domingo, 14 agosto 2022

El Optimismo trágico, la herramienta creada por Vicktor Frankl que ahora sirve en pandemia

No es todo es color de rosa, para que negarlo. La vida se compone de buenos momentos, repletos de  felicidad y éxito, paro también tiene su parte de decepciones, frustraciones, pérdidas, heridas, reveses y tristeza. El autoengañarnos de esta dualidad luz-sombra sería irreal e insostenible.

Más en esta larga pandemia que todavía se sostiene la humanidad ha tenido que convivir con el miedo y la incertidumbre, nuestros mecanismos de supervivencia se han activado y adaptado a circunstancias tan complejas como los confinamientos y las cuarentenas.

Sin embargo, como en todo contexto las reacciones no han sido las mismas para todos. Hay quien se ha hundido en la miseria y la ansiedad, ha llevado muy mal la adaptación; mientras que otros han tirado de positividad para desacelerar y mirar las cosas desde otra perspectiva, para mantenerse optimista pese a todo.

La capacidad humana de resiliencia es bastante notable y subestimada. Un estudio encuestó a más de 500 personas entre marzo y mayo de 2020 en plena ebullición de la pandemia. Descubrió que incluso durante esos aterradores primeros meses de la pandemia, más del 56 por ciento de las personas informaron sentirse agradecidas, lo que fue un 17 por ciento más alto que cualquier otra emoción positiva. Aquellos que dijeron sentirse más agradecidos también dijeron estar más felices. Es más, incluso más personas (el 69 por ciento de los encuestados) informaron que esperaban sentirse agradecidos en dos o tres meses en el futuro.

El “optimismo trágico” es la búsqueda de sentido durante las inevitables tragedias de la existencia humana, y es mejor para nosotros que evitar la oscuridad y tratar de mantener una actitud positiva.

Sin embargo nada tiene que ver con negarse a mirar la oscuridad de la vida, pues evitar las experiencias incómodas puede ser perjudicial para la salud mental. Esta “positividad tóxica” es, en última instancia, una negación de la realidad.

Decirle a alguien que “se mantenga positivo” en medio de una crisis global es perder una oportunidad de crecimiento, sin mencionar que es probable que sea contraproducente y solo lo haga sentir peor.

La clave, no negar las emociones negativas sino aprender a gestionarlas y convertirlas en una oportunidad de desarrollo personal. Precisamente el antídoto contra la positividad tóxica es ese “optimismo trágico”, acuñado por el famoso psicólogo existencial-humanista y sobreviviente del Holocausto Viktor Frankl.

Los investigadores que estudian el “crecimiento postraumático” han descubierto que las personas pueden crecer de muchas maneras después de tiempos difíciles, incluido un mayor aprecio por la vida y las relaciones, así como una mayor compasión, altruismo, propósito, utilización de las fortalezas personales, desarrollo espiritual y creatividad.

De acuerdo a un reportaje del BBC Mundo al comienzo de los confinamientos en Reino Unido la primavera pasada, Jessica Mead, estudiante de doctorado en el Departamento de Psicología de la Universidad de Swansea, trató de medir los cambios en el bienestar entre los ciudadanos.

Se comprobó que las personas que aceptaron que la vida viene con dificultades y estaban preparadas para ellas, se enfrentaron a los confinamientos de manera más eficaz que las que no lo hicieron.

“Centrarse en el sentido vital puede llevar un poco más de tiempo para desarrollar esa relación con lo que sea que le dé significado a cada uno, pero será mucho más duradero”, asegura Mead.

Redacción
En Positivo

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