Una Nueva Economía en comunión con el planeta tierra

Una Nueva Economía en comunión con el planeta tierra

Con el estallido de la crisis en el 2008 los científicos debaten acerca de la idoneidad de una economía que sobreexplota los recursos de la madre tierra y más aún acrecienta la brecha entre ricos y pobres, el derroche enfrentado a la desesperación. Como defensor de una Nueva Economía el activista político David Korten, reitera su propósito de acuerdo a una profusa investigación realizada en los dos últimos años.

La búsqueda de una historia que refleja la profundidad del conocimiento humano y a su vez marque el camino hacía una transformación cultural e institucional.

Korten propone seguir el curso de la naturaleza como ausencia de fricción pues este es modelo que originó la biosfera:

“La vida existe y evoluciona solo como una comunidad diversa. Continuamente se interactúa para optimizar la captura, organización y distribución de la energía de la Tierra, el agua y los nutrientes, incontables miles de millones de organismos de la Tierra crean y mantienen las condiciones esenciales para el conjunto de la comunidad de la Tierra de la vida en la que cada uno de ellos dependen”.

Precisamente la diversidad de las especies nos enseña que funcionan en comunidades organizadas al estilo de cualquier cooperativa. Ninguna especie excluye a otros porque pondría en peligro la salud y el bienestar del conjunto y, en última instancia, la salud y el bienestar, incluso la supervivencia de la especie dominante.

En analogía al voraz capitalismo pone de manifiesto sus errores de base que condenan a la extinción del propio capital humano. No en vano el mismo Papa Francisco I ha denunciado “el despiadado fetichismo del dinero” en alusión al antiguo culto al becerro de oro y que significa caer en la brújula moral de los mercados.

La idolatría ha reemplazado a lo sagrado, esa cualidad mística que confiere la creación del mundo “comenzamos a pensar en nosotros mismos como criaturas divinas con el derecho y el poder para dominar, control, y reemplazar la naturaleza humana mediante tecnologías” expresa Korten.

Nos enorgullecemos de ser inteligentes pero la humildad es la primera de las elecciones, aquello que el filósofo Sócrates extractaba “Solo sé que no se nada”. Pues al fin y al cabo no sabemos nada con absoluta certeza, luego vale la pena entonces reaprender de la propia naturaleza considerada sabia.

Como miembros de esta comunidad con más responsabilidad si cabe al situarnos en el último eslabón debemos actuar como colectivo, nuestra supervivencia depende de ello.

Cristina Grao Escorihuela
Redacción

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