viernes, 19 agosto 2022
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“Adolf” Putin contra el mundo. JORGE DOBNER

No hay nada más peligroso que un loco con poder. El enajenado presidente de Rusia, Vladimir Putin –ahora apodado Adolf Putin – parece haber perdido toda capacidad de juicio y ética invadiendo Ucrania, usurpando el poder y soberanía a su legítimo gobierno.

No es casualidad que con premeditación y alevosía el susodicho haya aprovechado tal momento de debilidad de Occidente y durante los coletazos de una pandemia convertida en pesadilla global que ya dura por más de dos años.

En estos días de su acometida acción beligerante estamos vindo imágenes catastróficas de civiles asesinados y de ciudadanos ucranianos escondiéndose de los bombardeos en los subterráneos de los estadios.

Como en la primera y segunda guerra mundial en Europa, padres envían a sus hijos lejos de la guerra con la esperanza de que un día se puedan reencontrar. Los ancianos llevan a otra generación de jóvenes a la muerte.

Muchos ciudadanos rusos se están manifestando en contra de su presidente en las principales ciudades del país. Pero cabe recordar que ya en el 2020 se validaron unas elecciones que permitían perpetuarse a Putin en el poder y que la mayoría de los rusos aprobaron tales enmiendas a la constitución para su perpetuidad hasta 2036. Este hecho ya suponía una vulneración democrática frente a los opositores.

Los rusos dieron todo el poder a un personaje oscuro con pasado como agente de la KGB y que vivió en primera persona la caída de la antigua URSS. Hoy estamos pagando todas estas malas decisiones por confiar los rusos en un ególatra narcisista.

Sorprende de forma escalofriante los paralelismos que se pueden hallar con Adolf Hitler, quien fuera soldado alemán en la Primera Guerra Mundial y cuyo odio por la pérdida de poder de Alemania le sirvió como excusa para articular el perverso plan nazi y de exterminio.

Los mismos deseos imperalistas parecen motivar a un Putin envanecido por su pueblo y la nostalgia del poder perdido, el zar sin corona pero coronado.

El mundo debe conjurarse contra este nuevo Adolf Hitler articulando una respuesta integra y conjunta de todos los países para aislarle y provocar también el favor unánime de los ciudadanos rusos que no deben de olvidar el comportamiento de los alemanes en el surgimiento del nazismo.

También China involucrada en su propio desarrollo y con tantos acuerdos comerciales a nivel internacional no debería avalar a este nuevo delirio.

Cabe recordar la famosa frase que Sir Winston Churchill espetó al entonces Primer Ministro Británico Neville Chamberlain “Entre la guerra y deshonor, habéis elegido el deshonor, y tendréis la guerra” cuando este volvió a vender Checoslovaquia frente a las ansias expansionistas nazis.

Tal es el cinismo de Putin que su último discurso ha herido la sensibilidad de los judíos cuando dijo  “el propósito de esta operación es proteger a las personas que, durante ocho años, se han enfrentado a la humillación y el genocidio perpetrados por el régimen de Kiev.

“Con este fin, buscaremos desmilitarizar y desnazificar a Ucrania, así como llevar a juicio a quienes perpetraron numerosos crímenes sangrientos contra civiles, incluso contra ciudadanos de la Federación Rusa”.

No cabe más desfachatez excusarse por motivos inventados cuando el mismo presidente de Ucrania, Volodimir Zelenski, es de origen judío.

Por ello es necesario apelar a una respuesta mundial, tanto de los gobernantes como civiles en sus protestas, para hacer retroceder al loco en sus posiciones bélicas. También es clave contar y favorecer el levantamiento del pueblo ruso que aún engañado está viendo ahora los abusos de poder de su presidente.

Este también debería ser el punto final para cesar de desestabilizar a Europa contando el tiempo que Putin lleva boicoteando y apoyando todas causas posibles que fomenten conflictos  en la UE.

Todo esfuerzo y alianza es necesaria para pararle los pies a este nuevo Adolf.

JORGE DOBNER
Editor 
En Positivo

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