viernes, 19 agosto 2022

La revolución de la industria de los vehículos para 2030

La industria del automóvil está inmersa en un proceso de transformación profunda, algo que en cierta manera conmociona al sector y sociedad en general.
Por la velocidad de los cambios estos no siempre son bien digeridos y ponen a prueba la capacidad de adaptación.

Desde el inicio de su historia la industria ha prosperado exponencialmente; creando millones de trabajos en el mundo, generando valor y siendo parte importante del PIB de muchos países.

Sin embargo, el sector no puede permitirse morir de éxito. Por esa razón viene emprendiendo avances significativos en una nueva forma de entender el uso del automóvil.

La innovación parte de su inercia natural pero también de cierta presión social.

En los últimos años los múltiples escándalos del fraude de las emisiones contaminantes han perjudicado seriamente a su reputación. Luego las diferentes compañías automovilistas están redirigiendo sus estrategias a un concepto verdaderamente sostenible con visión de futuro.

El cambio climático supone un gran reto para una industria cuyos vehículos son responsables del 22 % de las emisiones- solo contabilizando la UE – .
Pero este no es el único desafío, pues también destacan los avances tecnológicos en coches autónomos, la conectividad y el uso compartido.

Recientemente la consultora PwC ha publicado un completo informe sobre la revolución de la industria de los vehículos para 2030, fecha coincidente con la agenda de objetivos de desarrollo sostenible.

Las cinco tendencias que marcaran su futuro, son las siguientes:

1. Electrificación: coches que usan la electricidad para una movilidad libre de emisiones. La idea es fabricar vehículos no contaminantes que solo se sustenten de energías renovables.

2. Vehículos autónomos: distintas compañías ya están creando sus propios prototipos. Son coches inteligentes, equipados con sensores, cámaras y alta tecnología que se manejan sin la intervención humana.

3. Vehículos compartidos: es un tipo de uso del vehículo que ya lo estamos viendo promovido por diferentes plataformas. La rentabilidad económica de compartir coche es evidente. Además con la extensión de los coches autónomos está tendencia será mayor.

4. Conectividad: en relación a la capacidad de los vehículos para conectarse con otros vehículos. Suena a ciencia ficción pero estas conexiones pueden mejorar notoriamente las infraestructuras de transporte.

5. Actualización frecuente: los ciclos de renovación de los vehículos se reducirán, pasando de los actuales ocho años a cambios parciales o totales en un periodo anual.

Cristina Grao Escorihuela
Redacción

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