La verdad nos libera.

La verdad nos libera.

La corrupción parece una de esas madejas que por mucho que tiras, | el hilo no acaba. A razón de todos los casos de corrupción que están saliendo, se necesitaba y mucho tirar del hilo. Ahora el escándalo de Panamá pone de nuevo en actualidad las peripecias de los más ricos desde todas las esferas para evitar el fisco fuera de sus fronteras.

Mientras que los gobiernos parecen más ocupados en otros menesteres y hacer el juego cómplice, por suerte el periodismo cumple con los deberes recuperando sus señas de identidad.

No en vano gracias al trabajo del Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ, en sus siglas en inglés) en colaboración con el periódico alemán Süddeutsche Zeitung los papeles del despacho de abogados panameño Mossack Fonseca vieron la luz.

El resto de labor de servicio público es que los medios de comunicación están comprometidos en difundir las constantes revelaciones caiga quien caiga. Ya con anterioridad el ICIJ repitió jugada con los papeles de Luxemburgo, en un tema precisamente de parecida índole y que salpicaban al presidente de la Comisión Europea Jean Claude Juncker.

Descubierto el pecado, llega el propósito de enmienda. De puertas para fuera los gobiernos y organismos se muestran cooperativos también respaldando el peso de la justicia. Pero después del ruido mediático los ciudadanos esperan ver materializadas las buenas intenciones. Al respecto la última noticia es que Panamá promete medidas para la transparencia financiera.

Quizá en otra circunstancia el cabreo de los ciudadanos no sería tan ostensible, pero después de todo lo ocurrido y una crisis de por medio, a nuestros representantes se les exige una moralidad incuestionable.

Este nivel de conciencia de la gentes es una buena señal para caminar hacía una sociedad más ética en la cual prevalezcan los valores.

Se nos exige cumplir con los deberes “Hacienda somos todos” pero otros aprovechan su poder financiero para asesorarse con argucias y eludir sus responsabilidades, y eso es del todo intolerable.

Sobre este caso de momento las cifras que han salido se estiman una minucia en comparación con la realidad subterránea. Tal y como recoge en una reciente opinión el periodista Xavier Vidal-Folch el cálculo de los 130.000 millones que de momento han salido podría alcanzar 5,8 billones de patrimonio financiero retenido en paraísos fiscales, de los que sólo se declara un 20 %.

Podríamos pensar que con tal ingente cantidad se acabaría el hambre en el mundo, se daría asistencia sanitaria universal a quienes más lo necesitan o también invertir en investigaciones de actuales enfermedades.

La considerada mayor filtración de la historia puede empezar a mover esas piezas para la protesta de las gentes y presión a los gobiernos en medidas serias sobre esta cuestión. Lo único que se demanda es la voluntariedad por una sociedad más equitativa donde cada uno asuma sus deberes acorde a lo que le corresponda.

Los nuevos partidos que también nacieron con esa voluntad de cambio tienen una oportunidad de oro para evidenciar su verdadera implicación. Si tiene que salir, ya es hora de que salga toda la corrupción. Siempre la verdad nos libera.

Jorge Dobner
Editor
En Positivo

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