lunes, 27 junio 2022
bocazas

Menos bocazas y más gestores. JORGE DOBNER

Pan y circo. En medio de una encrucijada moral de guerra de Rusia contra Ucrania, y en donde urge pararle los pies a Vladimir Putin, sigue habiendo políticos más pendientes de enredar y hacerse notar cuando creen que pierden el foco. Hoy estamos tan acostumbrados a los políticos “bocazas”, que cualquier barbaridad que digan se ha normalizado y ya forma parte del atrezzo del teatro.

Compiten por ver quien dice el mayor disparate, el insulto más agraviador, la palabra peor sonante. Arman más ruido pero ya no saben cómo. Los recursos se agotan en su particular guerra efectista.

Decían estos días miembros de Unidas Podemos que “el envío de armas no va a ser una herramienta eficaz” y “es un error”, mientras dedicaban ofensas a su socio socialista de gobierno como “partido de la guerra”. Sin embargo no precisaban cuáles serían sus alternativas para solucionar el casus belli ruso.

Y es que lo que en muchas ocasiones ha traído esta nueva política es una retórica pomposa llena de buenas intenciones, con un envoltorio vistoso pero en el fondo vacía de planteamientos realistas y de soluciones escasas para llevar a cabo.

Hoy por desgracia hay políticos más pendientes de generar polémica e impacto en Twitter que de hacer política real, que es al fin y al cabo para lo que han sido votados como representantes de sus conciudadanos.

Esto es algo propio de la irrupción de las nuevas tecnologías de la comunicación en los procesos modernos de comunicación política. Otrora los políticos realmente se dedicaban su mayor parte de tiempo a gestionar y resolver las problemáticas del país, en vez de estar siempre imbuidos en procesos de mediatización.

¡Cuántas estrellas del teatro y el cine se han perdido en  política! Proliferan los políticos comentaristas y voceros que practican esta política nihilista sin contenido pero subida a las performance y con alarde de gestos.

Ni el que fuera actor y luego cuadragésimo presidente de los Estados Unidos de América, Ronald Reagan, mostraba más compostura y saber estar que la cuadrilla de políticos histriónicos que hay hoy en día.

Si bien Internet ofrece oportunidades importantes para la interacción entre políticos y votantes, así como nuevas arenas para el debate y la interacción de votante a votante. Por otro lado, el volumen de información política disponible en Internet, así como el continuo crecimiento de otras formas de comunicación política mediada, sugieren que los votantes pueden sentirse abrumados por la cantidad y la dudosa calidad de la información sobre candidatos y temas políticos.

‘El entorno online con frecuencia permite eludir a los líderes de opinión tradicionales y facilita lo que se ha denominado el ‘flujo de comunicación de un solo paso’’.

Es posible identificar la existencia de un “populismo endémico” en las redes sociales utilizadas por los actores políticos que está contaminando la política seria y real.

Así es como aparecen los populistas Donald Trump, Jair Bolsonaro, Nicolás Maduro, Matteo Savini, y otros muchos internacionales, que contribuyen a dramatizar en redes la comunicación populista porque son plataformas adecuadas para producir contenidos emotivos, controvertidos e incluso violentos típicos de gran parte del activismo populista.

Y en el caso de España, vamos comprobando como “bocazas” como Pablo Casado, Teodoro Garcia Egea, Diaz Ayuso, o Ione Bellara se va quedando en el camino y quedan desnudos frente a sus propias bases.

Mientras demonizan a los medios tradicionales de dedican a contactar sin intermediarios con sus potenciales votantes. Para estimular una actividad de ‘remezcla’, un collage creativo de videoclips, fragmentos de sonido, clickbaits, graffitis, parodias, memes y muchos otros contenidos, incluyendo insultos y fake-news, que pueden resultar cruciales para impulsar la popularidad del líder, de su credo, de su movimiento al estilo mesiánico.

Sin embargo la gente cada vez está más harta de este tipo de política y está causando progresivamente el efecto contrario al deseado.

Es así como la política clásica, incluso aburrida se echa de menos, y los perfiles sobrios y maduros como Winston Churchill o más recientemente Angela Merkel se ponen como ejemplo de buena política.

No es casual la reelección por mayoría absoluta del primer ministro de Portugal, António Costa, el nuevo liderazgo en España de Alberto Núñez, de Pedro Sanchez, de Yolanda Díaz, o de Mario Draghi en Italia, Macron en Francia, la presidenta de Taiwán, Tsai Ing-wen, y cada vez más ejemplos.

Se equivocan o aciertan los que toman valientemente decisiones, muchas veces difíciles, pero no aquellos que se refugian constantemente en la crítica y excusan responsabilidades.

Es urgente que la política sin estridencias marque el camino de la buena gestión.

JORGE DOBNER
Editor
En Positivo

Leer más:

Políticos fallidos. JORGE DOBNER
Feminismo en tiempos de guerra: repensar y reconstruir la hermandad y la humanidad. VIOLETA ASSIEGO
Tsunami solidario
Nuevo discurso para una nueva izquierda
Esta web utiliza cookies propias y de terceros para su correcto funcionamiento y para fines analíticos. Al hacer clic en el botón Aceptar, acepta el uso de estas tecnologías y el procesamiento de tus datos para estos propósitos. Ver Política de cookies
Privacidad