viernes, 01 julio 2022

Superar el miedo a la muerte para vivir con plenitud. IRVIN YALOM

La muerte sigue siendo un tema tabú, especialmente en occidente donde la espiritualidad generalmente se entiende de distinta forma que los países orientales. La mayoría de nosotros no queremos hablar de ello ni planearlo. Al enfrentarlo, nos vemos obligados a aceptar la realidad de la situación, que la muerte es inevitable, por lo que elegimos andar de puntillas alrededor del tema hasta que sea demasiado tarde.

Sin embargo desde hace tiempo hay distintas lecturas que intentan hablar de la muerte desde una perspectiva más abierta y menos traumática.

El psiquiatra y autor de renombre internacional Irvin Yalom dedicó su carrera a asesorar a quienes sufren de ansiedad y duelo. Pero nunca se había enfrentado a la necesidad de aconsejarse a sí mismo hasta que a su esposa, la estimada autora feminista Marilyn Yalom, le diagnosticaron cáncer.

En su último libro “Mirar al sol” (Ediciones Destino) culmina una vida de trabajo y experiencia personal, aborda el desafío más exigente al que todos los seres humanos debemos enfrentarnos: la muerte.

Precisamente dice el psiquiatra que solo hay dos cosas que el ser humano no puede mirar directamente: el sol y la muerte.

Yalom nos ayuda a reconocer que el miedo a la muerte está en el centro de gran parte de nuestra ansiedad y puede desencadenarse tras un episodio de pérdida (la muerte de un ser querido, un divorcio, la pérdida de un trabajo, una mudanza), una enfermedad, un trauma o por el paso del tiempo. A partir de historias personales de pacientes, incluidas las del propio, Mirar al sol representa una obra sumamente práctica para poder consultar siempre que la angustia sobre el futuro y el miedo a la muerte amenace nuestro bienestar.

Tal reconocimiento a menudo es catalizado por una “experiencia de despertar”: un sueño o pérdida (la muerte de un ser querido, divorcio, pérdida de un trabajo o de un hogar), enfermedad, trauma o envejecimiento.

Una vez que confrontamos nuestra propia mortalidad, escribe el Dr. Yalom, nos sentimos inspirados para reorganizar nuestras prioridades, comunicarnos más profundamente con aquellos a quienes amamos, apreciar más profundamente la belleza de la vida y aumentar nuestra disposición a asumir los riesgos necesarios para la realización personal.

Como bien explica “La idea de vivir una vida idéntica una y otra vez por toda la eternidad puede ser discordante, una especie de pequeña terapia de choque existencial. A menudo sirve como un experimento mental aleccionador, que lo lleva a considerar seriamente cómo está viviendo realmente”.

En el transcurso de esta vida podemos centrarnos en objetivos que disipan de la idea de la muerte, pero que una vez llegada a la madurez vuelven a la cabeza. Si bien la realidad es que la muerte no es eximente a la edad o condición.

“No es fácil vivir cada momento con total conciencia de que moriremos. Es como tratar de mirar al sol de frente: solo se puede soportar un rato.

Como no podemos vivir paralizados por el miedo, generamos métodos para suavizar el terror que nos produce la muerte.

Nos proyectamos al futuro a través de nuestros hijos, nos volvemos ricos, famosos, crecemos cada vez más; desarrollamos compulsivos rituales protectores o adoptamos una creencia inexpugnable en que, al fin, seremos rescatados”.

Por eso es importante tener herramientas para aprender a gestionar esta ansiedad y duelo.

Redacción
En Positivo

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