Los impuestos no son para que no haya ricos, sino para que no haya pobres. Entrevista a Joel Slemrod

Los impuestos no son para que no haya ricos, sino para que no haya pobres. Entrevista a Joel Slemrod

“La fiscalidad no es para que no haya ricos sino para que no haya pobres”.
Joel Slemrod, ha sido consultor fiscal en el Tesoro de EE.UU., el Banco Mundial y la OCDE
Tengo edad de preocuparme por quién sostendrá mi vejez con impuestos. Soy de Nueva Jersey, como The Boss. Un país es lo que hacen de él sus impuestos. Yo los pago por solidaridad, pero he demostrado que la mayoría tributa para que no les pillen.

A tanto por barba
Los impuestos nos han hecho como somos: la arquitectura es como es porque se tributaba por cada chimenea o ventana; los coches, porque se fiscalizaban los caballos… Y hasta las barbas. Por la que llevo, me dice Joel Slemrod, me hubieran hecho pagar en la Rusia de Pedro el Grande. El zar admiraba la modernidad bien afeitada de París y abominaba de las piojosas barbas moscovitas. Así que creó un impuesto sobre cada barba y la obligación de que todo barbudo portara una medalla en la que por una cara se leía: “He pagado mi impuesto sobre la barba”. Y por la otra: “La barba es una carga innecesaria”. Adivinen ahora si todos los rusos se ­afeitaron o si los ricos pagaron gustosos el impuesto para distinguirse. Una pista: Slem­rod ha comprado y lleva una de esas medallitas.

Para qué sirven los impuestos?

Yo creo que la pregunta que enseña más es para qué deberían servir.

¿Para qué deberían servir?

Los impuestos no son para que no haya ricos, sino para que no haya pobres.

Pues esa es una gran diferencia.

Enorme. A mí no me preocupa que haya muchos ricos mientras paguen suficientes impuestos para que no haya pobres. Esa es la cuestión. Y la solución es un sistema tributario eficiente.

¿Qué aconseja al Departamento del Tesoro de EE.UU., a la OCDE y al Banco Mundial?

Les ayudo a diseñar sistemas fiscales lo bastante eficientes como para proveer de recursos a su Estado de bienestar: sanidad, educación, infraestructuras, subsidios… Hasta que todos los ciudadanos tengan cubiertas sus necesidades básicas.

¿Los impuestos no deben servir también para reducir la desigualdad?

Mire, yo soy experto en impuestos. Después, que vengan los filósofos, sociólogos, ideólogos y políticos a debatir si el objetivo del Estado debe ser ese. Pero esa también sería otra fiscalidad.

¿Ellos deciden si quieren más igualdad o sólo menos pobreza, y les votamos o no?

Sí, pero no dude jamás del poder de los impuestos para modificar la cultura, el carácter y la vida de la gente y hasta la muerte… Son poderosos.

Pagar para poder testar: aquí se cuestiona el impuesto sobre las herencias.

Y ese impuesto es tan poderoso que influye en el momento de la defunción de los testadores.

¿Se mueren antes o después para pagar menos?

Se trata de una respuesta conductual extrema de conducta sensible a una política fiscal. Y gané un Ignobel por demostrarla. Suponemos que los mayores o más enfermos se mentalizan respecto a los impuestos y eso influye en su voluntad de sobrevivir. Las estadísticas lo atestiguan.

Los impuestos deciden la vida y la muerte entonces, y no es una frase hecha.

La historia de la fiscalidad está llena de otros ejemplos del poder del fisco. La arquitectura de un país depende de su fiscalidad. En Inglaterra, por ejemplo, no son raras las ventanas justo en las esquinas de los edificios.

Supongo que para aprovechar la luz.

Para no pagar el impuesto de ventanas. En la Inglaterra del XVII, se empezó a hacer pagar un impuesto por las casas: a más grandes, mayor.

¿La progresividad es progresista?

En principio, sí. Redistribuye la riqueza de un país. Pero, en el siglo XVI, lo recaudado sólo era para la corte. El rey ordenó un impuesto por cada chimenea, porque las casas grandes tenían más; pero los propietarios empezaron a taparlas y a engañar al recaudador para no pagarlo. Así que entonces tasaron las ventanas…

…Que no se pueden esconder.

Por eso, los arquitectos empezaron a construir edificios con una sola ventana en la esquina que servía para dos habitaciones.

Yo pensaba que eso era típico inglés.

Lo típico eran sus impuestos.

¿A partir de qué porcentaje un impuesto deviene confiscatorio?

Ese tampoco es el problema fiscal clave. En EE.UU., en los años cincuenta y sesenta los más ricos llegaron a pagar más del 90% de sus ingresos anuales y la república no se hundió por ello.

¿Qué nos enseña eso?

Que podríamos subir mucho más los impuestos de lo que están y no pasaría nada irremediable.

¿Habría menos ricos entonces?

Habría más incentivos para no pagar impuestos en EE.UU. Lo razonable es encontrar ese porcentaje que asegura el Estado de bienestar de todos sin desincentivar el esfuerzo de los que logran generar más riqueza, porque con ella pagarían más impuestos también.

¿A menos impuestos, más esfuerzo para generar riqueza?

Si quiere un dato, en EE.UU. los más ricos hoy pagan menos que en África. Tenemos mucho margen aún para subir la presión fiscal sin desincentivar el esfuerzo productivo.

¿Y la curva de Laffer y el punto en que a más impuestos, menos recaudación?

Ese punto existe, en efecto. Pero en EE.UU. estamos muy lejos de él todavía. Podríamos subir más los impuestos y recaudar más también.

¿Y en España y la UE?

Para empezar, les recordaría que para recaudar más no basta con tener los votos y el poder para legislar y ordenar más impuestos; también hay que dotar a la autoridad fiscal de los recursos para ser más eficiente recaudando. Y cuanto más los subes y más quieres recaudar, más recursos debes destinar también a recaudarlos.

¿Si subes mucho los impuestos, incentivas también la evasión a paraísos fiscales?

Y entonces, o eres un paraíso fiscal o eres lo bastante poderoso para evitar que tus contribuyentes evadan a uno.

EE.UU. es lo bastante poderoso; España, no estoy tan seguro, y la UE no lo es aún.

EE.UU. convirtió esa fuerza en efectiva en el 2010 con la Fatca (Foreign Account Tax Compliance Act), que obliga a un país que reciba dinero evadido del fisco de EE.UU. a avisarle y declararlo.

¿Y si ese país no le avisa?

EE.UU. impone una tasa a cada transacción con ese país y le aseguro que nadie quiere que le suceda eso.

Lluís Amiguet
Publicado en: La Vanguardia

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