“Llegar a acuerdos es tratar de encontrarse con el otro en algún punto a mitad del camino”. Opinión de Lola García

“Llegar a acuerdos es tratar de encontrarse con el otro en algún punto a mitad del camino”. Opinión de Lola García

Fanatismo político.
Acabamos de perder a Amos Oz cuando sus escritos nos suenan más atinados e irrebatibles. El escritor israelí era una de esas mentes preclaras capaces de describir con sencillez las pasiones más incomprensibles de ser humano. Entre ellas, la que nos convierte a veces en fanáticos, individual o colectivamente.

Si algo ha caracterizado el 2018 que despedimos ha sido la inflamación de ese “gen del mal”, que se ha apoderado de la política, desde el trumpismo a la ultraderecha en Europa.

La política es ya una fábrica de polarización para enardecer votantes y mantenerlos secuestrados sentimentalmente. Convertidos en hinchas políticos, en idólatras ideológicos, confundimos la defensa de las propias convicciones con la aversión a cualquier cambio de criterio. Humillación y cobardía son palabras que se escuchan a menudo en el vocabulario político. “Muchas veces me llamaron traidor. La primera fue a los doce años y tres meses…”, rememoraba Amos Oz.

Contra el fanatismo condensa las reflexiones del escritor sobre un fenómeno que surge igual en el ámbito doméstico que a gran escala. El fanatismo, recuerda, brota por doquier, a veces con buenos modales. Hay gradaciones de fanáticos y no serlo también consiste en apreciarlas, ya que es “un mal que se puede contraer incluso al intentar combatirlo”.

Amos Oz identifica al fanático por su entusiasmo por pertenecer a algo y pretender que el resto se una, por el afán en convertir al prójimo. Por su propio bien, claro. “Los fanáticos son sentimentales sin remedio”, afirma con ese sentido del humor que reivindica como vacuna, junto al ejercicio básico: ponerse en el lugar del otro. Sólo así es posible llegar a pactos que, ojo, no nos harán felices, sino que duelen lo suyo porque pasan por “prescindir de los sueños, de las ilusiones y de los viejos eslóganes del pasado”.

Oz nos dejó justo antes de empezar un 2019 que es otra oportunidad para seguir preceptos como este: “Llegar a acuerdos es tratar de encontrarse con el otro en algún punto a mitad del camino”.

Lola García
Directora adjunta de La Vanguardia
Publicado en: La Vanguardia

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