Políticos, ¿ vamos a contentarnos con lo que tenemos? Llàtzer Moix

Políticos, ¿ vamos a contentarnos con lo que tenemos? Llàtzer Moix

El político matemático.
París celebrará elecciones municipales en marzo. Encabeza los sondeos la socialista Anne Hidalgo, alcaldesa desde el 2014. Le sigue Rachida Dati, primera ministra francesa de origen magrebí (de Justicia, con Sarkozy), que ahora lidera la lista de Los Republicanos. Se da pues en París una rara reedición del viejo combate izquierda-derecha. Rara porque en Francia manda el centrista Emmanuel Macron, la ultraderecha le come terreno a la derecha y el PS sigue grogui y recibiendo bofetadas, la última en las europeas del 2019.

Tras Hidalgo y Dati asoman el verde Belliard y el independiente Cédric Villani, que es quien motiva estas líneas. ¿Por qué? Pues no por su imagen decimonónica (hasta hace poco lucía melena de paje y traje con chaleco, plastrón y leontina), sino porque es un matemático distinguido –ha ganado la medalla Fields, dirigió el Institut Henri Poincaré– y cree que la mente de una persona con su formación puede propiciar una mejora en París. “Confía en la ciencia para crear nuevas vidas urbanas”, propone a los parisinos Villani.

Bertrand Russell soñaba un mundo en el que no se pudiera ser agente de bolsa sin haber superado un examen de economía griega, ni político sin saber de historia y literatura.

Pero Russell fue un varón blanco y está muerto, motivos por los que su opinión se valora ya poco. Los cargos públicos los ocupan ahora a menudo políticos con un orden mental y una capacitación profesional peculiares, por no decir inadecuados. Y así nos va.

Los ejemplos abundan aquí y allá. No me voy a detener en Catalunya, porque ya se nos recuerda a diario que para presidir la Generalitat basta con un currículo de activista. Quim Torra, que antes de ser un nada fiable presidente del país trabajó en el sector de los seguros –sangrante paradoja–, abona su utopía con mucho simbolismo y escasa gestión de la cosa pública.

En Madrid, donde mandan los que Torra considera sus némesis, abunda el político que lleva años empleado en su partido, lo que no necesariamente le convierte luego en gobernante modélico. Para eso hace falta buen criterio, altura ética, más rectitud y menos sumisión a los vaivenes de la coyuntura, la liquidez ideológica o el gurú de turno. Claro que si mandaran otros sería peor: para liderar Vox, pongamos por caso, parece suficiente un ideario contrarreformista y porte de legionario.

En el extranjero se valoran otras calificaciones profesionales. En EE.UU. se llevan los millonarios. Uno se presenta como émulo de esos plutócratas con puro y chistera que caricaturizaba George Grosz y ya tiene mucho ganado. El ególatra Trump suele impostar una fortuna superior a la que posee y alardea de rascacielos en Nueva York, segunda residencia hortera en Florida y avión con su nombre en el fuselaje. En el otro bando, el exalcalde de Nueva York –y rico de verdad– Michael Bloomberg competirá pronto en las primarias demócratas. Otra paradoja: en tiempos de desigualdad, los muy ricos se postulan como representantes populares.

En el mundo también se apreciaron o aprecian los presidentes educados en el ámbito del espectáculo y el deporte: Ronald Reagan en EE.UU., Joseph Estrada en Filipinas, Michel Martelly (alias Sweet Micky ) en Haití, Jimmy Morales en Guatemala, George Weah en Liberia o Volodímir Zelenski en Ucrania. Este último, comediante y productor televisivo, ha calibrado perfectamente el marco mental y la noción de la realidad de la masa de votantes. Del 2015 al 2019 produjo y protagonizó la serie televisiva Servidor del pueblo , y el año pasado se presentó a las elecciones con un partido homónimo y arrasó (73% del voto en la segunda vuelta). Un listo.

Ante esta panoplia de mandatarios de dispar educación, ¿vamos a hacerle ascos a un político como el matemático Villani? Sí, es cierto que un activista sabe cómo liarla. Un político profesional, cómo mantenerse en el cargo. Un millonario, cómo engrosar su fortuna. Un cómico, cómo interpretar el papel por el que le pagan. Y algún futbolista sabe incluso meter goles. Pero será bueno recordar, según me apunta una amable amiga del gremio, que el matemático tiene virtudes propias: no admite hipótesis sin base, es riguroso en sus juicios, posee una inteligencia abstracta que le da ventaja para resolver problemas, puede ir al futuro y volver con mayor facilidad que el resto de los mortales y, en resumen, es dueño de una mente ordenada y musculada por el pensamiento.

No me parece un mal punto de partida. Stendhal decía, además, que en las matemáticas no hay espacio para la hipocresía ni la vanidad.

Quizás sería, pues, buena idea dar más oportunidades en la política a matemáticos, ingenieros y demás profesionales formados en el razonamiento, la medida y la prospección de futuro. ¿O vamos a contentarnos con lo que tenemos?

Llàtzer Moix
Publicado en: La Vanguardia

Leer más:

La meritocracia de la clase política
Confrontación vs. Solución. Jorge Dobner
La ideología del malestar vs. la ideología constructiva
  Categories:

ver mas artículos

Noticias recientes

Xi Jinping, probablemente el mejor líder que tenemos en estos momentos en el mundo. Pedro Nueno

Priorizando El presidente de China, Xi Jinping, ha creado la marca Belt and Road, lo que empezó como “La Nueva Ruta de la Seda”. Pero además ha dejado claro que

Leer más

Bienvenidos pues, una vez más, a los que venís a engrandecer una Europa solidaria. Remei Margarit

Bienvenidos. Nadie quiere dejar su casa, ni su entorno, ni su gente, ni sus amigos. Nadie quiere dejar su tierra. Tan sólo el miedo y la desesperación que comporta la

Leer más

Europa sigue siendo una buena idea, la mejor idea, aunque no esta Europa. Rosa María Artal

Por Europa, por la democracia, por nuestro papel en el mundo. Los europeos apenas tienen interés por Europa, o por la UE para ser más exactos. La coincidencia en España

Leer más

¿Me quieren decir que no hay forma de ponerse de acuerdo?. Carlos Morales Sánchez

Efecto sensatez. Boris Johnson se las prometía felices tramando con los anti europeístas de su partido, con los partidos de extrema derecha y con los populistas sacar a Theresa May,

Leer más

Barcelona es la vida. Marius Carol

La ciudad como castillo. Barcelona debería ser el castillo para defender esa capital moderna, vanguardista y cosmopolita del exceso de emociones, bandazos y aventuras que de tanto en cuanto alteran

Leer más
Escribe uncomentario

0 Comentarios

Añadir un comentario