domingo, 01 octubre 2023

Para vivir en positivo, hay que actuar en positivo. Jorge Dobner

Como un soplo de aire fresco, el 8 de enero del 2008, el candidato demócrata Barack Obama pronunciaba un discurso que marcaría nuestra historia contemporánea: “la historia increíble que América ha protagonizado nos cuenta que jamás hemos fracasado en nuestra esperanza. […] Recordaremos que algo está pasando en América; que somos un pueblo, una nación, y que juntos, escribiremos el siguiente gran capítulo en la historia de América con tres palabras que volarán entre los océanos y entre la luz de los horizontes: “Yes, we can”.

El mensaje de esperanza y cambio calaba en jóvenes, minorías y clase media que se sentían en gran parte abandonados frente a una crisis económica que cada vez con más fuerza hacía estragos.

Dos legislaturas con luces, algunas sombras y promesas a medio camino. Fueron aplaudidas la Ley de Reinversión y Recuperación conjunto a las aprobadas desde la Reserva Federal así como el rescate al sector automovilístico, para contener la crisis.

Otro de los hitos en su política fue la Ley de Protección al Paciente y Cuidado de Salud Asequible, conocida como Obamacare, la cual pretendía garantizar el acceso a cobertura sanitaria a cerca de 20 millones de estadounidenses. También los avances en materia de matrimonio igualitario​ y a favor de la comunidad LGTBI, así como su apuesta en materia de protección medioambiental.

Llámese sincronicidad como acuñara el psiquiatra Carl Jung para definir “la simultaneidad de dos sucesos vinculados por el sentido pero de manera acausal” para alinear en el tiempo los orígenes de nuestra historia como medio de comunicación digital.

Era finales del 2008 previa a la victoria de Obama cuando nacía En Positivo como un medio pionero en el periodismo constructivo en España y en Hispanoamérica.

¿Un medio de buenas noticias y en ciernes de una crisis que fue equiparada al crack del 29? Lo hicimos posible con el mismo espíritu idealista que rezumaba la candidatura demócrata estadounidense.

Tantas veces dicen que las crisis son una oportunidad para el cambio y emerger de proyectos innovadores y ese fue nuestro propósito. Para inspirar a una ciudadanía tan necesitada de soluciones para salirse del ruido tóxico.

Luego a raíz de una crisis agudizada vino el 15-M, el movimiento de los indignados, la marea blanca…un momento social agitación pero también de iniciativa y participación. En esa trayectoria parte de las ilusiones se truncaron como los niños que descubren la madurez pero al mismo tiempo se sembró la semilla de cambios que con el tiempo y mayor conciencia pueden materializarse. Quizá fue demasiado rápido todo.

De la indignación mal canalizada y de promesas insatisfechas también hemos visto el resurgimientos de populismos, nacionalismos y movimientos ultra que se aprovechan de la miseria para dividir e intoxicar.

Después de Obama, el ascenso de un autodenominado ‘outsider’ para el Partido Repúblicano, Donald Trump. Lo que muchos en su inicio creyeron con hacer de ‘América grande de nuevo’ ha devenido en una crisis social e institucional sin precedentes en ese país y con un Trump enloquecido aplaudiendo a la turba que asaltaba el capitolio. Las consecuencias legales han están por dirimir.

Pero como los tiempos pasan rápido se abre un nuevo periodo que puede culminar promesas en beneficio de la clase media, de la trabajadora y de las minorías. El ejecutivo de Joe Biden y la vicepresidenta Kamala Harris tiene una empresa compleja pero no menos ilusionante.

El deber y responsabilidad de unir de nuevo a los estadounidenses, gestionar de la mejor forma eficiente este periodo de pandemia para con la distribución de la vacuna y avanzar en derechos civiles y democracia para colectivos aún atacados como los afroamericanos.

Ideas y propuestas. La gente corriente y sin estridencias pero con aparentes ganas de mejorar la vida de las personas vuelve a las instituciones gracias a una mayor implicación de los ciudadanos.

Pero esto no hubiera sido posible de no ser por esa mayor participación de la sociedad de EE.UU, también de parte de los republicanos que ya no podían tolerar tal degradación de la política.

La paciencia de un Joe Biden, que tantas veces había sido ridiculizado por Trump por cuestiones tan impresentables como la edad, ha facilitado este proceso sin sobresaltos – más de los ya suficientemente causados -y que incluso podrían haber desembocado en una guerra civil.

Sincronías de la vida, desde En Positivo parece que cerramos ese círculo de 12 años con un espíritu compartido: de Obama a Biden. Seguimos en el cambio y las mismas ilusiones para hacer la diferencia en la forma de comunicar, para movilizar y estimular el cambio.

Ahora sabemos que para vivir en positivo, hay que participar y actuar en positivo. No lo perdamos de vista porque hay nuevos retos por delante en este momento excepcional que nos toca vivir.

Jorge Dobner
Editor
En Positivo

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