viernes, 09 diciembre 2022

Brecha digital a los adultos mayores: la atención humana es irremplazable

A efectos prácticos una máquina correctamente programada puede ejecutar funciones que antes hacían los humanos. Así se han demostrado en las revoluciones industriales anteriores y ahora en la llamada 4ª Revolución Industrial: la Industria 4.0.

El sistema de producción ha cambiado y se impone una transformación y actualización de las empresas basada en la digitalización del sistema, que ha dado paso a nuevos perfiles profesionales para cubrir los puestos de trabajo relacionados con el diseño, programación y manejo de las máquinas. Pero al mismo tiempo esas máquinas están haciendo prescindible otros puestos de trabajo antes ocupados por personas.

Sin embargo este proceso de digitalización acelerado a marchas forzadas ya ha generado una brecha digital a los adultos mayores que en muchos casos supone la exclusión en acceso a servicios a los que antes podían acceder sin problemas.

Existen programas de educación continua, las universidades para mayores, también cursos de alfabetización digital. Los hay que consiguen completar este proceso pero hay otros adultos mayores que por motivos varios no pueden o no quieren adoptar estos conocimientos digitales.

En cualquier caso lo que antes conseguían hacer sin problemas en su vida cotidiana les está siendo arrebatado: los trámites burocráticos con su administración más cercana, una simple declaración de la renta anual o consultar su cuenta bancaria. Se trata de servicios básicos imprescindibles y nada extraordinarios.

No solo por los inconvenientes que supone para estos adultos mayores, sino también con la certeza que aún la máquina más perfecta no puede reemplazar la atención humana – especialmente en servicios de atención al cliente y de cara el público –

Esto es lo que reclaman muchos mayores como en una reciente petición en Change.org donde uno de esos mayores solicita atención humana en sucursales bancarias.

“Tengo casi 80 años y me entristece mucho ver que los bancos se han olvidado de las personas mayores como yo.

Ahora casi todo es por Internet… y no todos nos entendemos con las máquinas. No nos merecemos esta exclusión. Por eso estoy pidiendo un trato más humano en las sucursales bancarias.

(…)

Esto no es ni justo ni humano. Antes entrabas en la caja y hacías un pago o cualquier otra gestión. Pero cada vez más, para trámites sencillos, te exigen usar tecnologías complejas que muchos no sabemos utilizar.

Muchas personas mayores están solas y no tienen nadie que les ayude, y otras muchas, como yo, queremos poder seguir siendo lo más independientes posibles también a nuestra edad. Pero si todo lo complican y cierran las oficinas, están excluyendo a quienes nos cuesta usar Internet y a quienes tienen problemas de movilidad.

Por favor, firma para solicitar que los bancos atiendan a las personas mayores sin trabas tecnológicas y con más paciencia y humanidad. Y que mantengan oficinas abiertas donde pueda atenderte una persona… que no todo sea por Internet”.

Redacción
En Positivo

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