viernes, 07 octubre 2022

Una Europa solidaria. Jorge Dobner

“En Europa no se construyó y hubo guerra. Europa no se hará de una vez ni en una obra de conjunto: se hará gracias a realizaciones concretas, que creen enprimer lugar una solidaridad de hecho”.

El 9 de mayo de 1950, el entonces Ministro francés de Asuntos Exteriores, Robert Schuman, pronunció la mítica Declaración que lleva su nombre y que constituiría el primer paso de la construcción europea.

La CECA (Comunidad Europea del Carbón y del Acero) en su origen formada por Francia, Alemania Occidental, Italia, los Países Bajos, Bélgica y Luxemburgo, fue la primera de una serie de instituciones supranacionales que derivarían en lo que es hoy la Unión Europea.

El primero de un gran proyecto fraternal entre países para dejar atrás el daño de las guerras y conflictos que afligían el continente.

Muchas veces se apela a las razones económicas pero no está de más recordar que los valores primigenios que subyacen en la construcción europea fueron la solidaridad y la paz.

Por eso, tanto Schuman como los otros padres fundadores de la UE: Jean Monnet, consejero político y económico francés, Konrad Adenauer, entonces primer canciller de la República Federal de Alemania y Altiero Spinelli, político italiano; podrían estar satisfechos del último acuerdo histórico que esta misma semana se ha materializado.

La respuesta pandémica de 750 mil millones de euros, que se basa en una propuesta francoalemana de mayo, así como en planes detallados de la Comisión Europea, incluirá 390 mil millones de euros en subvenciones no reembolsables y préstamos para ayudar a los países para recuperarse de la crisis. Se produce solo cuatro meses después de que la Covid-19 forzara la hibernación de las economías europeas.

Emulando a sus antecesores,   la canciller alemana, Angela Merkelel y el presidente francés, Emmanuel Macron, han liderado el impulso para el acuerdo que se calificado como como verdaderamente histórico.

Todo después de una cumbre frenética que duró casi cinco días y que por momentos parecía sobrevolar los malos augurios ante la presión de los países llamados frugales (Holanda, Austria, Suecia, Dinamarca y Finlandia).

“Hubo algunos enfrentamientos, pero eso es parte del juego”, dijo el primer ministro holandés, Mark Rutte, al describir una cálida relación con su homólogo italiano, Giuseppe Conte.

Finalmente el acuerdo llegó bajo el compromiso de la Comisión que tomará prestados 750 mil millones de euros usando su calificación de deuda triple A, desembolsando 390 mil millones en subvenciones – menos de los 500 mil millones originalmente buscados –  y 360 mil millones en préstamos baratos.

Los Países Bajos lideraron un grupo de los llamados estados frugales con Austria, Suecia, Dinamarca y Finlandia, insistiendo en que la ayuda a Italia, España y otros países mediterráneos que se vieron afectados por la pandemia debería ser principalmente en préstamos, no en subvenciones no reembolsables.

Hay que destacar este éxito que puede marcar el camino para una armonización fiscal y acabar así con la desventaja e injusticia que suponen los paraísos fiscales. Las multinacionales que aprovechan estos lugares para evadir los tributos de los países donde se ubican físicamente.

Por supuesto, también para poner en marcha un ambicioso Acuerdo Verde que va a ser núcleo del paquete de recuperación la Covid-19 de la UE. Una hoja de ruta para que Europa se convierta en un continente neutral para el clima en 2050.

El Mecanismo de transición justa ayudará a aliviar el impacto socioeconómico de la transición en los trabajadores y las comunidades más afectadas por el cambio.

Además, la Comisión presentó en marzo de este año el Plan de Acción de Economía Circular, que incluye medidas a lo largo de todo el ciclo de vida de los productos que promueven procesos de economía circular, fomentan el consumo sostenible y garantizan menos desperdicio.

Pues el objetivo de este plan de reconstrucción es preparar a sus economías europeas para los cambios fundamentales de una nueva revolución industrial, crear empleos sostenibles, afrontar los riesgos del cambio climático y derribar las barreras de la economía circular para mejorar la salud y el bienestar de los ciudadanos.

De esta victoria europea puede también marcar el principio del fin de la estrategia conjunta de populismos de izquierda a derecha que llevan años minando las aspiraciones de la UE y aprovechando para su rédito electoral los contratiempos que acontecen, como hemos visto otra vez durante esta pandemia.

En los casos más hilarantes durante estos meses, de una Marine Le Pen bajo la estatua de Juana de Arco deseando el fracaso europeo y reclamando la soberanía nacional, de un partido VOX en España, siguiendo la táctica populista del británico Nigel Farage, al lanzar una campaña en redes #Espexit para salir de la UE, o los shows burdos de Matteo Salvini con eslóganes fáciles contra el proyecto europeo.

En estos tiempos de malestar en que utilizan la desgracia como bien partidista , bien merece destacar cuando la Unión Europea se conjura y actúa positivamente para actuar con solidaridad entre sus países miembros.

Igualmente a considerar aquellos que desde distintas sensibilidades ideológicas pero de forma constructiva han hecho sus aportaciones para que todo pudiera salir adelante enfrentando los obstáculos e incluso zancadillas.

El proyecto europeo está en marcha.

Jorge Dobner
Editor
En Positivo

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