viernes, 19 agosto 2022

Google tiene que cambiar

La evolución de Google ha sido notoria, el mayor motor de búsquedas ha derivado en un megasistente de compras. Cuando empezó visibilizaba menos anuncios y los que eran tales se marcaban para mayor transparencia del usuario.

La compañía realiza más de 3.000 mejoras cada año, como por ejemplo la de realizar búsquedas con la cámara, pero entre esos cambios se encuentra ahora rebajar los mejores resultados por búsquedas algorítmicas y darle prioridad a los anuncios. El objetivo mercantilista es evidente.

Sobre este aspecto no son pocas las quejas que está recibiendo la compañía. Se critica a Google por su nuevo diseño, al que muchos califican de “tramposo” ya que parece homogeneizar todos los resultados como si fueran un anuncio. Es decir el principio de transparencia de cara el usuario diferenciando anuncios y búsquedas ha sido eliminado.

Según algunos expertos esta técnica es una forma de aprovecharse comercialmente del diseño web para incitar al usuario a hacer clic por confusión allí donde quizás no quería.

Uno de los que más beligerante se ha mostrado es el reputado periodista, Geoffrey A. Fowler, que es columnista tecnológico del diario The Washington Post.

“En relación con el 2000, hoy tienes que deslizar seis veces más hacia abajo la página para llegar al primer enlace real y no pagado a un sitio web externo”.

Para demostrar estos cambios perniciosos que ponen a Google más como “asistente de compras” que buscador, Geoffrey realiza por sí mismo un experimento a través de la búsqueda de diferentes términos.

“Hoy, el resultado de mi búsqueda de “camisetas” está sepultado debajo de cuatro anuncios, así como de nueve resultados de anuncios de compras en el lado derecho. También hay ahora un mapa gigante con enlaces” se queja.

“La realidad es que lo que sea que esté en la parte superior, muy probablemente es el negocio que esté prosperando, y ese negocio tendrá que trasladarnos a nosotros, sus clientes, el costo de los anuncios de Google que lo colocaron en el tope”.

El periodista elude a otra experiencia del psicólogo cognitivo Pete Meyers, quien analiza los resultados de Google para la empresa de marketing Moz y estudió 10.000 búsquedas diferentes para ver hasta dónde había que bajar en la página para conseguir los resultados con vínculos azules.

En 2013, el promedio de aparición de los verdaderos enlaces de los resultados de búsqueda rondaba los 375 píxeles abajo de la página. En 2020, la distancia ha aumentado a 616 píxeles debido a los anuncios y a toda la otra información que Google coloca en la parte superior de sus enlaces “orgánicos” a otros sitios.

De seguir estos cambios todo parece indicar que puede ser necesario introducir una regulación para mayor confianza del usuario.

En estos momentos Google es objeto de la mayor demanda antimonopolio del gobierno de EE.UU. en décadas, pero las quejas desde distintos puntos de vista vienen de antes.

Son muchas las buenas utilidades que tiene Google y en consonancia a su importancia puede recuperar la práctica de buenos valores y ser pionero en otras medidas en beneficio de sus millones de usuarios. La ética es un valor fundamental que el consumidor cada vez tiene más en cuenta. 

Redacción
En Positivo

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