viernes, 19 agosto 2022

Los beneficios del ejercicio que cambian el cerebro por la neurocientífica Wendy Suzuki

El cerebro es el órgano más importante que mueve todas las funciones de nuestro cuerpo. Lo que este órgano encierra en su estructura es sorprendente: 85.000.000 millones de neuronas, 10.000 conexiones por neurona, 1.000 kilómetros de vasos sanguíneos, 2 metros cuadrados de superficie.

Además este órgano goza de una enorme plasticidad, llamada neuroplasticidad, plasticidad neural o plasticidad sináptica, es una propiedad que emerge del cerebro y es el funcionamiento de las neuronas cuando estas establecen comunicación, y que modula la percepción de los estímulos del medio.

Existe la ciencia de cómo el ejercicio mejora tu estado de ánimo y tu memoria, y protege tu cerebro contra enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer.

Según explica en su página web la doctora Suzuki estaba cerca de los cuarenta, en la cima de su carrera. Profesora universitaria galardonada y neurocientífica de renombre mundial, tenía un puesto, su propio laboratorio de investigación exitoso, premios prestigiosos y renombre internacional.

Fue entonces cuando, para celebrar su cumpleaños, reservó un viaje de aventuras que la obligó a despertar a una realidad alarmante: a pesar de su éxito profesional, tenía sobrepeso, estaba sola y cansada y sabía que su vida tenía que cambiar. Wendy comenzó simplemente, yendo a una clase de ejercicios.

Con el tiempo, notó una mejora en su memoria, sus niveles de energía y su capacidad para trabajar rápidamente y pasar de una tarea a otra con facilidad.

Wendy no solo comenzó a ponerse en forma, sino que también se volvió más aguda, tenía más energía y su memoria mejoró. Siendo neurocientífica, quería saber por qué.

Wendy descubrió que existe una conexión biológica entre el ejercicio, la atención plena y la acción. Con el ejercicio, su cuerpo se siente más vivo y su cerebro funciona mejor. Sí, puedes volverte más inteligente.

Autora del libro Good Anxiety: Harnessing the Power of the Most Misunderstood Emotion (“Ansiedad buena: aprovechando el poder de la emoción más incomprendida”) se ha especializado en el estudio de la plasticidad del cerebro y los efectos transformadores del ejercicio físico en la salud mental y el desarrollo cognitivo.

“Necesitamos aprender a bajar el volumen de nuestra ansiedad, explorar lo que esos sentimientos incómodos asociados con nuestra ansiedad nos dicen sobre nosotros mismos y, al hacerlo, aprender más sobre nosotros, sobre nuestros sentimientos y nuestras vidas emocionales” explica la experta para el diario BBC Mundo.

“La forma más poderosa de combatir la ansiedad es trabajar constantemente para desarrollar la resiliencia y fortaleza mental” añade.

Para lograr ese objetivo, la neurocientífica practica estos seis ejercicios diariamente y los explica con sus propias palabras.

  1. Visualiza resultados positivos

Al principio o al final de cada día, piensa en todas esas situaciones inciertas que hay actualmente en tu vida, incluyendo tanto las grandes como las pequeñas.

Toma cada uno de esas situaciones y visualiza el resultado más optimista que puede tener la situación.

No solo el resultado bueno, sino “el mejor” resultado posible que puedas imaginar.

  1. Convierte la ansiedad en progreso

La plasticidad de nuestro cerebro es lo que nos permite ser resilientes durante tiempos difíciles: aprender a calmarnos, reevaluar situaciones, replantear nuestros pensamientos y tomar decisiones más inteligentes.

Es más fácil aprovechar esto cuando nos recordamos que la ansiedad no siempre tiene por qué ser mala. Considera estas proposiciones:

La ira podría bloquear tu atención y capacidad de desempeño, o podría impulsarla y motivarla. La ira agudiza tu atención y sirve como recordatorio de lo que es importante.

El miedo podría desencadenar recuerdos de fracasos pasados. Pero también podría hacerte más cuidadoso con tus decisiones, ayudarte a profundizar tus reflexiones y crear oportunidades para cambiar de dirección.

La tristeza podría aplanar su estado de ánimo y desmotivarte, o podría ayudarte a cambiar tus prioridades y motivarte a transformar tu entorno, circunstancias y comportamiento.

La preocupación podría hacer que pospongas las cosas y evitar que logres tus metas, o podría ayudarte a afinar tus planes, ajustar tus expectativas y volverte más realista para que puedas orientarte a conseguir objetivos.

  1. Prueba algo nuevo
Puedes empujar tu cerebro y tu cuerpo a probar algo que nunca antes habías considerado.

No tiene por qué ser un entrenamiento y no tiene por qué ser difícil; puede ser algo justo por encima de tu nivel o simplemente fuera de tu zona de confort.

  1. Comunícate con otras personas

Ser capaz de pedir ayuda, mantenerse conectado con amigos y familiares y fomentar activamente las relaciones alentadoras y de apoyo no solo te permite mantener la ansiedad a raya, sino que también refuerza la sensación de que no estás solo.

No es fácil de cultivar, pero la creencia y el sentimiento de que estás rodeado de personas que se preocupan por ti es crucial en momentos de enorme estrés, cuando necesitas recurrir a tu propia capacidad de recuperación para perseverar y mantener tu bienestar.

  1. Practica el auto-tuit positivo

El artista Lin-Manuel Miranda publicó un libro en el que habla de los tuits que envía al principio y al final de cada día.

En él, comparte lo que son esencialmente pequeños mensajes optimistas que son divertidos, singulares y en general encantadores.

  1. Sumérgete en la naturaleza

La ciencia ha demostrado una y otra vez que pasar tiempo en la naturaleza tiene efectos positivos en nuestra salud mental.

Algunos estudios han encontrado que puede aumentar significativamente tu bienestar emocional y resiliencia.

Un parque cercano o cualquier entorno tranquilo con vegetación donde no haya mucha gente funcionará bien.

Respira, relájate y toma conciencia de los sonidos, olores y visiones. Utiliza todos tus sentidos para crear una mayor conciencia del mundo natural.

Redacción
En Positivo

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