Robots en el periodismo

Robots en el periodismo

Algunos pueden ver los robots como una amenaza, también en el periodismo. Otros en cambio advierten la aplicación de los robots en las salas de redacción como una oportunidad para optimizar las tareas y centrarse en lo fundamental.

En cualquier caso, las principales agencias del mundo ya están incorporando los robots para la realización de teletipos y noticias sustentadas en datos (financieras, deportivas…). En los próximos años los profesionales del periodismo incrementarán su labor en los procesos de investigación y creativos, y relegaran tareas más automatizadas a los robots – tal y como ya está sucediendo -. 

Hace unos días OpenAI, empresa fundada por Elon Musk y Sam Altman dedicada al desarrollo de software de IAs para su libre uso por parte de cualquiera, decidía restringir el uso de uno de sus últimos desarrollos, el algoritmo GPT-2 cuyo principal interés era generar artículos y textos completos en base a una sola frase.

Qué conseguía el GPT-2: es mejor verlo en directo. Introduciendo frases como “El Brexit ya le ha costado a la economía británica 80 billones de libras desde el referéndum de la UE” es capaz de generar al menos tres párrafos extra de información perfectamente plausible. Parece ser que detecta, al menos, el estilo de escritura periodístico y los literarios tanto de infantil como de adulto.

Por qué lo han retirado: el argumento oficial por el que sólo difundirán una versión muy capada del GPT-2 es que es un arma tan potente en las manos inadecuadas que podría inundar la web de noticias falsas a partir de una frase original que nos colapsaría por desborde (imagina esto en una nueva campaña electoral estadounidense con bot rusos). Hay quien ha levantado cejas y ha aprovechado para señalar que con esto OpenAI se granjea una sencilla campaña de publicidad vía medios y ayuda a hypear la industria de las AIs, a la que le interesa mucho la financiación.

Los robots que le van a quitar el trabajo a los periodistas: es la discusión de fondo de esta noticia concreta.

Hay parte del sector que teme que esto pueda ocurrir, aunque también llevamos escuchando esto desde, al menos, más de una década, y aquí seguimos. Las predicciones son ambiguas: puede que desaparezcan un 7% de los analistas políticos pero un 89% de los escritores técnicos. Si tomamos las estimaciones de la Universidad de Oxford y de La Sociedad Americana de Editores de Noticias, sólo el 10% de los trabajadores del sector están en riesgo por culpa de la automatización.

Los robots periodistas que tenemos hoy: es sabido que desde hace más de un lustro grandes medios (caso de Forbes, ProPublica, Los Angeles Times, Associated Press y Washington Post) tienen contratados departamentos de desarrolladores para hacer mejor el trabajo periodístico. Esto va desde software capaz de llevar las redes sociales de los periódicos (parte del trabajo de los community managers) hasta redactar breves de 300 palabras que sean puramente informativos. Medios como Buzzfeed contaban con herramientas inteligentes de criba, pero no exactamente generadores de textos.

Según Associated Press, el 20% de su plantilla ha dejado de elaborar artículos sencillos, que hacen las aplicaciones, para ponerse con proyectos de mayor calado.

Medios ricos, medios pobres: así se está creando una brecha en el desarrollo de noticias, los medios que se pueden permitir estos desarrollos y los medios para los que es demasiado caro y siguen cargando con este trabajo a humanos. Los experimentos del WaPo están ayudando a evaluar cómo de efectivo en relación al coste son estas AIs. De momento no todos podrían permitírselo, pero en caso de que la tecnología y el desarrollo fuese a más sería un elemento evidentemente disruptivo.

Google translate: es un caso interesante para analizar el fenómeno del desarrollo de software. En un reportaje (escrito por humanos) de The New York Times mostraron cómo el machine learning del departamento de Google Brain ayudó en nueve meses a mejorar la efectividad de esta herramienta más de lo que se había logrado en sus 10 años anteriores de existencia.

A día de hoy una persona es incapaz de distinguir entre la traducción de Google de varios de los principales idiomas al inglés (ojo, todavía lo hace fatal entre el bosnio y el euskera) y la de un traductor humano profesional, cuando no hace tanto tiempo veíamos cómo Google translate sabía escribir peor inglés que un chico de secundaria.

Ahora mismo Google, Facebook, Apple, Amazon, Microsoft y la firma china Baidu se han implicado al 100% con el objetivo de desarrollar lo mejor posible esta área. Es cuestión de tiempo que alguno de estos seis gigantes nos digan si nos interesa ir estudiando nuestras opciones como microbiólogos o curas.

Fuente original: Magnet

  Categories:

ver mas artículos

Noticias recientes

Un mapa interactivo de periodistas constructivos en todo el mundo

Desde En Positivo venimos estimulando las alianzas con distintas asociaciones afines en Europa y EE.UU para llevar a cabo acciones comunes que profundizan en el Periodismo de Soluciones. De la

Leer más

El reto de futuro para los periódicos sin papel

Dicen que el papel está caduco y que puede relegarse en sólo una realidad nostálgica, y quizá aún sin llegar al extremo de su extinción sí que es cierto que

Leer más

Libertad de prensa como garante de la democracia

En el continente africano destaca positivamente el ascenso de Túnez que progresa 30 plazas gracias “al descenso de las denuncias contra los medios y de las agresiones” y que pone en valor las benéficas consecuencias de la Primavera árabe en este país.

Leer más

Premios Reporters d’Espoirs: los periodistas y medios que aceleran las soluciones

En 2012, el Channel4 y el Cancer Research UK se unieron para el lanzamiento de Stand Up To Cancer (Unidos contra el cáncer) en el Reino Unido, para acelerar la investigación del cáncer y salvar vidas. Dirigido por las estrellas más brillantes en cine, televisión y música, fue el programa más exitoso de recaudación de fondos en la televisión del Reino Unido.

Leer más

Los medios y el poder

No se trata de que se conviertan en evaluadores de políticas pero junto a los expertos podrían impulsar la discusión pública sobre la eficacia de programas específicos.

Leer más
Escribe uncomentario

0 Comentarios

Añadir un comentario