Encuentros en positivo

Encuentros en positivo

En el 2011 cuando publiqué mi libro “Verdades cambiadas” escribí el esbozo de una posverdad incipiente todavía, no invasiva, al menos en el grado actual. Entonces traté de desmontar el oportunismo de los relatos falsificados que se complacen en el autoconvencimiento e intentan convencer a los otros al margen de cualquier realidad indiscutible.

Posverdad (post-truth en inglés) es la palabra de moda. Me sorprendo al revisar la prensa internacional como este concepto ha pasado de ser un “outsider” sólo utilizado en determinados ámbitos a generalizarse incluso en coloquios informales.

Quién se levante hoy después de un largo letargo encontrará la masificación de la posverdad sin compostura, un virus que se alimenta de las emociones exaltadas para instalar la sinrazón. Este virus impide a los afectados dialogar sin imponer verdades absolutas o a lo peor insultar, erradicar de un plumazo el principio de presunción de inocencia, dejarse llevar por la inmediatez y publicar una información escandalosa pero después incierta.

La polarización de los relatos que fundamentan “su verdad” en el todo por una parte sólo consigue distanciar posturas, crear grietas e incluso socavones.

Nos encontramos haciendo malabarismos, evitando ser el punto de mira de los flancos y a su vez construyendo relatos más complejos que intentan al menos acercarse a una realidad mucho más heterogénea.

En este caso, sobre la visión de un mundo que no es tan pésima cómo habíamos pensado o hacen pensar, si bien la creencia difundida es que seguimos igual de mal que siempre y poco podemos cambiar.

Existen puntos de encuentro frente a esta confusión de la que se nutren algunos personajes e intereses particulares.

En momentos excepcionales cuando el mundo transita hacia desafíos mayores, es sano y necesario escuchar las voces de toda una sociedad, valiéndose de su talento para dar soluciones y aportar fórmulas creativas de mínimos comunes.

Lejos de los maximalismos hay un espacio común donde acercar posturas y escuchar al otro, ensalzar lo que nos une en vez de lo que nos separa. Fomentar estas sinergias es un paso valiente y generoso que exige algunas renuncias de las partes para poder ganar todos.

Dentro del marco geopolítico debemos superar las dicotomías: España-Catalunya, USA-Corea, Israel-Palestina, Birmania- Rohingyas… son algunos de esos ejemplos conflictivos.

El que busque un enemigo siempre lo encontrará aunque no sea lo más conveniente. Con razón Mahatma Gandhi decía “La verdad es totalmente interior. No hay que buscarla fuera de nosotros ni querer realizarla luchando con violencia con enemigos exteriores”.

Ante la dificultad de estos desafíos las instituciones pueden y tienen que incorporar el talento emergente que marca el progreso y que en la articulación conjunta de todos los sectores es capaz de dar soluciones políticas.

También la responsabilidad del periodismo a la hora de reafirmarse en sus valores: rigor, orden, veracidad para no polarizar con emociones el discurso sino exponer racionalmente los hechos desde todas las perspectivas; también visibilizando la verdad de quienes con sus propuestas y alianzas pueden propiciar un cambio en positivo.

Jorge Dobner
Editor
En Positivo

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Verdades cambiadas
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