viernes, 07 octubre 2022

¿Somos capaces de usar correctamente la tecnología? JOAN M. BATISTA FOGUET

Esta crisis mundial a causa de la pandemia puede conducir a una nueva conciencia sobre la naturaleza de las herramientas y a la acción mayoritaria para su control. Si las herramientas no se controlan políticamente, se gestionarán en una respuesta tecnocrática tardía al desastre. Varios expertos consideran que la libertad y la dignidad continuarán disolviéndose en una esclavitud sin precedentes del hombre a sus herramientas.

El austriaco Ivan Illich fue uno de los pensadores más antiguos cuyo trabajo sobre tecnología y sociedad sigue estando en vigor.

En su libro La convivencialidad (1973) Illich habla sobre el uso adecuado de la tecnología y anticipándose en su análisis y sus planteamientos a muchos de los debates, como el del decrecimiento.

“Durante cien años hemos tratado de hacer que las máquinas funcionen para los hombres y para que los hombres de la escuela de por vida estén a su servicio. Ahora resulta que las máquinas no “funcionan” y que la gente no puede ser educada para una vida al servicio de las máquinas. La hipótesis sobre la que se construyó el experimento debe descartarse ahora. La hipótesis era que las máquinas pueden reemplazar a los esclavos. La evidencia muestra que, utilizadas para este propósito, las máquinas esclavizan a los hombres. Ni un proletariado dictatorial ni una masa de ocio pueden escapar al dominio de herramientas industriales en constante expansión.

La crisis sólo puede resolverse si aprendemos a invertir la actual estructura profunda de herramientas; si le damos a las personas herramientas que garanticen su derecho a trabajar con alta eficiencia independiente, eliminando así simultáneamente la necesidad de esclavos o amos y mejorando el rango de libertad de cada persona.

Las personas necesitan nuevas herramientas con las que trabajar en lugar de herramientas que les “funcionen”. Necesitan tecnología para aprovechar al máximo la energía y la imaginación que cada uno tiene, en lugar de esclavos de energía más bien programados”.

En un reciente artículo de opinión para la revista Ethic el profesor Joan M. Batista Foguet rescata las enseñanzas del austriaco y se cuestiona si los seres humanos podemos usar correctamente las tecnologías.

“Dejadme ilustrarlo reflexionando en voz alta sobre una herramienta: sobre el teléfono móvil ‘inteligente’ y si su extraordinaria utilidad pudiese paradójicamente frustrar su propósito, el de que nos comuniquemos las unas con los otros. ¿Podría ser el elefante blanco que no vemos porque, como usuarios, no estamos preparados o tenemos poco criterio?”.

Haciendo paralelismo Illich, cuando este entendía la distinción entre herramientas de convivencia y herramientas manipuladoras (las que esclavizan) es independiente del nivel de tecnología de la herramienta.

Batista considera que en nuestro contexto de la sociedad digital las fronteras no están claras y puede que el dispositivo inteligente no solo refleje la evolución tecnológica del teléfono sino también su capacidad manipuladora inherente.

El subcontratarlo todo a nuestros móviles y la intensidad de su uso nos lleva a la contraproductividad, y en definitiva actuar como seres humanos sin autonomía.

 

Joan M. Batista Foguet es catedrático de Métodos de Investigación y Director del Leadership Development Research Centre en Esade

 

 

 

Redacción
En Positivo

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