viernes, 01 julio 2022

Talento senior: un valor irrenunciable en beneficio de la sociedad. RAFAEL PUYOL y otros autores

Es llegar la jubilación y volverse casi invisible para la sociedad; el ser  considerado improductivo. Esta es la sensación de muchas de las personas que alcanzados los 60 y pico años se enfrentan al dilema de retirarse de sus profesiones.

No es extraño comprobar situaciones de estrés, incluso ansiedad y depresión para aquellos que aún se sienten con fuerzas para aportar mucho en una sociedad que ya los excluye.

En la Grecia clásica los mayores eran los sabios, los gobernantes, por sus experiencias y conocimientos adquiridos de toda la vida.

Hoy en buena parte de nuestras sociedades occidentales el excesivo culto a la juventud impide valorar como se merece un capital humano desaprovechado: los mayores.

Podemos aprenden de buenas prácticas internacionales donde en algunos países sí se reconoce el talento senior. Es el caso paradigmático de Japón, no solo por el respeto y jerarquía de las personas mayores, sino también a nivel empresarial cómo diseñan puestos de trabajo para los más mayores hasta los 75 años.

Sobre la forma en qué podemos aprovechar el talento senior, el catedrático Rafael Puyol y los profesores Alfonso Jiménez e Iñaki Ortega analizan para The Conversation el contexto español y las mejoras comparativas con el escenario internacional.

La población sénior en España tiene capacidad para aportar talento al mercado laboral y a la economía española.

Más de cuatro millones de séniores forman parte de la población activa, casi un millón son autónomos y por lo menos 100 000 son emprendedores.

Los mayores activos crecieron desde 2008 en 1 600 000 efectivos. No solo hay más séniores ocupados en el mercado laboral español, sino que se mantienen empleados más años.

El talento sénior, por tanto, está muy presente en la economía española y no solo en términos absolutos, como avalan las cifras anteriores, sino también relativamente. Uno de cada cinco ocupados en España son séniores y uno de cada tres autónomos españoles tienen más de 55 años. Y su tasa de participación en la población activa total pasó del 11 % al 18,3 %.

Emprender o trabajar por cuenta propia es, en muchas ocasiones, la única vía para seguir activo siendo sénior en España. Este estudio ha demostrado que más de medio millón de séniores que quieren trabajar no pueden hacerlo. La mitad de los desempleados sénior llevan más de dos años sin trabajar y las cifras de parados casi se han triplicado desde 2008. También las tasas de emprendimiento sénior están por debajo de las de otros grupos de edad y lejos de las de sus pares europeos.

Por último, se ha detectado una consolidada tendencia de los séniores a abandonar prematuramente el mercado laboral. En algunos casos esta salida puede llegar a producirse a una edad tan anticipada como los cincuenta y pocos años, lo cual alarga el periodo de ociosidad poslaboral a más de 30 años, un tiempo equivalente (o incluso más largo) al de la actividad misma.

Además, conforme mayores son los españoles, más probabilidad tienen de estar en regímenes de trabajadores por cuenta propia, ya que es la única forma de seguir trabajando.

La riqueza de la economía plateada

Todo lo anterior supone para la economía española una pérdida de oportunidades en términos de riqueza que diferentes estudios internacionales han tasado en varios puntos del PIB.

Además, las ventajas de la economía plateada no son aprovechadas suficientemente por las empresas españolas debido a que los séniores españoles tienen tasas de actividad por debajo de sus pares europeos y de la OCDE.

Conviene recordar que España tiene las mejores circunstancias para ser un país de referencia en la silver economy por su alta esperanza de vida, su sistema sanitario y de dependencia y su apertura al exterior.

No obstante, esta oportunidad se alejará si los séniores no están presentes en el mercado laboral trabajando y también aportando una nueva perspectiva de diversidad en las compañías.

Se deben tomar decisiones inmediatas que permitan que el talento sénior aporte más y mejor a la economía española. Esta llamada de atención no afecta solo al sector público, que establece el marco del mercado laboral, sino también a las empresas, a los representantes de los trabajadores y a los propios séniores.

En el Mapa de Talento Sénior se ha recomendado una serie de reformas a la Administración que pasan por hacer viables para muchos séniores segundas carreras como autónomos, después de recibir un salario durante la mayoría o la totalidad de la vida laboral.

También han de desincentivarse las prejubilaciones y la jubilación anticipada, y promover una jubilación activa en la que sean compatibles el trabajo con el cobro de la pensión.

Se debe fomentar, además, que quienes lo deseen puedan trabajar más allá de la edad legal y sancionar a las empresas que abusen del despido de estos trabajadores.

Buenas prácticas internacionales

El éxito alcanzado por algunas grandes corporaciones al promover programas de talento sénior ha de ser un incentivo para el tejido empresarial español. Estas empresas han demostrado que se puede hacer pero también que es una gran oportunidad económica.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Con la nueva pirámide poblacional, los representantes de los trabajadores han de entender que alargar la vida laboral de los séniores no lesiona las perspectivas laborales de los más jóvenes.

No hay suficientes efectivos jóvenes para completar el relevo generacional y disponer de más séniores trabajando es garantía de mayores ingresos para el estado del bienestar.

Urge concienciar a los propios séniores de que, a pesar de lo atractiva que puede parecer una vida sin obligaciones, la realidad indica que una de las mejores formas de envejecer con salud es seguir siendo útil trabajando.

Asimismo, la disrupción demográfica hace inviable abandonar el mercado de trabajo cuando quedan por delante más de 30 años de esperanza de vida, por mucha confianza que nos dé el sistema de pensiones del que nos hemos dotado.

RAFAEL PUYOL

Catedrático de Geografía Humana. Presidente de UNIR, UNIR – Universidad Internacional de La Rioja

ALFONSO JIMÉNEZ

Profesor asociado, Universidad Europea

 IÑAKI ORTEGA CACHÓN 

Profesor de Dirección de Empresas, UNIR – Universidad Internacional de La Rioja

Redacción
En Positivo

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