lunes, 06 febrero 2023

Reconocer el papel protagonista de las mujeres en la historia. CRISTINA OROÑO

El Día Internacional de la Mujer (8 de marzo) es un día mundial que celebra los logros sociales, económicos, culturales y políticos de las mujeres. Sin duda se ha avanzado mucho en la igualdad de derechos, pero aún quedan desafíos por conquistar.

Uno de esos retos es reconocer y visibilizar el papel de las mujeres en la historia que durante muchos años han quedado relegadas a un segundo plano frente a la hegemonía masculina.

Los registros escritos históricos fueron escritos casi exclusivamente por hombres, pero la arqueología y las mujeres académicas en el campo pueden hacer visibles a las mujeres de la historia.

Contar la historia del mundo de una manera diferente es posible.

Así lo hace parte Cristina Oñoro (Madrid, 1979), doctora en Teoría de la literatura y profesora en la Universidad Complutense de Madrid, para escribir ‘Las que faltaban‘ (Taurus, 2022), un recorrido por la historia de la humanidad a través de los hilos que conectan a 13 mujeres tan fascinantes como silenciadas.

Juana de Arco, Malinche, Sofonisba Anguisola, Mary Wollstonecraft, Marie Curie, Simone Weil o Rosa Parks… “Ellas también estuvieron allí, aunque durante mucho tiempo su presencia se considerase irrelevante”, defiende Oñoro en una reciente entrevista para Ethic.

Cristina Oñoro explica que el libro comenzó a tejerse el 8 marzo de 2018 cuando en la manifestación vio una pancarta que ponía: “No hay mujeres en mi temario de literatura” y cuando constata que “la historia del mundo se puede explicar sin ellas.” Sobre por qué las mujeres han sido invisibles en la construcción de la historia, Oroño insiste en que “hemos contado la historia con un único protagonista.”

“Las mujeres nos dedicamos a estudiar nuestra propia ausencia”, sostenía la periodista feminista Gloria Steinem. Parece que, de alguna manera, nosotras mismas hemos contribuido a perpetuar ese relato de la historia de la humanidad leyendo o estudiando solo a hombres.

Por eso en este libro la escritora desmitifica el relato de que son los grandes hombres quienes escriben la historia.

“Incluso en cómo hemos estudiado la prehistoria: durante mucho tiempo se ha creído que la caza es la actividad principal que lleva al ser humano hacia la hominización. Es decir, todo lo que tiene que ver con las armas, la posición vertical o colaborar con otros hombres se ha considerado siempre muy valioso, pero se han pasado por alto las aportaciones que podían hacer las mujeres, como el portabebés, uno de los primeros inventos de la humanidad que permitía desplazarse con otra persona, o las cestas y los envases, que derivan de la idea de la mujer como recolectora”.

“Al final se trata de tener una visión cultural más amplia. No censurar, cancelar, ni eliminar, sino desarrollar un sentido crítico. No me parece contradictorio declararte aristotélico en muchísimas facetas y que, al mismo tiempo, puedas tener una relación crítica con algunas de sus reflexiones”.

Para Oroño sería igual de equivocada una visión del mundo en la que solo tuviéramos un relato masculino que otra en la que canceláramos ese relato y propusiéramos uno exclusivamente femenino.

Cualquier relato de la humanidad debe contar con todas las partes, y no solo la de las mujeres, sino de la de otros muchos personajes que hemos silenciado y mantenido en la oscuridad. En el capítulo de Rosa Parks, por ejemplo, reivindico el boicot de los autobuses, que estuvo propiciado por las mujeres de Alabama, aunque la fama se la ha llevado Martin Luther King” argumenta.

En el libro además cuenta cómo la historia también se ha ido construyendo a través de alianzas entre mujeres “El libro es una defensa de la amistad femenina como elemento fundamental para la historia de las mujeres y de la humanidad. En el caso de Juana de Arco, por ejemplo, abordo la relación de amistad (muy olvidada) con Christine de Pizan, la primera autora que levantó su pluma para defender a las mujeres en La ciudad de las damas en 1405. El poema que escribe posteriormente sobre Juana de Arco, que ni siquiera está traducido al castellano, trata de cómo Juana es la prueba de que Dios ama a las mujeres”.

CRISTINA OROÑO
Doctorada y profesora de Teoría de la Literatura en Universidad Complutense de Madrid

Redacción
En Positivo

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