Economía positiva. Jorge Dobner

Economía positiva. Jorge Dobner

Nadie puede decir que durante el via crucis de la crisis global se ha reaccionado desde distintos sectores en un intento de atenuar la agonía. No en vano si hoy la situación es menos trágica que ayer se debe a la activación de varios mecanismos y propuestas por el cambio, además del sacrificio compartido de los ciudadanos portando esta crisis en sus espaldas.

A pesar de las evidentes fricciones que todo cambio supone, de un estado incómodo pero conocido a otro de incertidumbre pero ilusionante, estamos inmersos en una profunda transformación.

Durante este periodo han proliferado todo tipo de iniciativas, más o menos acertadas, con la buena voluntad de encaminarnos hacia una perspectiva mejor.

Uno de los pilares de este proceso es la optimación de un sistema económico que se necesita lubrificar con piezas nuevas recambiando las ya oxidadas. Entre esas ideas emerge con fuerza el concepto de una economía positiva que no obedece a la tiranía apremiante del momento sino basa su enfoque en previsiones a largo plazo.

El artífice de esta propuesta no es otro que Jacques Attali, quien fuera asesor del presidente francés François Mitterrand, y también primer Presidente del Banco Europeo para la Reconstrucción y el Desarrollo, entre 1991 y 1993.

Con más mérito por conocer los entresijos desde dentro Attali apuesta por otra realidad posible pero sin radicalismo y de forma amable. Su experiencia también hace confiar que no se tratan de meras utopías sino de una propuesta sensata y aplicable.

Al respecto se introduce el enfoque de una economía no estrictamente ligada a las razones financieras sino también vinculada a la sociedad en su sentido más amplio. Esta economía positiva implica la colaboración con las generaciones venideras pensando en que el futuro es consecuencia de las buenas decisiones en el presente.

El movimiento apenas está comenzando y se va a desarrollar con el crecimiento de la responsabilidad social de las empresas y un conocimiento más profundo de los problemas para encontrar soluciones más efectivas.

Obviamente llevarlo a cabo de una manera integral sólo será posible a partir de la colaboración de todos, al igual que hicimos en otras ocasiones, y en sinergia de múltiples países. Una mejor regulación de las finanzas no tan sujeto a las ideas cortoplacistas, crear fondos de inversión a largo plazo o imponer una tasa de descuento más baja son propuestas viables que se pueden realizar a nivel mundial.

Del mismo modo Attali defiende la posición de un Estado de Derecho global que tenga en cuenta los intereses de las generaciones futuras.

Un futuro que pasa inexorablemente por el respeto al medioambiente y el altruismo como nexo conductor de todas las acciones. Porque al ver la luz al final del túnel más que nunca se deben tener en cuenta todas estas fructíferas ideas avaladas por expertos que no hacen más que acelerar los cambios emprendidos.

Jorge Dobner
Editor
En Positivo

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