viernes, 19 agosto 2022

La comunicación bidireccional esta cambiado el mundo. Antón Layunta

Comunicación. Todo el complejo ecosistema que engloba esta palabra se podría compendiar en dos esferas de influencia. Una sería la “comunicación solemne” que incluiría el conocimiento, los avances científicos, la política, la ecología, las normativas de convivencia,… todo aquello que contribuye a configurar el paradigma. Y otra esfera sería la “comunicación cotidiana” que circunscribiría el entretenimiento, la cultura popular y la comunicación en el entorno cotidiano de las personas.

La comunicación solemne históricamente ha sido unidireccional. Se entiende por comunicación unidireccional la que pronuncia el sujeto emisor dirigida al sujeto o sujetos receptores, sin posibilidad de réplica. Desde antes del paleolítico hasta nuestros días esta es la opción que fundamentalmente se ha empleado para difundir la comunicación solemne. Unidireccional, del líder al grupo. El beneficio teórico para que hoy se siga manteniendo esa tradición es el mismo que se argumentó entonces; la unión y la supervivencia del grupo.

La versión única de las cosas siempre se ha soportado en el privilegio de imponerla unidireccionalmente desde un trono, o un púlpito o del estrado de un juez, y esa legitimidad no sólo convertía en ilegal cualquier otra versión extraoficial de la realidad, además también abría la posibilidad de reprimirlas todas ellas en nombre de un Rey, de un Papa o del Juez de turno.

Año 1440, la imprenta moderniza la comunicación unidireccional. Ya no es necesario asistir presencialmente para poder escuchar en vivo y en directo la voz del orador. La lectura de las palabras impresas reproduce la voz del orador en la mente del lector y este incluso las puede transmitir oralmente a una audiencia. La imprenta no cambia las cosas, sigue siendo la tradicional comunicación oral unidireccional de toda la vida ahora en formato impreso.

A mediados del siglo XIX aparece el teléfono, el primer invento para comunicarse que no es unidireccional. El sujeto receptor de la llamada puede replicar al emisor y ambos establecer un diálogo. No se consideró un medio útil para difundir la comunicación solemne, pero como todos sabemos aproximadamente dentro de un siglo será el rey absoluto de un mercado global que en ese momento nadie pudo ni imaginar. En este medio de comunicación bidireccional el poder sólo interviene para asegurar el servicio.

En la segunda mitad de ese mismo siglo XIX, nace la radio. El invento evita la necesidad de estar presente para escuchar la voz del orador y permite oírla nítidamente a kilómetros de distancia. Se convierte rápidamente en el exitoso medio de información habitual para una población que mayoritariamente era analfabeta. Sigue siendo unidireccional, de la voz del orador a los oyentes sin más replica que algunas llamadas telefónicas en directo.

Apenas unos años después aparece el cinematógrafo. Al principio son obras de teatro filmadas pero la novedad de ser el primer medio audiovisual de la historia le confiere un gran éxito mundial. Pero sigue siendo un medio unidireccional, del director del film al patio de butacas sin más posibilidad de replica que recomendar o no a amigos y conocidos ver la película.

A principios del siglo XX se emite el primer contenido de televisión. El medio con el más alto poder hipnotizador de la historia. En los siguientes años este nuevo invento se convertirá en la reina de los medios unidireccionales y en la colaboradora preferida del poder de turno.

Continua siendo comunicación unidireccional excepto por las cartas que envía la audiencia para participar en los concursos.

Como hemos observado hasta finales del siglo XX, excepto el teléfono, todos los inventos para facilitar la comunicación fueron esencialmente unidireccionales y, directa o indirectamente, tutelados permanentemente por el poder.  El orador pudo dirigirse a los congregados, el escritor a los lectores, el periodista a los seguidores y el presentador a sus telespectadores, porque el poder lo toleró. Todo lo que el poder no quiso tolerar, ni verbal, ni editorial, ni televisivamente, nunca existió o fue ilegal.

