lunes, 27 junio 2022

Sentido común vs dogmatismo. JORGE DOBNER

Contra pronóstico el gobernante Partido Socialista de Portugal salió victorioso en las elecciones anticipadas del domingo, ganando suficientes escaños en el parlamento para gobernar sin una coalición.

El resultado trajo alivio al primer ministro António Costa, el líder de Portugal de los últimos seis años, quien ha sido popular por gestionar la respuesta del país durante esta época de pandemia, pero también ha enfrentado con éxito la administración de la economía.

Cabe recordar que muchos portugueses aplaudieron a Costa por evitar las medidas de austeridad que adoptaron sus predecesores conservadores después de la crisis financiera de 2008, como aumentos de impuestos y recortes salariales en el sector público. La reacción popular al ajuste del cinturón allanó el camino para el ascenso al poder de Costa en 2015.

Estas elecciones anticipadas se convocaron en noviembre después de la disputa presupuestaria, que involucró deserciones de los socios de la izquierda de Costa.

Pese a que en un inicio los socialistas parecían ganar con holgura en las encuestas, aparentemente esa ventaja se fue desvaneciendo y en los últimos días múltiples encuestas marcaban casi un empate entre socialistas y conservadores.

Sin embargo los resultados electorales han desacreditado dichas encuestas, que vemos últimamente en líneas generales lejos de dar estimaciones fidedignas parecen ser teledirigidas para generar un clima político y condicionar el voto.

La realidad es que el Partido Socialista (PS) ha ganado las elecciones legislativas de Portugal con el 41,68% de los votos y 117 escaños, superando los necesarios para obtener la mayoría absoluta.

Seguido con distancia de la segunda fuerza más votada que ha sido el centroderechista Partido Socialdemócrata (PSD) de Rui Rio con el 27,8% de votos.

Especialmente en tiempos de incertidumbre los portugueses han valorado una gobernanza con sentido común, que se pueda avanzar y resolver temas.

Han apostado por un contexto más estable para la formulación e implementación de políticas, recordando y premiando por ello el buen talante de António Costa.

Todo que a pesar de su serenidad y gran capacidad de diálogo con sus socios de la izquierda, en el último momento tumbaron los presupuestos. Una actitud pueril, especialmente en el actual contexto, que por otra parte ha sido penalizada por el electorado.

No es solo en Portugal sino a nivel internacional que desde algunos sectores de la izquierda siguen anclados en el postureo más infantil pensando posiblemente en un rédito electoral futuro.

Aquellos que constantemente abandonan el posibilismo y se regocijan en el dogmatismo. Es un todo o nada, que al final siempre es igual a la nada.

Con su imprudencia, con esa política torticera de juego de tronos, no es solo que generan inestabilidad sino que colateralmente producen el hartazgo de una población ya bastante desafectada. En última instancia lo que logran es insuflar a la extrema derecha.

Puede haber paralelismo en España cuando los socios habituales del PSOE de Pedro Sánchez se han posicionado en el mismo bando que la derecha conservadora de Pablo Casado y ultraderecha de Abascal.

La reforma laboral no podría haber salido adelante de no contar con el apoyo de otros partidos con más sentido común como Ciudadanos, Más Madrid y otros partidos regionalistas.

Sorprende que en la actualidad y presumiblemente en democracias avanzadas el hacer oposición se limita a decir  no a todo en vez de abrirse al diálogo y encontrar al menos en temas de estado puntos en común.

Si un partido deja de ser útil, de trabajar al fin y al cabo, de ejercer su cuota de responsabilidad, puede producir el efecto llamada que se ha producido en Portugal concentrando el voto. Vemos también como partidos italianos se ponen de acuerdo en Draghi y Mattarella para ocupar la dirección del gobierno y la presidencia de la República.

Hoy con más claridad hay los que merecen ser protagonistas y sus antagonistas, aquellos que entendieron ejercer con cierta mesura el poder y los que abusaron: Johnson vs. Draghi, Boric vs Maduro, Sánchez vs Abascal-Casado, el paralelismo de los asaltantes de Lorca y el Capitolio y en otro terreno, Djokovic vs Nadal…

“Una mayoría absoluta no es poder absoluto, no es gobernar en solitario. Esta mayoría será de diálogo con todas las fuerzas políticas”, como muestra son las palabras que ha dicho António Costa tras ganar las elecciones. Todo un ejemplo de humildad y talante.

JORGE DOBNER
Editor
En Positivo

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