lunes, 06 febrero 2023

Messi, en las buenas y en las malas. Jorge Dobner

En una suerte de memoria liquida con demasiada facilidad los méritos de ayer dejan de ser reconocidos hoy, lo cual no deja de ser una injusticia para cualquier valoración.

Esta tiranía de la inmediatez deja poco espacio para la paciencia, y así determinadas empresas pueden despedir a trabajadores que se han demostrado válidos o los llamados grandes clubes de fútbol hacer de menos a sus leyendas.

Ya es una mala tradición que futbolistas calificados de “estrellas” salgan por la puerta de atrás del club de sus amores o lo peor en una trifulca de acusaciones cruzadas.

Se sabe que la carrera del futbolista es corta e intensa y hay quien se resiste a ver su lógico declive cuando las piernas pesan demasiado. En un sector tan potente y que mueve tanto capital como el fútbol hablar de egos no es lo extraño.

No es el caso del argentino Lionel Messi, elevado a astro del balón por méritos propios pero quien dijo en una entrevista “Me educaron para ser humilde”.

Para el niño de Rosario sus padres tuvieron mucho que enseñarle. Criado en una familia humilde, Jorge Horacio Messi, trabajador de una fábrica, y de Celia María Cuccittini, una limpiadora a media jornada.

Pese a las penurias de la familia nadie podía quitar al pequeño Leo su pasión por el balón, aunque fuera descalzo. Luego a los once años de edad cuando jugaba en las categorías inferiores del Newell’s Old Boys los médicos le diagnosticaron un grave problema de salud, en la hormona del crecimiento.

El F.C. Barcelona y su cantera blaugrana vieron el potencial de ese bajito talentoso y se hicieron cargo del tratamiento. El resto ya es por todos conocido para quien sitúan en el olimpo de los mejores jugadores de la historia, sino el mejor, con permiso de Maradona y Pelé.

La historia de Messi y el Barça es una historia de enamoramiento que tantas alegrías ha dado a los aficionados de este deporte. Por eso y para no caer en los mismos errores no merece un final amargo.

Pese a que el club no vive su mejor temporada, tiene una situción económica muy comprometida y está inmerso en resolver sus elecciones presidenciales, el rendimiento de Messi no se cuestiona y sigue siendo diferencial en el plantel. Su aportación va más allá de los terrenos de juego, es un emblema del club, embajador de buena voluntad de UNICEF y ejemplo de solidaridad.

Para el jugador, Barcelona es su casa y tantas veces lo ha repetido. Al igual que le gustaría terminar su carrera en este club, o lo que es lo mismo ser “one club men”. Este es un trabajo mutuo que merece ser reconducido.

El Barça puede resarcirse de su crisis institucional conservando y valorando lo bueno que tiene y el legado de un Messi, al que le quedan a lo sumo 2-3 años de carrera como futbolista, y que luego podría desempeñar un cargo clave dentro de la directiva y así encontrar la mejor solución para su satisfacción profesional y personal.

Que buena noticia seria que ambas partes se pusieran de acuerdo, que Messi se queda y renueva el contrato en las condiciones que mejor se pueda de acuerdo a las actuales circunstancias financieras y de pandemia.

No será tanto cuestión de dinero, pues Messi siempre ha estado tentado por contratos superiores por parte de los jeques árabes dueños de clubes europeos, sino de cariño y reconocimiento en esta su última etapa futbolística.

Pero ahora, Messi puede demostrar de nuevo su grandeza sentándose a negociar con el club. Sabemos que la situación del Barça es delicada y sería una tragedia para los blaugranas que su mayor leyenda se marche por la puerta de atrás.

El astro del balón siempre estuvo en las buenas, disfrutando de la gloria y los triunfos futbolísticos, pero también se espera que esté en las malas seguramente en la peor época institucional que se recuerde.

Sería una alegría para el aficionado ver que Messi sigue siendo diferente, tanto dentro como fuera del campo, y que está dispuesto actuar y devolver ese cariño inmenso.

Es su momento para que mueva ficha, por los culés que quieren a la estrella y también para una Cataluña hoy convulsa que de niño le abrió de par en par las puertas.

Ojalá se diera este gesto de Messi en una época de decepción y de incertidumbre en la que se necesita más que nunca gestos positivos.

Jorge Dobner
Editor
En Positivo

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