Todo puede ir a mejor. Jorge Dobner

Todo puede ir a mejor. Jorge Dobner

Dice la famosa Ley de Murphy “Si algo puede salir mal, saldrá mal”, es decir que si hay una posibilidad de que las cosas fallen así acontecerá. No le faltan seguidores a este enunciado basado en un principio empírico que en estos momentos se regocijan frente a los acontecimientos mundiales, que en parte parecen darles razón a su filosofía Murphiana.

Este pensamiento va en sintonía con aquellos que practican una actitud pesimista y resignada ante el devenir de los hechos. Son los mismos que una vez ocurre algo lo creen una profecía autocumplida vanagloriándose de sus pensamientos predictivos, por supuesto siempre que se trate de catástrofes.

A pesar del empeño ni una anunciada tercera guerra mundial parece asomar – de momento – ni un cataclismo mundial nos va arrasar – de momento – , y con ello no debe quitarse gravedad a ciertos acontecimientos que hoy en día nos inquietan.

Las investigaciones sociológicas vuelven a poner de relieve la creciente preocupación de la gente acerca de la economía, el desempleo y los políticos. Son temas recurrentes que repuntan con más o menos intensidad según las circunstancias, que manifiestan la necesidad de realizar reformas para mejorar estas problemáticas en nuestras democracias imperfectas, pero democracias al fin y al cabo.

Habría que preguntar a los vasallos en la época del feudalismo, pero entonces no tenían ni voz ni voto. Con esto quiero decir que el alarmismo y negación es intrínseco de la humanidad tal y como demuestran estudios científicos, de la amígdala que nos advierte de amenazas cuando las hay y no las hay – por si acaso -.

El ser optimista racional exige esfuerzo y voluntad, pero merece la pena, un cambio de perspectiva para ver los eventos con perspectiva de acuerdo a su evolución histórica. En contraste, el ser pesimista seguramente sea la postura más cómoda para no salir de la zona de confort, dar lo malo por hecho, no luchar por mejorar las cosas, ni reivindicar, ni proponer soluciones.

Que se lo digan a Italia, que en poco más de un año ha pasado de acercarse a peligrosas posiciones anti-europeas con un gobierno netamente populista entre El Movimiento 5 Estrellas y la Liga Norte, a un gobierno estable de centro izquierda entre el Partido Democrático y M5S – ahora más entrado en razón después del esperpento de los últimos meses -.
La otrora casi desahuciada Italia saca músculo de estabilidad, vuelve a sumar en Europa y obtienen la cartera de Economía de la Comisión Europea. Es un buen punto de arranque.

Este ejercicio de resurrección ya lo vimos en Portugal, el que fuera uno de los patitos feos está más de moda que nunca, ostenta un buen rendimiento económico y propone reformas innovadoras para problemas antaño enquistados.

Lo que a veces llaman milagro es una confluencia de factores que permiten estas reformas y cambios en positivo. Muchas veces como una especie de catarsis, después de una sucesión de difíciles sucesos, parece que el juicio se impone para que lo peor finalmente no pase.

Y eso que no faltan personajes políticos (Trump, Johnson, Bolsonaro, Maduro..,) que reman a favor del desorden, bien pareciera que lo quieren hacer mal deliberadamente, pero el tiempo y la realidad aseguran fagocitarles.

Hay unos fuertes contrapoderes que las personas pueden liderar, a través de movilizaciones y propuestas alternativas que ofrecen resistencia y esperanza para que si se da un paso atrás, luego se dan dos pasos hacia delante. Por ejemplo, así lo estamos viendo con las grandes movilizaciones en favor de la sostenibilidad del planeta Tierra.

Este es el movimiento de la ley anti- Murphy, conscientes de que cometemos errores pero está en nuestras manos rectificarlo.

Tenemos más que nunca herramientas, recursos y capital humano para seguir evolucionando como especie y solucionar desde ya los problemas que ahora exigen nuestra atención. “Si algo puede salir bien, saldrá bien”.

Como nada es perfecto todo puede ir a mejor.

Jorge Dobner
Editor
En Positivo

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