martes, 06 diciembre 2022

Combatir el virus del odio. Jorge Dobner

En esta época de pandemia, a medida que contamos con más herramientas para hacer frente al Coronavirus, emerge a la par un virus también amenazante: el odio. Hay algo en la conciencia colectiva, que a pesar de la repetición de las enseñanzas de la historia, no termina de asimilar como propio.

Tropezar no es malo, pero encariñarse con la piedra sí. Lo cierto es que como humanidad tenemos cierta querencia.

El odio es una emoción que se incrusta con nuestro sistema de convivencia, que de no saber gestionar las emociones, puede rebelarse de la peor forma.

No hace falta decir que en época de crisis e incertidumbre suele generarse un clima latente de emociones negativas varias y que pueden estallar de no ser bien canalizadas.

Tampoco es casual que los sembradores de odio aprovechen siempre estos momentos de la historia para diseminar el odio en sus diversas formas (dividir a la población, fanatizar a las gentes, demonización del objeto real o imaginado…) con tal de acelerar sus planes ideológicos o particulares. Por supuesto nunca impulsando el bienestar de la sociedad humana, sino todo lo contrario.

El caos es momento para que se impongan ciertas tesis más radicales y extremistas.

El filósofo David Hume afirmaba que el odio es una pasión que desencadena en otras de signo negativo. Pero abrir esta  caja de pandora es una perdición para la humanidad. De pasar a odiarse personas o lo que estas representan, ese contagio puede llevar a odiarse pueblos enteros. Una vez que el odio traspasa, todo lo contamina y destruye.

Y es por eso que debemos estar vigilantes. Empezando, hay dos formas de trabajar para ser inmunes a las corrientes de odio. Primero, a nivel individual, a través del autoconocimiento de las pasiones del alma que tan bien definió René Descartes.

Hoy cada vez contamos con más herramientas para cultivar nuestro interior, favorecer esa contemplación consciente de las emociones y encauzarlas en trabajos útiles, en nuestras vocaciones o en ayudar a los demás.

En segundo lugar, como sociedad tenemos el deber de identificar aquellos elementos tóxicos que lejos de construir en aras del progreso, destruyen lo bueno existente.

Y esto muchas veces implica el ejercicio de alejarnos de nuestras posiciones ideológicas para valorar de forma aséptica los hechos en sí. Pues de no lograrlo, pasaremos de seres racionales a fanáticos.

Hay que identificar y condenar las soflamas incendiarias de Donald Trump, que aun habiendo perdido las elecciones, no le ha parecido suficiente su deplorable comportamiento durante el asalto al Capitolio. Trump continúa con una deriva peligrosa de sembrar el odio entre sus adeptos, difundir fake news y hacerles creer teorías conspiratorias a cual más inverosímil.

De igual forma los disturbios por el rapero Pablo Hasél en España que han derivado en actos violentos e incendios en la calle ocasionando graves perjuicios a comercios, autónomos y gentes que ya de por sí están pasando un mal momento a causa de la pandemia.

Los dirigentes políticos tienen la obligación, más si cabe en este contexto, de comportarse de forma ejemplar. Esto implica que reúnan los mayores esfuerzos y recursos posibles para atender a los colectivos afectados por el Coronavirus y que sientan por fin que las administraciones están de su lado para pasar esta crisis.

De lo contrario, los agraviados de hoy pueden ser objeto voluble por los populistas charlatanes que se aprovechan de estas flaquezas del sistema.

Por nuestra parte los medios tenemos la obligación de dar voz a las ideas constructivas y soluciones que sí pueden contribuir a resolver los problemas actuales. Y no dar chance a aquellos que hacen de su imbecilidad un reclamo para ganar atención y protagonizar titulares.

De seguir esta línea editorial de discriminación positiva lo odiadores verán que sus mensajes tampoco tienen altavoz y tendrán que cambiar de estrategia.

Tenemos mucho que hacer para combatir el virus de odio, y tenemos que estar comprometidos para sumar anticuerpos.

Jorge Dobner

Editor
En Positivo

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