martes, 06 diciembre 2022

Contra el estigma de la salud mental. Jorge Dobner

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS) una de cada cuatro personas en el mundo tiene un trastorno mental y el  12,5% de todos los problemas de salud está representado por los trastornos mentales, lo que representa una cifra mayor a la del cáncer y los problemas cardiovasculares.

Sin embargo el grado de visibilidad de las enfermedades de salud mental sigue siendo minoritario, casi un tabú, respecto a otro tipo de enfermedades que reciben una mayor atención pública.

La pandemia por COVID-19 ha provocado no solo daños en la salud física de las personas contagiadas y un elevado número de muertes en todo el mundo, sino que está teniendo importantes efectos colaterales a nivel socioeconómico y también de salud mental.

En Europa, según la OMS, los problemas de salud han aumentado durante la pandemia, con un claro aumento en los niveles de ansiedad y estrés.

Para hacerse una idea de acuerdo a un informe reciente a nivel de EE.UU de la compañía farmacéutica Express Scripts la prescripción de ansiolíticos se ha disparado un 34% durante la pandemia de coronavirus.

La incertidumbre, el aislamiento, el distanciamiento social y los cambios extremos en el estilo de vida que hemos vivido en esta época, además de otros factores, son desencadenantes de problemas en la salud mental.

Esta pandemia nos ha afectado a toda humanidad, y esto ha hecho que incluso personas privilegiadas que no están acostumbradas a lidiar con obstáculos de la vida también se hayan visto afectadas de una u otra forma.

En su lado constructivo las difíciles circunstancias que estamos viviendo como humanidad han roto la espiral de silencio acerca de la magnitud en la población de las enfermedades mentales, pero sin duda son necesarios muchos más pasos para desestigmatizar el constructo sobre este tipo de dolencias.

Por ejemplo, las personas que viven con depresión a menudo son estereotipadas como perezosas, mientras que algunos juzgan a las personas con ansiedad como cobardes.

Muchas personas temen ser etiquetadas como “locas” por simplemente buscar el apoyo de un terapeuta. Ninguna de estas caracterizaciones es válida y todas están mal informadas, causan dolor e impiden que las personas obtengan la ayuda que necesitan.

Un estereotipo a menudo politizado sobre las personas con enfermedades mentales es que son violentas o peligrosas. Sin embargo sólo una pequeña minoría de personas que viven con enfermedades mentales comete actos violentos.

Todavía existe una importante cuota de sensacionalismo en los medios cuando incluyen descripciones dramáticas de ataques violentos y asesinatos cometidos intencionalmente por personas con trastornos psiquiátricos. Y es muy común en los dramas o películas la representación con connotaciones negativas de personas afectadas por el trastorno mental.

La teoría del aprendizaje social sugiere que el aprendizaje se logra no solo a través de la experiencia directa sino también a través de la observación y es ahí donde los medios tenemos un gran potencial para revisar las narrativas, desestigmatizar y generar empatía respecto a las personas que padecen estas enfermedades.

En primer lugar informando de forma rigurosa y con respecto acerca de la salud mental de la población y en segundo lugar incluir lo de la representación de una persona con un problema de salud mental en la televisión y otros medios.

El incentivar más campañas de promoción de la salud e integrar personajes relevantes que reconozcan como propia su enfermedad. A este respecto cada vez más estrellas de Hollywood como Catherine Zeta Jones, Demi Lovato o Justin Timberlake, entre otros, han contribuido a dar estos pasos.

Por supuesto la educación también es muy importante ya desde las escuelas para aumentar el conocimiento sobre las enfermedades mentales, ya que la mayor parte del estigma proviene de la falta de comprensión y el miedo.

Necesitamos múltiples altavoces contra el estigma de la salud mental y desautorizar a los aún cavernícolas que emplean los problemas de este tipo como mofa e insulto.

Jorge Dobner
Editor
En Positivo

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