sábado, 02 diciembre 2023

Conservar el humor frente a la cultura de cancelación

¿Se está evaporando la libertad de expresión en el mundo de la comedia? Son numerosos los comediantes y humoristas que están alzando la voz frente a la presión social de distintos grupos – según la ocasión – sobre la idoneidad o no de determinado chiste, gag o monólogo.

“Cancelar la cultura” corre el riesgo de acabar con la comedia por completo, afirmó la actriz Dame Maureen Lipman, la última de una larga lista de comediantes que dan fe de este hecho.

Asimismo a estrella de Coronation Street advirtió que a algunos comediantes se les impedía volver a trabajar por haber ofendido a la gente.

La conocida como “cultura de la cancelación” es una forma moderna de ostracismo o exclusión contra alguien que se considera que actuó o dijo algo de manera inaceptable. Lo cual a todos efectos llama a la censura de su actividad y por miedo puede producir el efecto contagio de autocensura en otros compañeros de profesión.

Según explican en BBC Mundo los comentarios de la actriz británica coinciden con el resultado de una encuesta en Reino Unido -realizada por la empresa de análisis de mercadeo YouGov- que muestra que más de la mitad de los británicos se autocensuran por temor a ser juzgados.

Hacer humor no tiene por qué ser complaciente, existe un tipo de humor blanco pero también otros estilos de sátira social y humor negro que ponen el dedo en la llaga sobre temas que incomodan.

El recurso humorístico se ha usado históricamente para llamar la atención de forma ingeniosa sobre aspectos sociales que de forma convencional y que también en regímenes dictatoriales escapaban a la censura informativa.

Hoy cuando la libertad de expresión ganada en democracia se da por sentada, encuentra una oleada de los ya conocidos como ofendiditos y objetores de conciencia en revisionismo histórico, cultural y artístico.

Algunos comediantes hartos de esta situación provocan intencionalmente a sus detractores por despecho. “De ahora en adelante voy a usar tanto material dialectal como sea posible en mis apariciones como invitado”, dijo el comediante Danny Thomas, afirmando que estaba harto de “grupos hipersensibles” que eran “demasiado sensibles”.

En un reciente artículo de Los Angeles Times explican cómo desde siempre los cómicos se han enfrentado a la presión también judicial. La legendaria Mae West escribió una serie de comedias teatrales populares, y por ella fue declarada culpable de obscenidad en 1927 y sentenciada a 10 días en un asilo de prisioneros.

El debate sobre los estereotipos fue especialmente feroz cuando la televisión se convirtió en un electrodoméstico en la década de 1950. El ejecutivo de televisión Bob Wood explicó por qué CBS y NBC estaban eliminando los estereotipos de la programación en 1956: “Eliminamos cualquier material que consideráramos despectivo para cualquier grupo minoritario, eso es por sentido común y por relaciones públicas”.

Sin embargo esas mismas leyes contra la obscenidad utilizadas para enjuiciar a Mae West se consideraron inconstitucionales a fines de la década de 1960 y fueron eliminadas por los tribunales. La libertad de expresión floreció cuando se derogaron las leyes contra la obscenidad a principios de los años 70.

Hay otros cómicos como Russell Kane que sostiene que hay que diferenciar entre lo que es censura y lo que hoy en día no es aceptable. Al tiempo que dijo que es un “completo disparate” pensar que los cómicos están sacrificando su arte porque no quieren ser cancelados.

Esas tensiones, en muchos casos absurdas, llevan a la polarización de la sociedad sobre el tema de las llamadas guerras culturales. Algunos considerarán que las personas están siendo silenciadas, otros que simplemente se están erradicando las opiniones pasadas de moda, tanto en la vida real como en la comedia.

En este sentido Los Angeles Times se muestra más optimista y aseguran en su artículo que los comediantes tienen mucha más libertad hoy en día. Los temas que involucren sexo, religión, política o blasfemias no dan como resultado tiempo en la cárcel. El tira y afloja entre la censura y la libertad de expresión ha sido parte de la comedia durante toda su existencia. Es probable que continúe.

Redacción
En Positivo

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