La unidireccional es el tipo de comunicación que por su naturaleza favorece la imposición y no la participación. Lo que no sale en los medios puede no ser cierto.

Actúa vertical, del emisor al receptor o receptores. Pero no hubo otra forma de comunicar hasta que a principios del segundo milenio llegó a la madurez un concepto de comunicación impensable medio siglo antes. En este nuevo invento es el receptor el que libremente busca al emisor apropiado para cada una de sus necesidades puntuales. Es un acto voluntario.

Podríamos situar a inicios del siglo XXI el punto en el que Internet alcanza ya un nivel de utilización global tan predominante que por primera vez en la historia podríamos decir que planetariamente empieza a prevalecer el uso de la comunicación bidireccional en detrimento del ancestral modo de ser comunicados unidireccionalmente.

Internet ha hecho posible que, en vez de disponer de un único y repetitivo menú del día, de pronto, todos podamos elegir libremente. De tener lentejas si quieres las comes y si no las dejas, Internet nos permite decidir y elegir a nuestro capricho en un inmenso bufet libre de alta cocina internacional y disfrutarlo cuando, donde y como nos apetezca.

Como sabemos esa libertad de decisión la consiente una unión de millones de subredes domésticas, académicas, comerciales y gubernamentales,…  más la concurrencia de un número infinito de servicios, información, entretenimiento,…   persiguen que cualquier persona que lo necesite pueda acceder a todo ello desde cualquier parte del planeta cumpliendo un único requisito, tener batería.

Las tradicionales parrillas de programación de radio y de televisión tipo “olla podrida gallega” que llevan de todo para que todos encuentren algún pedacito de lo que realmente les gusta, es una estrategia que ya no funciona. A partir de tener acceso a Internet han dejado de ser la única posibilidad, son sólo una opción más entre la inmensa oferta.

Ahora se puede disfrutar horas y horas de aquello que nos interese en cada momento sin aguantar nada de lo que no nos interesa.

La comunicación bidireccional al fluir en los dos sentidos genera lo que técnicamente se denomina “retroalimentación”, es decir, el efecto natural que ocurre cuando el emisor y el receptor interaccionan y modifican su comportamiento de acuerdo a las respuestas que uno recibe del otro. Es el simple proceso de “explicar – preguntar” el que promueve la retroalimentación.

Nunca antes la humanidad había disfrutado libre y masivamente de la comunicación bidireccional y nunca antes había estado expuesta a su efecto retroalimentador que en cierta forma funciona tal y como lo hace la propia naturaleza.

La retroalimentación actúa entre emisores y receptores como la polinización actúa entre unas flores y otras. La respuesta de uno poliniza al otro y así sucesivamente se va favoreciendo el crecimiento personal de todos los que participan. Equilibrando con ello siglos de comunicación unidireccional que han propiciado un monocultivo mental muy resistente.

Aún es demasiado reciente todo, medio siglo no es nada. Todavía estamos obnubilados por la novedad del  invento y no podemos ver todo su poder real de transformación social, pero dentro de un tiempo cuando se haya asimilado por igual en todo el mundo el brutal proceso que la comunicación ha experimentado desde principios del siglo XXI, descubriremos que gracias a Internet se ha estado produciendo globalmente un gigantesco efecto de polinización de ideas y proyectos, nunca antes experimentado por la Humanidad, que a medio y largo plazo acabará dando frutos nuevos que permitirán cambiar el apuntalado paradigma actual por otro más realista, sostenible, más empático, menos materialista,… más humano.

Estamos justo en los inicios de la mayor metamorfosis antropológica a nivel global y lo mejor aún está por venir. La retroalimentación que ahora mismo está permitiendo la comunicación bidireccional entre miles de millones de personas en todo el mundo dará sus frutos en pocos años. Cuando la generación que hoy está en las guarderías esté ocupando los cargos directivos y de poder.

Antón Layunta
En Positivo

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