De campañas en positivo a gobernar en positivo.

De campañas en positivo a gobernar en positivo.

Desde hace un año nos hemos instalado en tiempo de elecciones viviendo sucesivas citas electorales en todo mundo. Hace apenas unos días conocíamos el triunfo en Perú del liberal Pedro Pablo Kuczynski (PPK) frente a la derechista Keiko Fujimori con su Fuerza Popular (FP).

Casi sin descanso es el turno de España que en menos de dos semanas (26 de Junio) celebrará sus segundas elecciones después de que con los resultados del 20 de diciembre no se llegará a un pacto suficiente entre fuerzas políticas.

Frente a la saturación política y hastío por la falta de concreción de un gobierno, los partidos quieren contrarrestar este clima haciendo uso del lenguaje positivo en sus campañas políticas.

Este es el común denominador, más o menos explícito, al analizar las distintas consignas independientemente del sino político.
Tal y como explica Lluís Pastor, profesor de Ciencias de la Información y de la Comunicación de la UOC, las “palabras positivas” es una de las técnicas más recurrentes a la hora de “generar sentimientos positivos” entre los votantes. Un buen eslogan será capaz de levantar el ánimo del electorado, y en consecuencia seguramente también consiga movilizarlo – siempre que vaya acompañado de un mensaje de fondo-.

En las recién concluidas elecciones de Perú veíamos como un oportuno eslogan “¡El futuro está en marcha!” de Keiko Fujimori disputó hasta última hora la presidencia a Kuczynski quien prefirió consignas más presidencialistas como “Yo voy a votar por PPK” o “Me comprometo contigo”. En todo caso si bien el marketing de la campaña electoral es un factor decisivo también lo es las connotaciones que pueda despertar el candidato que encabeza dicho proyecto u otros factores como el contexto de cada país. Tampoco hay que descartar el factor suerte o destino que incluso con todo en contra puede obrar el milagro.

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En el caso de España los candidatos de los cuatro partidos más importantes se suman, aunque con matices, a esa filosofía positiva. De un modo más notorio PP y Podemos hacen un alarde de positivismo. De un lado el partido conservador elige “A favor” – eso sí acompañado de la sobriedad que acostumbra – con la intención de proponer soluciones “en contraste con la crispación y el todos contra todos” a juicio de su candidato. Así pretende poner en valor los méritos que pudiera haber hecho en su legislatura y propuestas en distintos ámbitos.

En parecida sintonía – pese al abismo ideológico – Podemos y su mediático Pablo Iglesias en alianza con IU ahora conocido como Unidos Podemos quiere animar la “fiesta” con sonrisas y folclore en su eslogan “La sonrisa de un país” y un corazón multicolor como símbolo siguiendo así la estela en campañas similares de países latinoamericanos.

De forma más discreta aunque con la misma intención Ciudadanos propone un “Tiempo de acuerdo, Tiempo de cambio” apelando a la necesidad de un consenso y diálogo entre fuerzas. Mientras que el PSOE opta por el afirmativo un “Vota sí. Vota un sí por el cambio”.
También por su trascendencia internacional es interesante analizar la campaña estadounidense. Una vez elegidos en sus primarias los candidatos del partido republicano, Donald Trump, y demócrata, con Hillary Clinton a la cabeza; es significativo el estilo de uno u otro.

Trump se escapa de la lógica dominante y pese a su grandilocuente “Make America Great Again” (Hacer a América nuevamente grande) sus comentarios y bajo discurso parece poco coherente, y pese a todo efectista. En un tono más amable Clinton repite el eslogan que le valiera el triunfo a Michelle Bachelet en Chile “Estoy contigo”. Un guiño al electorado Latinoamericano dando buena muestra del mestizaje y apertura de la nación estadounidense.

Visto lo visto las campañas electorales se visten de amabilidad, concordia y buenos propósitos con lógica para no ahuyentar al electorado sino atraerlo.

En tiempos mediáticos y radiofonía simultanea de las redes sociales el valor de los claims se multiplica, su sonoridad se vuelve más fuerte.

Pero además de la retórica los ganadores deberán trasladar el discurso a la realidad. Con sentido de responsabilidad los políticos tienen que gobernar en positivo, evitando la confrontación, inyectando de ilusión sus políticas y luego, cumplirlas.

Los hechos son lo que recordarán los ciudadanos, la tan ansiada honradez que se les presupone a nuestros políticos. La memoria en la era digital es imborrable.

Jorge Dobner
Editor
En Positivo

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Política en positivo
El cambio viene de las ciudades

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