La filantropía como palanca de cambio. Jorge Dobner

La filantropía como palanca de cambio. Jorge Dobner

Bill y Melinda Gates han publicado su Carta Anual haciendo balance del 20 aniversario de su fundación, desde la cual diversos programas promueven soluciones para abordar importantes retos en el mundo en salud global, educación, igualdad y cambio climático.

La Fundación Bill & Melinda hace honor a la tradición filantrópica estadounidense habiendo invertido 53.8 mil millones de dólares durante estas dos décadas.

No son los únicos, pues si de algo puede presumir EE.UU es de su arraigada mentalidad y hábito cívico en materia de inversiones éticas y responsables.

Es el caso de algunas de las personas más ricas del mundo que están aumentando sus donaciones. El magnate de Berkshire Hathaway, Warren Buffett, fue el que mayor cantidad de dinero donó en el periodo 2014-2018. Chuck Feeney de Duty Free Shoppers, el multimillonario que se comprometió a “dar mientras vivas”,  tanto que moriría en bancarrota y ha cumplido. O Mark Zuckerberg, el fundador y máximo ejecutivo de Facebook, y su esposa, la doctora Priscilla Chan – que aunque en menor proporción respecto a los otros mencionados – contribuyen en programas de promoción de ciencia, educación y justicia penal.

La cultura al otro lado del Atlántico dista de la percepción que en algunos de Europa países puede tener estas actividades filantrópicas. Especialmente en determinados sectores donde consideran que esta filantropía puede servir de pretexto para aligerar el Estado del Bienestar.

Pero como bien explican Bill y Melinda Gates en la carta “Sabemos que la filantropía nunca puede —y nunca debería— sustituir a los Gobiernos o al sector privado. Sin embargo, creemos firmemente que tiene un rol único a la hora de impulsar el progreso”.

Algún cambio se vio al respecto, cuando después del fatídico incendio de Notre Dame una avalancha de personas sumaron generosas donaciones para reconstruir la catedral.

Y es que la filantropía bien entendida no debiera prejuzgarse como un eximente para fortalecer el Estado del bienestar, sino como un modelo complementario, que asume riesgos que los gobiernos no pueden ante su necesaria eficacia para implementar soluciones ya probadas.

En ningún caso las fundaciones y organizaciones filantrópicas tienen su papel en competir con los gobiernos, ni viceversa, pues están en departamentos y responsabilidades diferentes.

En este sentido las fundaciones pueden con más libertad aprobar programas experimentales, algunos de los cuales pueden conducir en importantes avances, y otros, en cambio,  resultar infructuosos sin consecuencia punitiva alguna.

No obstante, sobre el contexto vivimos una era floreciente de movimientos sociales que invita a un mayor desarrollo de la filantropía y la colaboración de todos/as.

La valiosa contribución de distintos grupos de interés puede avanzar y modernizar en modelos filantrópicos como palanca de cambio en consonancia a las exigencias del siglo XXI.

Posiblemente las nuevas generaciones, que provienen del sector tecnológico y se mueven en sistemas de redes, se sienten mejor a la hora de profundizar en las causas de los problemas y más cómodos en procesos participativos que devengan en soluciones.

Los nuevos modelos de asociación se encaminan a compartir el poder para democratizar la toma de decisiones y favorecer el apoyo operativo general a largo plazo en lugar de la financiación restringida del proyecto. Es decir, las organizaciones sin fines de lucro les dicen a los financiadores lo que necesitan y por qué lo necesitan para lograr el cambio deseado.

Asimismo es necesaria una visión holística de la filantropía que analice los problemas de forma multicausal, abordando los múltiples frentes para dar con éxito soluciones a problemas complejos.

Los medios tenemos también una importante responsabilidad en línea a nuestro rol social dando más visibilidad a todas estas fundaciones y gente filantrópica. A mayor difusión de estos modelos ejemplificadores servirán para que los poderes económicos y grandes fortunas se sientan interpelados y estimulados en contribuir a la mejora social.

Jorge Dobner
Editor
En Positivo

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El desafío de la nueva década: un progreso con más humanismo. Jorge Dobner
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