El mundo de hoy es probablemente mejor que el de ayer. José Mª. Álvarez de Lara

El mundo de hoy es probablemente mejor que el de ayer. José Mª. Álvarez de Lara

El mundo de hoy.
Después de la vuelta al mundo realizada por este profesor emulando a Phileas Fogg, se han destacado tres singularidades de este mundo de hoy algo diferente al de la novela de Jules Verne, así como de El mundo de ayer, brillantes memorias póstumas de Stefan Zweig.

La primera singularidad se refiere a la gente encontrada en Nepal, India, Japón, China, EE.UU. y el Reino Unido, donde se han mostrado amables y serviciales, a pesar de la barrera lingüística que se supera con esfuerzo mutuo. En cada país la forma de iniciar una conversación es diferente. Desde la sonrisa nepalí hasta la inclinación de los japoneses; desde la exuberancia de los yanquis hasta la distancia fría de los ingleses, pero todos han respondido y comunicado con amabilidad.

La segunda singularidad es el uso del móvil como herramienta tecnológica personal común. Desde una anciana sacando su celular de su sari desgastado mientras camina cerca de Pokhara (Nepal), hasta las ejecutivas japonesas ataviadas con el uniforme negro de pantalón y chaqueta, paseando por Tokio con la mirada concentrada sobre la pequeña pantalla.

Estos zombis digitales levantan la mirada sólo cuando están a punto de chocar con otro zombi, reflejando la molestia de haber sido interrumpidos en su realidad virtual, lejos de la realidad tangible de su entorno. Los usuarios por todas partes practican la “incontinencia digital”.

Este uso universal del móvil es un elemento igualitario en este mundo tan desigual.

El acceso a esta tecnología es igual para todas las categorías de ciudadanos, independientemente de su nivel social y lugar de residencia.

La tercera singularidad tiene que ver con una palabra mágica: Barcelona. Conocida en todos los países citados, con una imagen positiva de modernidad que mezcla turismo, ocio, estudios, negocios, creatividad y calidad de vida. Barcelona abre muchas puertas, hasta la de Buckingham Palace, residencia de Her Majesty The Queen, a quien este profesor entregó con una dedicatoria un ejemplar del libro Barcelona, ciudad de la amistad con las acuarelas de Jean Pattou.

La fuerza de la palabra Barcelona es tal que pocos días después una misiva del Royal Mail con sello de Her Majesty agradecía la entrega y la dedicatoria.

La conclusión de esta vuelta al mundo refuerza la idea de que hay futuro positivo para esta humanidad gracias a la gente común que puebla estos países y que muestran un gran respeto hacia los extranjeros, pero también una cierta desconfianza hacia sus dirigentes.

El mundo de hoy es probablemente mejor que el de ayer.

José Mª. Álvarez de Lara
Professor en ESADE
Publicado en: La Vanguardia

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