Valorar lo que tenemos.

Valorar lo que tenemos.

Sería triste morir sin haber disfrutado, pero incluso más triste vivir sin reconocer lo bueno. Después de la rabia, indignación y lamento en el viacrucis de una terrible crisis, llega el momento de revertir esa negatividad.

Al fin y al cabo quizá la crisis nos ha servido para abrir los ojos, detectar los errores cometidos y apearnos de la arrogancia.

Esta caída colectiva a los infiernos ha sido un golpe de realidad, somos más conscientes de que todo cuesta y mucho, pero no hay que olvidar que bien canalizada nuestra energía puede mover un mundo.

Los de mi generación, con el saber de la experiencia, conocen que males y bienes son cíclicos y no hay mal que 100 años duren. Los estadounidenses suelen referirse a estas ideas y venidas en un ciclo de 7 años.

Pese a todo, las evidencias de varios informes de la ONU, OMS, entre otros organismos, constatan el positivo progreso de la humanidad en comparación con épocas pasadas.

Con semejante tiovivo de emociones seguramente esas cifras frías nos devuelvan a una relativa calma para evaluar en su justa medida, pero en un contexto todavía incierto los ciudadanos necesitan motivos de fe.

En este punto los medios tenemos la gran responsabilidad de restaurar la confianza visibilizando las soluciones como estrategia.

Podemos pensar que si entregamos los alicientes necesarios para que la gente confíe en sus posibilidades se convertirán en personas más productivas, con ganas de crear y tender puentes a sus semejantes.
Un sencillo gesto como leer una noticia positiva puede ser una inyección de optimismo y cambiar la dinámica. Es el aleteo de la mariposa que de forma casi milagrosa puede sentirse al otro lado.

Cambio, cooperación, esperanza, creatividad o solidaridad son las banderas de una nueva forma de entender la profesión, aquello que los ciudadanos anhelan y tenemos la oportunidad de ofrecer.

Porque aún con todos los defectos del mundo este mundo merece la pena. En el marco incomparable de una gran Barcelona quejarse en exceso es pecado, aún nos queda mucho por ver, que sentir y disfrutar.

Entre otros motivos la Barcelona de les Solucions, el evento que esta semana hacemos en la capital de Cataluña, es un buen reclamo para valorar lo que tenemos y tantas veces no somos conscientes. Un planteamiento constructivo del que todos deberíamos formar parte.

Los medios de comunicación, tenemos la oportunidad de acompañar el cambio que estamos viviendo.

Lo celebramos en Barcelona y esperamos poder estimularlo en otras ciudades.

Jorge Dobner
Editor
En Positivo

Leer más:
Problemas vs. Soluciones
La evolución positiva de nuestro mundo

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