domingo, 05 febrero 2023

La crisis puede desenmascarar a los líderes populistas. Yascha Mounk

Diversos estudios demuestran cómo los países donde la polarización es mayor han acuciado las consecuencias del Coronavirus.

En cualquiera de sus modalidad el populismo es una mala influencia para las democracias al deslegitimar las instituciones, seguir prácticas opacas y conducir a un clima de crispación social permanente.

La posibilidad de tener ciudadanos bien formados, habiendo desarrollado un pensamiento crítico y con el espíritu de informarse en medios diversos, es uno de los mejores factores para que el populismo no penetre en la sociedad.

El joven politólogo alemán Yascha Mounk considera que esta crisis puede desenmascarar a parte de los populistas, a aquellos líderes que desconfían de la ciencia.

Versado en la materia en 2018 publicó su libro “El pueblo contra la democracia. Por qué nuestra libertad está en juego y cómo salvarla” considerado uno de los básicos de ese año y publicado por Harvard University Press.

A los pocos días del asesinato de George Floyd sin causa alguna por un policía, el actual presidente de EE.UU, Donald Trump sostenía una biblia delante de una Iglesia.

Según explica Mounk hay que considerar a Trump “un populista autoritario”. Según Mounk, en la concepción de autoridad de Trump, “esto quiere decir que él y solo él representa de verdad al pueblo. Y cualquiera que no piense igual que ellos, cualquiera que lo critique, en virtud de ese hecho es un enemigo del pueblo”.

Y eso se ejemplifica con la amenazas de desplegar en estos momentos el ejército. “Cuando hizo su juramento al entrar al cargo, no creo que Donald Trump haya pensado: ‘Quiero ser un dictador’. No creo que hoy quiera ser un dictador”, agregó.

“Pero no creo que sea descabellado preocuparse de que, en caso de ser reelegido, el sistema democrático de Estados Unidos esté en grave peligro”.

Mounk ayudó a crear una base de datos global única sobre populismo, con la cual él y su equipo han estudiado líderes y regímenes desde 1990.

Asimismo “proporcionaron un antídoto contra el fatalismo”, porque su equipo estudió varios países que resistieron las adquisiciones populistas.

A pesar de todo Mounk argumentó que Estados Unidos tiene las herramientas necesarias para tal resistencia, incluida una sociedad civil dinámica y tribunales históricos e independientes y otras instituciones.

El politólogo describe el populismo como “un movimiento de una democracia liberal a una democracia no liberal”. Pues “Tendemos a suponer que la democracia y el liberalismo van juntos automáticamente. Podemos tener ambos, pero también podemos ser empujados a ignorar el uno u otro” a elegir los derechos individuales sobre los valores liberales o viceversa.

Sobre los enfoques para evitar el populismo, Mounk se refiere a un estudio en que las sociedades económicamente desiguales son más vulnerables al populismo: con la excepción a la norma de algunos casos como Francia.

Por su parte aboga por la necesaria reinversión en las instituciones democráticas y el asegurarse de que esas instituciones sean atendidas por personas comprometidas con la preservación valores liberales y democráticos.

En cuanto a la gestión de la pandemia el aval de estudios rigurosos como el reciente de Nature que confirma que el confinamiento ha sido clave para evitar la muerte de tres millones de personas en el mundo. Es otro indicativo para que la ciudadanía tome conciencia del mal que supone la interferencia del populismo en la gestión de crisis.

Redacción
En Positivo

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