Un joven ingeniero del desierto revoluciona la construcción en el Sahara

Un joven ingeniero del desierto revoluciona la construcción en el Sahara

En África conviven más de 1.000 pueblos diferentes y tal y como ocurre en el resto del mundo, la apariencia y la arquitectura de cada región es diferente, caracterizada por su clima, sus recursos y sus tradiciones. Gracias a los más jóvenes que tienen la oportunidad de estudiar, cada vez existen viviendas mejores y más seguras, sin dejar de seguir su estilo y sus tradiciones de edificación.

Problema

Muchos países africanos, especialmente los ubicados en el Sahara occidental, como Argelia, tienen un clima bastante complicado en las estaciones extremas del año. En esta zona residen aproximadamente 180.000 refugiados saharauis de Tinduf, según los informes de ACNUR.

Debido a la peculiaridad de su terreno conocido como la hamada negra, un desierto llano, pedregoso y duro donde apenas se forman dunas, los habitantes tienen dificultades a la hora de construir un hogar sin ser destruido por las lluvias torrenciales.

Por causa de la falta de recursos, las viviendas que se construían en esta región eran de adobe, un material hecho a base de barro y paja, moldeable a forma de ladrillo. El problema de este material llegó con las lluvias torrenciales, cuando el material comenzó a deshacerse y miles de personas perdieron sus hogares. La última lluvia torrencial ocurrió en 2015, y ahora, aunque los habitantes de la zona han comenzado a reconstruir sus casas, la mayoría teme a que vuelva a ocurrir de nuevo lo mismo. Y según informa ACNUR, las inundaciones sufridas en total, entre 2015 y 2016 destruyeron un total de 9.000 casas.

Solución

Una reciente iniciativa ha logrado idear un nuevo método de construcción, que podría acabar finalmente con el problema de las viviendas de adobe.

Este nuevo nuevo método consiste en llenar botellas de plástico arena, paja y cemento, y utilizarlas en función de ladrillo para construir nuevas viviendas.

De este modo, las lluvias torrenciales no destruirían el plástico como ha ocurrido con el adobe, directamente expuesto a la naturaleza.

El nuevo proyecto de construcción está ideado para edificar las viviendas de forma circular y cumplir dos objetivos: evitar la formación de dunas que ocurría en superficies cuadradas y, reducir el calor pintando las casas de color blanco, además de evitar su derrumbamiento ocasionado por las fuertes tormentas.

Por otro lado, para favorecer la ventilación en verano será posible tener ventanas, y para aislar el calor en los momentos más fríos, el doble techo completará su función. Los muros de botellas servirán también de aislante térmico, reduciendo la temperatura en los momentos más cálidos.

La mayoría de los residentes en esta zona son jóvenes y estudiantes, a pesar de la falta de recursos, el gobierno de Argelia trata de hacer lo posible para que los niños puedan acudir a la escuela, y los adolescentes puedan continuar sus estudios en la universidad. En un principio se dudaba de esta idea, pero una vez construidas las primeras casas, parece que está gustando a los habitantes de Tinduf.

Por otro lado, este proyecto se considera como ecológico, debido a que la falta de recursos de reciclaje en los países africanos puede solucionarse reutilizando los materiales, las botellas de plástico en este caso, para la construcción. De este modo, los voluntarios para la recogida de botellas se han llevado algo de beneficio a cambio de su participación, y puede que se cree empleo a la hora de construir nuevas viviendas. 

¿Quién lo hace posible?

Esta idea ha sido de Tateh Lehbib Braica un joven ingeniero de 27 años que, cansado de ver los desastres que dejaban las lluvias torrenciales en su región, decidió poner fin a la situación y comenzó con construir una casa digna para su abuela.

El joven estudió energías renovables en la Universidad de Argel y, posteriormente, cursó un máster en eficiencia energética en la Universidad de las Palmas, gracias a la beca Erasmus Mundus de la Unión Europea.

“La chispa surgió en 2016, después de la gran inundación. Estaba usando botellas de plástico para hacer una maqueta de unos tejados y se me ocurrió” confesaba Tateh.

El joven ha logrado captar la atención de toda la región y además, la creatividad y el ingenio de este proyecto ha llegado a la sede Central de Ginebra del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) y ha sido seleccionado como proyecto Piloto.

Aiste Bereckyte
Redacción

Más información: ACNUR

 Leer más:
Energía renovable y económica entre África y Europa

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