan más seguras a la hora de compartir sus preocupaciones.

La incidencia del suicidio es especialmente trágica entre adolescentes y jóvenes cuando todavía tienen una vida por delante. El psicólogo clínico especialista en suicidio,  Francisco Villar Cabeza, ha publicado un libro indispensable Morir antes del suicidio. Prevención en la adolescencia.

Su intención es ofrecer respuestas claras y útiles para el abordaje de la problemática. Se ejemplifica con experiencias reales para cumplir con el compromiso contraído con las familias, el de transformar aquel dolor pasado en prevención y ayuda futuras.

“La intervención adecuada con adolescentes no es excesivamente compleja: acompañarlos, no dejarlos solos, poner la situación en conocimiento de sus padres y estos informar al médico” explica Villar en una entrevista para la revista Ethic

Los expertos coinciden que cuando alguien tiene el valor de confiarnos sus intenciones suicidas, conviene mantener la calma y mostrarnos comprensivos. Nunca dar la espalda.

El buscar y encontrar ayuda es fundamental para la persona que está pasando este trance. Necesita alguien que escuche sin reproches los propios temores, las propias inquietudes y, a veces, las propias y fatales intenciones.

Tal y como explica el psicólogo, el suicidio “es una realidad demasiado cruda, que se esconde, y eso sitúa a la persona que sufre y a la familia en una posición de soledad. Se encuentran condenados a la clandestinidad, en la que se les mantiene con los mecanismos de la vergüenza, la culpa y el miedo al estigma”.

Es posible que no podamos evitar el dolor, pero sí está en nuestra mano aliviar el sufrimiento; acompañando, escuchando y ayudando a la persona que lo pasa mal.  Como escribe Villar “si algo debe quedar claro es que, para lograr esa prevención, tenemos que recuperar los escenarios esenciales para la prevención universal del suicidio en la infancia y la adolescencia: el colegio y los medios de comunicación y de difusión de la cultura”.

Redacción
En Positivo

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