Lo que no se puede comprar con dinero, según el filósofo Michael J. Sandel

Lo que no se puede comprar con dinero, según el filósofo Michael J. Sandel

La filosofía está atrayendo un nuevo público joven con ganas de descubrir a los clásicos y a los contemporáneos. Es el caso del filósofo y profesor estadounidense Michael J. Sandel, que imparte un solicitadísimo curso en la Universidad de Harvard y que cada año sortea las plazas de los miles de alumnos que quieren escuchar sus clases.

Adjetivado como el “el filósofo vivo más relevante” o “el profesor más popular del mundo” por distintos medios, la notoriedad de Michael J. Sandel más bien parece la de una estrella del rock cuando abarrota los estadios ante decenas de miles de oyentes.

Sandel es un gran defensor de la filosofía como herramienta al servicio de la democracia, y así lo defendió el jurado al asignarle el premio Princesa de Asturias de Ciencias Sociales, por su “obra ejemplar sobre los fundamentos normativos de la democracia liberal”.

A propósito de su último libro Lo que el dinero no puede comprar. Los límites morales del mercado advierte de la necesidad de equilibrar la fuerza de los mercados y los imperativos éticos para no excederse.

Es decir, no todo puede ser vendido y comprado, porque si damos alas a la mercantilización masiva no harán más que crecer las desigualdades.

Según su opinión, depositar la absoluta confianza en la autorregulación de los mercados ya tiene consecuencias en las sociedades con el auge de los populismos

“Durante las últimas tres décadas, los principales partidos, de centro derecha y centro izquierda, han abrazado un tipo de globalización neoliberal que ha recompensado a los que están arriba y ha he hecho sentir a los trabajadores y la clase media que no tienen poder y están excluidos, no solo económicamente, sino también social y culturalmente. Y el modo en el que esa globalización neoliberal ha hecho crecer la desigualdad y exclusión social ha creado una ira y resentimiento en muchos votantes que encaja con esa revuelta populista contra el establishment” argumenta.

Siguiendo esa máxima un tanto idealista “hay cosas que el dinero no puede comprar” el filósofo cree que al menos debiera.

Por eso llama a consensuar entre partidos y agentes socio-económicos qué ámbitos y prácticas sociales deben subsistir al margen de la dinámica neoliberal.

Un coto de protección que por razones éticas no deben comercializarse, aunque hoy casi todo esté en venta. En el libro Sandel expone algunos ejemplos que merecen de una reflexión:

  • Una celda más cómoda dentro de una prisión: 82 dólares por noche. En Santa Ana, California, y en otras ciudades, los delincuentes no violentos pueden pagar por un espacio mejor: una celda limpia, tranquila y alejada de las de los presos que no pueden pagarla.
  • Acceso al carril especial si se conduce solo: 8 dólares en hora punta. Mineápolis y otras ciudades intentan poner solución a las retenciones de tráfico ofreciendo a los conductores que viajan solos pagar por conducir por estos carriles despejados con tarifas que varían según la densidad del tráfico.
  • Derecho a emigrar a Estados Unidos: 500.000 dólares. Los extranjeros que inviertan 500.000 dólares y creen como mínimo diez puestos de trabajo en una zona de elevado desempleo reciben una tarjeta verde que los hace titulares de un permiso de residencia permanente.4
  • Derecho a cazar un rinoceronte negro en peligro de extinción: 150.000 dólares. Sudáfrica ha empezado a conceder a algunos hacendados permisos para vender a cazadores el derecho a matar un número limitado de rinocerontes con el fin de que los hacendados tengan un incentivo para mantener y proteger la especie amenazada.
  • El número de teléfono móvil de su médico: 1.500 o más dólares al año. Un número creciente de médicos personales ofrecen su número de teléfono móvil y citas en el mismo día a pacientes dispuestos a pagar sumas anuales que van de 1.500 a 25.000 dólares.
  • Derecho a emitir a la atmósfera una tonelada de dióxido de carbono: 13 euros. En la Unión Europea funciona un mercado de emisiones de carbono que permite a las compañías comprar y vender el derecho a contaminar el aire.
  • Admisión de su hijo en una universidad prestigiosa. Aunque no se indica el importe, funcionarios de algunas prestigiosas universidades contaron a The Wall Street Journal que aceptan a estudiantes no muy brillantes cuyos padres sean personas adineradas y estén dispuestos a hacer sustanciales contribuciones económicas.

Cristina Grao Escorihuela
Redacción

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