La Gran Muralla Verde de África

La Gran Muralla Verde de África

Hoy en día el Sáhara es el desierto cálido más grande del mundo, una extensión árida que se prologa miles de kilómetros en los que la población lucha por su supervivencia con serias dificultades para obtener agua y alimentos.

La sobreexplotación de los recursos naturales y el cambio climático están afectando de forma significativa al África subsahariana. Los habitantes de los pueblos que se hallan en las inmediaciones se enfrentan a un clima seco en el que hay constantes tormentas de arena, escasez de lluvias y en el que predominan las tierras áridas y yermas.

Frente a las dificultades que derivan de esta situación, en los últimos años se ha desarrollado un proyecto con el objetivo proveer de medios para la subsistencia a los habitantes de estas regiones.

El proyecto se llama La Gran Murralla Verde de África y de él forman parte países como Mali, Burkina Faso, Senegal, Mauritania, Sudán y Etiopía entre otros, además de numerosas organizaciones e institutos de investigación a nivel mundial.

Su actividad se basa en la plantación de bosques y cultivos adaptados al clima específico de cada zona, a fin de garantizar su supervivencia a largo plazo y una fuente de sustento para la población. Ello genera una mejora en la fertilidad del suelo, lo que a su vez hace posibles los cultivos, la reducción de la erosión de la tierra y el aumento la biodiversidad.

Además, en este proyecto también se enseña a los habitantes a cultivar sus tierras y a cuidarlas para que sean capaces de prosperar y encaminarse hacia un futuro autosuficiente.

La idea de emprender este proyecto fue propuesta por primera vez por el presidente de Nigeria Olusegun Obasanjo en 2005. Pero no fue hasta cinco años después cuando los países firmaron por fin un acuerdo en el que se comprometieron a emprender juntos esta aventura.

Hoy en día, la muralla atraviesa el continente de este a oeste, con sus casi 8.000 km de largo, pasando por los territorios que van de Senegal hasta Djibouti.

Un caso concreto en el que se aprecian claramente los beneficios del proyecto, es el de Senegal. Un país en el que se han plantado 11 millones de árboles y restaurado 27.000 hectáreas de terreno que hasta ahora no reunía las propiedades adecuadas para la supervivencia de la flora y de sus habitantes.

El objetivo de cara al futuro consiste en llevar el proyecto más allá de las fronteras de África, hacia lugares con suelos áridos que planteen a su población dificultades para cultivar y vivir de la tierra que, al fin y al cabo, es su principal medio de sustento.

Elena Chozas
Redacción

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