lunes, 06 febrero 2023

Establecer límites en la educación con una disciplina positiva. María Soto

Dice el dicho que los hijos vienen con un pan debajo del brazo en alusión al hecho afortunado de su nacimiento, sin embargo lo que no vienen es con un manual de instrucciones para educarlos.

Cada hijo es diferente y  necesitará ser alentado de una forma u otra acorde a su carácter para crecer en plenitud.

Lo que es seguro que cualquier madre y padre quiere que sus hijos crezcan en el respeto, con valores sólidos, ser en definitiva buenas personas, y con la capacidad de desarrollarse con autonomía en la vida.

En general la forma de educar a los hijos ha cambiado mucho en el último siglo. La severidad de antaño es reemplazada por una mayor cercanía, cariño y comprensión. Sin embargo siempre es necesario mantener el equilibro, pues bien se sabe que los padres deben ser padres y no simples colegas.

También los modelos familiares han cambiado a una mayor pluralidad. Pero cualquiera que sea la familia el amor es el ingrediente fundamental.

Y ese deseo involuntario de padres y madres por ser siempre perfectos y la culpabilidad de no serlo.

Educar bien no existe. Puedes intentarlo pero quizá podrías invertir tu energía y tu imaginación en hacerlo bonito.

Eso es lo que dice María Soto, quien es considerada una de las máximas representantes de la Disciplina Positiva en España, una metodología que apuesta por una crianza basada en la firmeza y la amabilidad, donde los límites se establecen sin usar premios ni castigos.

Después de estudiar Logopedia y Psicología, María Soto se certificó como facilitadora para impartir talleres y cursos sobre Disciplina Positiva, que ha desarrollado en su proyecto y libro, ‘Educa Bonito’, con consejos y herramientas para una crianza y educación basadas en el respeto mutuo.

Soto es consciente que el miedo es una emoción recurrente en  los padres “que te ayuda a sobrevivir cuando quieres evitar una situación. Entonces, al final, el poder está en manejar los pensamientos, cómo miramos a las situaciones y enfocarnos en lo que realmente queremos que suceda.

¿Tú qué quieres conseguir con tus hijos? ¿Cómo quieres que sea tu maternidad? Adler decía… Alfred Adler, que, al final, lo que hace falta para ser feliz es tener valor. Muchas veces no tenemos el valor de ser felices porque no tenemos el valor de ir a buscar lo que realmente queremos. Yo aprendí hace poco un ejemplo buenísimo que a mí realmente me cambió la vida. Para… como solución, ¿no? Porque los miedos… el miedo es necesario para sobrevivir. Y es bueno que nos salga el miedo cuando queremos evitar algo.

No queremos ir en contra del miedo, lo que queremos es entender la situación y encontrar una solución para poder educar desde otro lugar” explica en una reciente charla del programa Aprendemos juntos.

Y al final la psicóloga recomienda que es mejor fluir en el curso de las cosas en vez de estancarnos “piensa y visualiza cómo quieres que sea la educación de tus hijos y todo va a llevarte a las situaciones que necesitas para aprender. Algunas van a ser intensas y difíciles, pero sirve para aprender. Entonces, yo siempre le explico a las mamás con las que trabajo, los papás, que el ser humano tiene un cerebro científico. Somos… Nos encanta resolver, nos encanta investigar desde que nacemos. Y al cerebro humano le encantan los problemas”.

Lo que no debe cambiar en la educación es cimentarse en valores sólidos “no deben cambiar. Los principios morales no deberían de cambiar. Lo que deberíamos de revisar es la forma de enseñarlos”. 

Es ahí donde entra su metodología de disciplina positiva que es sacada de una teoría que precisamente habla de las necesidades del ser humano.

“Nosotros hemos crecido en el conductismo, que es una metodología que se basa en el condicionamiento de conductas. O sea, esta conducta es positiva, la voy a reforzar. Esta conducta es negativa, la voy a castigar, la voy a intentar anular o cambiar. Entonces ¿qué pasa? Que, realmente, nos hemos ido dando cuenta de que, al final, no les estamos aportando habilidades para la vida a las personas, les estamos simplemente enseñando a obedecer. Y, sobre todo, que volvemos a lo del miedo. Es una educación basada en el miedo. Yo tengo miedo a que me castiguen o tengo miedo a perder un privilegio. Y es un… pues un paisaje muy pequeñito, es un margen de aprendizaje muy pequeñito. Yo a veces cuento, pues explico como con un ejemplo de un juguete. Imagínate que nos dan un coche pequeñito y nos dicen: “Mira, yo te voy a dar este coche y te voy a explicar cómo funciona”. “Si no haces esto que yo te digo, o no funciona o se va a estropear. Entonces, para que avance y no se desvíe, tienes que ponerlo encima de varios raíles, como si fuera un tren”.

MARÍA SOTO
Es entrenadora de padres y educadores certificada por la Positive Discipline Association, fundadora del Proyecto Educa Bonito, escribe artículos e imparte charlas y talleres sobre Disciplina Positiva en centros educativos, asociaciones de padres y organizaciones. Tiene su propio blog “Educa bonito”. Además, es logopeda especializada en comunicación efectiva y trastornos infantiles.

Redacción
En Positivo

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